En Yucatán, liberan a homicida de psiquiatra por “vicios” en la investigación

El psiquiatra asesinado Felipe de Jesús Triay Peniche. Foto: Especial El psiquiatra asesinado Felipe de Jesús Triay Peniche. Foto: Especial

MÉRIDA, Yuc. (apro).- Por “vicios de fondo” en la investigación del caso, el Tercer Tribunal Colegiado del Centro Auxiliar de la Segunda Región con sede en Cholula, Puebla, ordenó la inmediata liberación del psiquiatra Pablo Santos García Gutiérrez, quien purgaba una sentencia de 35 años de cárcel por el homicidio calificado de su colega Jesús Triay Peniche, perpetrado en agosto de 2014.

García Gutiérrez, quien se desempeñaba como jefe de Psiquiatría en el hospital del IMSS T1, fue enjuiciado junto con Enrique Lara González, que a su vez presidía el Colegio de Psiquiatras de Yucatán. Ambos fueron acusados como autores material e intelectual, respectivamente, del homicidio calificado de Triay Peniche.

El segundo fue absuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “por una duda razonable” y falta de elementos probatorios por parte de la Fiscalía de Yucatán. Y ayer, a través de un amparo judicial, se ordenó la inmediata liberación de Pablo Santos García Gutiérrez por “vicios de fondo” en el proceso que se le siguió.

Los deudos de la víctima emitieron un comunicado con su posicionamiento sobre los “funcionarios ineptos o perversos” que dejaron sin castigo a los dos homicidas de Jesús Triay Peniche, a quien sus victimarios descuartizaron tras ser asesinado.

Al abandonar la cárcel donde se encontraba recluido, luego de cumplir cinco de los 35 años de la pena que le fue impuesta al comprobarse que con premeditación, alevosía y saña asesinó a su colega, Pablo Santos García soltó: “Es importante que Yucatán se siga considerando un lugar seguro”.

Y la familia de Triay Peniche retomó la frase del acusado para destacar: “Consideramos de suma importancia que las autoridades locales y federales, que no coinciden entre sí con la aplicación de la ley y tampoco con la justicia, se metan esas palabras tras las orejas y se den cuenta que si un asesino anda suelto no puede haber seguridad, y menos cuando ese asesino en un psiquiatra a quien el estado le autorizó el cuidado, prevención y atención de la salud mental de los yucatecos”.

Añadió: “Pablo García, condenado tras un centenar de pruebas físicas y científicas, obtuvo ayer tarde su libertad inmediata merced a un amparo que un juez de Cholula, Puebla, le concedió, no sabemos por qué.

“Lo que sí sabemos, y comprobamos una vez más, es la grave deficiencia en la justicia mexicana en manos de ineptos o de corruptos, que para este caso tiene un denominador común: la libertad de un homicida”.

Para los familiares de Triay Peniche, la liberación de Santos García “sólo se explica de la siguiente manera: que la fiscalía del estado, que es la representante social de todos los yucatecos, no haya cumplido con su trabajo por ineptitud, ignorancia o fines abyectos; que los jueces que llevaron el caso hayan actuado de manera similar, con cualesquiera de esas tres aberrantes suposiciones, o que tras un juicio legal y honesto haya una mano negra capaz de pisotear la justicia y con ella nuestros principales valores cívicos y morales.

“Para que Yucatán se siga considerando un lugar seguro, como declaró el homicida del doctor Triay Peniche –y no sabemos si lo dijo por burla- pero tiene el mismo valor– será necesario que se investigue a fondo dónde está el error, pues una autoridad dice una cosa y otra señala lo contrario, y por lógica una cosa no puede ser y no ser a la vez”.

Remató: “Y tras esa investigación, que deberá ser exhaustiva y profunda para llegar a las raíces del problema, deberá castigarse al culpable para evitar más asesinos en las calles de este estado seguro y para evitar que más funcionarios ineptos lleguen a los puestos públicos o, no menos igual de grave, que una mano negra mande al sumidero de las miasmas todo un sistema de justicia, en un país regado con abundancia con sangre de gente inocente”.

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