Mitikah, un megaproyecto plagado de irregularidades

El área de los dos predios comprende 109 mil 606.58 metros cuadrados. Foto: Alejandro Saldívar El área de los dos predios comprende 109 mil 606.58 metros cuadrados. Foto: Alejandro Saldívar

Desde que se aprobó en 2008, durante la gestión de Marcelo Ebrard, el complejo inmobiliario asentado en dos predios del pueblo de Xoco, en la alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México, se anunció como el más grande de América Latina, La autorización incluía la construcción de 1 millón 28 mil 71.96 metros cuadrados; sin embargo el volumen casi se duplicó, pese a las insistentes denuncias de los vecinos afectados. Los desarrolladores urbanos no tuvieron ningún obstáculo de las autoridades citadinas ni federales, según la investigación de Proceso.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La Ciudad de México tendrá el desarrollo inmobiliario más grande de América Latina. El plan fue concebido cuando Marcelo Ebrard era el jefe de gobierno de la capital del país. Desde entonces, las autoridades se pusieron al servicio de los desarrolladores urbanos. Fuera de los problemas para financiarlo, no ha existido escollo administrativo, histórico o judicial que no le hayan resuelto.

La idea se echó a andar con una transacción millonaria. En marzo de 2008 Bancomer –ahora BBVA– vendió dos predios del barrio de Xoco al banco HSBC en 218 millones 138 mil 200 dólares (4 mil 157 millones 714 mil pesos al tipo de cambio actual).

Sobre ambos terrenos ubicados en el sur de la ciudad se encontraba el Centro Corporativo Bancomer. En el de Avenida Universidad 1200 estaban las oficinas –ocupadas ahora por la Secretaría de Educación Pública– y en el de Real de Mayorazgo 130, el estacionamiento.

De acuerdo con los folios mercantiles, el área de los dos predios comprende 109 mil 606.58 metros cuadrados. Sobre ella, entre torres y estacionamientos subterráneos, está autorizada una construcción de un millón 28 mil 71.96 metros cuadrados, un volumen que casi ha duplicado a lo autorizado en el proyecto original.

El mismo año en que compró los terrenos, HSBC le solicitó al gobierno de Ebrard, ahora secretario de Relaciones Exteriores, la aprobación de un Polígono de Actuación privado, que no es otra cosa que el permiso para cambiar la lotificación o los usos de suelo con el fin de crear un proyecto urbano.

En sólo una semana, en diciembre de 2008, HSBC obtuvo ese permiso por parte del arquitecto Felipe de Jesús Gutiérrez, entonces titular de la Dirección General de Desarrollo Urbano de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) y luego titular de esa dependencia en el gobierno de Miguel Ángel Mancera, cuando autorizó la ampliación de la obra.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2234, ya en circulación)

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