En Morena se agudiza la rebatinga por espacios de poder

Batres y Monreal. La pugna. Foto: Especial Batres y Monreal. La pugna. Foto: Especial

La lucha por las posiciones de poder en Morena sube de tono en vísperas del proceso de renovación de su dirigencia. El actual conflicto entre el coordinador de los senadores de ese partido, Ricardo Monreal, y el expresidente de esa cámara y primer presidente del partido, Martí Batres, es sólo una de las pistas en que esos y otros líderes buscan consolidarse y colocar sus piezas en el gobierno, las cámaras y la burocracia partidista. En ese contexto adquiere gran peso la acusación de “golpismo” que lanzó el diputado Porfirio Muñoz Ledo contra Monreal.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- “Golpismo”, concepto asociado a la toma del poder político de un modo repentino y violento que vulnera la legitimidad de un Estado, fue la metáfora con la que el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, define la maniobra de Ricardo Monreal para frustrar la reelección de Martí Batres en el Senado.

El experimentado político no hace una imputación fortuita, sino histórica: Monreal fue, como diputado federal del PRI, uno de los principales operadores del gobierno de Ernesto Zedillo para intentar derrocar a Muñoz Ledo como presidente de la Cámara de Diputados en 1997, cuando­ ese partido perdió la mayoría en el órgano legislativo.

“Es una instalación espuria”, definió Monreal a la asamblea de la mayoría opositora que, sin el PRI, eligió a Muñoz Ledo como presidente de la Cámara de Diputados, a la que finalmente Zedillo se doblegó en medio de la crisis constitucional –un “golpismo”– que él mismo provocó.

Y 22 años después, ya como compañeros del mismo partido, Muñoz Ledo, Monreal y Batres –quien en 1997 era diputado local– protagonizan un episodio más de confrontación en Morena, como parte de la disputa por la dirigencia nacional, que se definirá el 23 y el 24 de noviembre.

“Unidos contra el golpismo”, escribió Muñoz Ledo en su cuenta de Twitter el miércoles 21, con una fotografía de él con Batres. Aunque más tarde lo borró, el senador celebró la elocuencia del mensaje a Monreal.

“El diputado Porfirio Muñoz Ledo dijo que en la Cámara de Diputados no hay golpismo ni levantismo ni movimientos levantiscos. Fue muy buena la frase: a veces hay frases que son tan sutiles que es mejor dejarlas así.”

–¿Eso ocurrió aquí el lunes? ¿Un golpe de Estado?

–La frase de Porfirio Muñoz Ledo es extraordinaria, profunda y sutil. La suscribo. Elocuente, elocuente como es Porfirio. Brillante.

Y es que el lunes 19, en la elección interna de los senadores de Morena para definir su propuesta a presidir el Senado, que ganó la tabasqueña Mónica Fernández Balboa, Monreal cometió fraude, acusó Batres, quien aspiraba a la reelección.

–¿Qué consecuencias tiene este fraude?

–Tiene consecuencias ético-políticas, porque nuestra lucha ha sido contra el fraude electoral, y entonces no es lógico que se cometa una defraudación al interior de nuestro grupo parlamentario.

En entrevista en el programa Los Periodistas en Grupo Radio Centro, Batres afirmó que, además de ser coordinador de la bancada en el Senado, Monreal es presidente de la Junta de Coordinación Política, pero quiere controlar la Secretaría de Gobernación y la dirigencia nacional de Morena.

Recordó que, antes que él, las víctimas de “los golpes permanentes” de Monreal han sido la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky.

–¿Y después de apoderarse de todo esto qué quiere? ¿Ser presidente de México?

–Es una ambición sin límites, una ambición irrefrenable. Debe ponerse límites. Yo no estoy en contra de que tenga una responsabilidad, sé que es un dirigente político importante, que tiene influencia, que tiene su papel en este tramo histórico, pero el movimiento es mucho más y no puede estar siendo avasallado.

Batres recordó que Monreal llegó a la coordinación de Morena después de “chantajear” a Andrés Manuel López Obrador tras perder la postulación a jefe de gobierno de la capital, y “producto de eso entró al Senado por la puerta de atrás”.

–Así como anda del chongo Morena, ¿puede volverse otro PRD?

–Espero que no. No estoy en una lucha interna en Morena, pero sería incorrecto dejar pasar un atropello en mi contra.

El viernes 23 Batres, el primer presidente nacional que tuvo el partido Morena, presentó una queja contra el “fraudulento” proceso interno del grupo parlamentario en el Senado ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

“Unidad-unidad”

Monreal, en efecto, es identificado en Morena como el personaje detrás de la estrategia para que renuncie Sánchez Cordero como secretaria de Gobernación y colocar en su lugar a su amigo Manuel Velasco, exgobernador de Chiapas, acusado de corrupción.

También se le responsabiliza del golpeteo a Sheinbaum, debido a su relación con Miguel Ángel Mancera, exjefe de gobierno y coordinador del grupo parlamentario del PRD (cargo que no debe existir porque sólo tiene cuatro senadores, si bien pronto se sumará la panista Xóchitl Gálvez).

Monreal también es identificado como el instigador del senador Armenta para disputarle la candidatura a Miguel Barbosa en Puebla y el artífice de la campaña contra Polevnsky, en cuyo lugar quiere dejar a Alejandro Rojas, senador suplente, o al diputado federal Mario Delgado.

Rojas Díaz Durán, quien tiene meses en campaña por todo el país, es el más rijoso de los aspirantes a dirigir Morena, entre los que se encuentran también Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional y quien fue contralora en el gobierno de López Obrador, y la propia Polevnsky.

Y uno de los requisitos de la convocatoria para quienes aspiran a ser dirigentes y representantes de Morena de toda su estructura, que durante octubre y noviembre se elegirán en todo el país, es precisamente actuar con responsabilidad.

“Rechazarán y de ninguna manera practicarán la denostación o calumnia pública entre miembros o dirigentes de nuestro partido, pues suele ser inducida o auspiciada por nuestros adversarios con el propósito de debilitarnos o desprestigiarnos”, dice uno de los requisitos.

Otro es: “No participarán ni permitirán ninguno de los vicios de la política neoliberal: el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el sectarismo, el grupismo, el patrimonialismo, el clientelismo, el uso de recursos para imponer o manipular la voluntad de otras y otros, la corrupción y el entreguismo”.

Y uno más: “Rechazarán la subordinación o las alianzas con representantes del régimen neoliberal y de sus partidos, a partir de la presunta necesidad de llegar a acuerdos o negociaciones políticas pragmáticas, de conveniencia para grupos de interés o de poder”.

La convocatoria para los congresos distritales, estatales y nacional se emitió en medio de la efervescencia interna entre grupos, que el propio Estatuto prohíbe, y a punto de vencerse el plazo, antes de la medianoche del martes 20.

La convocatoria se emitió en medio de la ríspida pugna entre Monreal y Batres en el Senado, por lo que la dirigencia puso énfasis en la palabra “unidad”.

“Para nosotros la unidad está por encima de todo”, subrayó Polevnsky, la secretaria general en funciones de presidenta de Morena.

“Después de un gran consenso y en apego a los valores de unidad e inclusión se ha aprobado la convocatoria al III Congreso Nacional de Morena”, proclamó, a su vez, Bertha Luján.

“Humo blanco en el Comité Ejecutivo Nacional de Morena. Se aprobó la convocatoria al Congreso Nacional, con consenso y con armonía. Un gran paso adelante”, festejó también el presidente de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, Héctor Díaz-Polanco.

Uno de los conflictos que existe es sobre el padrón de militantes, que será auditado por una empresa para garantizar su validez y precisar si son 1 millón 700 mil afiliados, como Polevnsky dice, o 3 millones 100 mil, como asegura el bloque contrario.

“Se hará una auditoría integral que nos dé certeza a todos de que el padrón y el sistema son válidos. La empresa será la encargada de decirnos cuántos militantes hay exactamente, si 1.7 o 3.1 millones”, subrayó Polevnsky.

La dirigente también informó que Leonel Godoy Rangel será secretario de Organización, un cargo que era fuente de conflictos, porque el anterior, Gabriel García, coordinador de delegados federales, dejó como “encargado de despacho” a Francisco de la Huerta, una figura que no existe estatutariamente.

“Estamos muy contentos. Podemos demostrar que podemos llegar a acuerdos. Para nosotros la unidad está por encima de todo. Estamos trabajando con altura de miras, donde lo más importante es el proyecto, es apegarnos a los principios que establecen nuestros estatutos y a lo que permitió lograr este sueño que es Morena y que hoy es una realidad”, puntualizó Polevnsky.

Sin embargo, Rojas Díaz Durán, personero de Monreal, anunció el viernes 23 que impugnará la convocatoria, porque “es un pacto cupular de la nomenclatura que excluye a millones de lopezobradoristas”.

Trepadores

La pugna en el Senado y la guerra entre grupos en Morena no pasó inadvertida para López Obrador, quien el miércoles 21 descalificó, sin dar nombres, a los políticos trepadores.

“El político tradicional, el que está pensando cómo colarse, no ayuda en nada y no tiene futuro, porque el pueblo de México ya es otro, hubo un cambio de mentalidad y cuando cambia la mentalidad del pueblo cambia todo”, subrayó.

Y censuró: “El pueblo de México tiene un instinto certero, sabe quién habla con la verdad, quién tiene buenos sentimientos, quién se preocupa por ayudarlos y quién es un trepador, un oportunista, un politiquero”.

Y es que, además del choque en el Senado, se intensificó el conflicto por la creación del Instituto Nacional de Formación Política (INFP), acordado en el Congreso de agosto del año pasado, presidido por Rafael Barajas, El Fisgón, pero que no se ha materializado por un “sabotaje” que se le atribuye a Polevnsky.

Ella lo rechaza e incluso aclara que, contrario a lo que se dice, López Obrador nunca dijo que al INFP se le iba a destinar la mitad de las prerrogativas anuales de Morena.

“Él no hizo ese comentario. El otro día me comentaba el secretario particular del presidente (Alejandro Esquer): ‘Yeidckol, ¿en qué momento autorizaste esto?’ ‘Yo no lo autoricé, fue el presidente’. ‘No, el presidente dio un mensaje y se fue’. Es cierto; y planteó el tema de que se pospusiera la elección un año, pero nada más. La reforma estatutaria la hicieron Gabriel García con Jaime Castañeda, que era el suplente de Horacio Duarte, y Héctor Díaz-Polanco. Y de repente aparecieron esos datos y pensé que era línea del presidente.”

Añade: “Pero, por lo que me dicen, no era línea del presidente. Lo que el presidente dijo es: ‘Morena renuncia al 50%. Es lo mismo que está diciendo ahora y es lo mismo que estamos respaldando. Pero no fue el que dijo (porque además ya era el presidente electo) que fuera para el instituto. No fue así”.

Sin embargo, en entrevista con Proceso, Polevnsky aclara que esta decisión ya está en el estatuto de Morena y así tendría que hacerse. “Es una cosa descomunal de dinero”, lamenta la dirigente, quien es acusada de privilegiar sólo lo electoral.

“¿Sabes de qué me acusaron? Que soy una máquina electoral. Y sacaron memes diciendo que el partido lo que necesita es un centro de formación, no una máquina electoral. Pues necesitamos capacitación y formación, pero también necesitamos ganar elecciones. Necesitamos las dos. Pero hay alguien que los malinforma.”

–¿Quién es ese alguien?

–No lo sé.

–¿Gabriel García?

–No. Gabriel García podría tener una parte, porque además de Gabriel García hay otras personas que se han metido al Instituto, porque seguramente le dijeron que le ayudaban a hacer el instituto. El Fisgón y ellos no pueden tener idea de cuánto dinero se trata, pero los que se están metiendo sí.

Para ella, los integrantes del INFP está siendo manipulados por quienes quieren crear un “partido paralelo”.

Este reportaje se publicó el 25 de agosto de 2019 en la edición 2234 de la revista Proceso

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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