En la FAHH “no hay un mínimo de corrupción” en el manejo de 700 mdp para reconstrucción: Grañén Porrúa

La reconstrucción, en el abandono. Foto: Eduardo Miranda La reconstrucción, en el abandono. Foto: Eduardo Miranda

OAXACA, Oax. (apro).- En la Fundación Alfredo Harp Helú (FAHH) “no hay un mínimo de corrupción” en el manejo de 700 millones de pesos que se destinaron para la reconstrucción tras los sismos de septiembre de 2017, porque “saben muy bien que con nosotros no juegan”, afirmó su presidenta, María Isabel Grañén Porrúa.

En la FAHH, insistió, “hay total transparencia. No estamos regalando el dinero, queremos que realmente se vaya a donde se necesita. Es algo que los gobiernos deben de entender: nosotros no queremos salir del paso y, aparte, no nos interesa dar un corte y decir que hicimos 50 mil casas, lo que queremos es otra cosa. Nos involucramos de otra manera para rescatar inmuebles con valor patrimonial”.

Al preguntarle sobre presuntos actos de corrupción cometidos por los gobiernos federal y estatal en la reconstrucción, ante un faltante de 4 mil 700 millones de pesos, Grañén Porrúa soltó: “Habría que preguntar a ellos, porque en el caso de la Fundación hay un ejercicio de transparencia a un nivel de una familia que tiene un equipo increíble, donde todos han puesto todo su corazón en este proyecto y hemos sido muy exigentes para transparentar estos recursos. Todo tiene que estar perfectamente ordenado y muy transparente”.

Lo que sí reconoció es que todavía falta un largo recorrido, “y sabemos que la reconstrucción es a largo plazo, porque nuestro deseo sincero es mejorar las condiciones de vida de las comunidades”, abundó.

En una conferencia de prensa realizada en el Centro Cultural San Pablo, la presidenta de la FAHH mencionó que, desde el primer día después del sismo, ellos actuaron, y lo primero era ayudar en las necesidades básicas con centros de acopio, casas de campaña, ropa, material de curación, y en ello los equipos de beisbol Guerreros de Oaxaca y los Diablos Rojos, así como la academia de Beisbol, dijo, fueron muy solidarios.

Grañén Porrúa detalló que con el programa Citibanamex 1×1 se recaudaron 254.3 millones de pesos, ya que la Fundación Harp aportó 50 millones de pesos; Citibanamex, 40.3 millones; Coca Cola, 17 millones, y Fundación Televisa, 15 millones de pesos, lo que en suma da un total de 122.3 millones de pesos, más 11.4 millones de rendimiento.

Ese dinero se destinó a 2 mil 95 viviendas, tres mercados, 11 talleres de artesanos, seis escuelas, mil 458 cocinas y hornos, un monumento histórico, un hospital y su equipamiento y un asilo de ancianos.

Respecto del boteo que realizó la fundación Teletón, se recaudaron 25.8 millones de pesos para 109 viviendas, cuatro unidades básicas de rehabilitación, siete escuelas primarias y una secundaria, así como la rehabilitación estructural y de fachada de un hospital.

En síntesis, detalló, se destinaron 700 millones, de los cuales se han ejercido 96 millones para 187 proyectos y se lleva un avance de 57%.

Explicó que la Fundación Harp empezó con un proyecto para entregar los recursos personalmente “y decidimos que la única forma de ayudar era instalarnos en las zonas afectadas, porque no se puede ayudar desde las oficinas”.

Para ello, agregó, instalaron tres brigadas en la Mixteca, en los Mixes y en el Istmo de Tehuantepec, para atender monumentos de cohesión social, iglesias, casa de cultura, centros comunitarios y, por otra parte, las viviendas.

El criterio de la fundación ha sido atender casas que tengan ese valor patrimonial o tengan características de la arquitectura tradicional. El resultado es que es mucho más costoso, lento, y tiene que ser a base de profesionales o restauradores.

“No queramos salir del paso y darle a una constructora que nos hiciera mil casas para que después las deshabitaran. A nosotros realmente sí nos importa la fisionomía de las comunidades, nos importa que tengan una mejor calidad de vida. Es un largo recorrido para recuperar monumentos donde se está trabajando”, recalcó.

Y citó el caso del exconvento, templo y obispado de Santo Domingo Tehuantepec, el templo y casa parroquial de San Vicente Ferrer en Juchitán, el museo regional de Huajuapan de León, la Casa Parroquial de Mariscala de Juárez, la casa Guietiqui en Tehuantepec, la Casa del Pueblo en Ixtaltepec y el mismo Teatro Macedonio Alcalá.

“Junto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hemos estado trabajando para rescatar el patrimonio de la nación”, agregó.

Finalmente, Grañén Porrúa sostuvo que México tiene que invertir muchísimo en la intervención del patrimonio cultural, particularmente en prevención, por los temblores o los incendios, para evitar los que ocurrió en París o en Brasil.

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