Rosario Robles y los líos domiciliarios

Rosario Robles. Foto: Eduardo Miranda Rosario Robles. Foto: Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La razón por la que Rosario Robles Berlanga está presa es porque la Fiscalía General de la República (FGR), ofreció una licencia de conducir con un domicilio distinto al que ella ostentaba y eso fue considerado por el juez Felipe Delgadillo Padierna, para dictar la prisión preventiva y evitar que huyera.

El proceso que se le inició es por no haber notificado a su superior inmediato de las irregularidades que eran de su conocimiento, como parte de un esquema de desvío de fondos que superan los cinco mil millones de pesos, suma esta de diversas operaciones en la secretaría de Desarrollo Social, primero, de Desarrollo Urbano Territorial y Agrario después, durante los períodos respectivos en que fue titular.

Con el dato del domicilio,  la mandó a la prisión de Santa Martha Acatitla.

La información que hasta la tarde del lunes 30 de septiembre circuló, teniendo como fuente la defensa de la exsecretaria de Estado, es que la licencia de conducir que aportó la FGR en la audiencia de sujeción a proceso, era apócrifa y no correspondía a Robles Berlanga.

De ser cierto que la licencia fue apócrifa y que el juez sólo tomó en consideración ese documento de identidad, es posible que, en breve, Robles Berlanga quede en libertad para seguir su juicio sin permanecer en el infierno penitenciario.

Sin embargo, es preciso recordar que Rosario Robles ha mentido en relación a su domicilio. Primero, al afirmar que vivía en el barrio de Los Reyes en Coyoacán desde hace dos décadas, cuando en ese período se le conocen diversos domicilios en los que fue inquilina.

Una de esas ocasiones fue la casa que la entonces esposa del empresario de origen argentino e irregularmente nacionalizado mexicano, Carlos Ahumada, le rentaba en San Ángel, cuando este y la exfuncionaria, mantenían una relación sentimental.

La peculiaridad de cada domicilio ocupado por Robles Berlanga, es que ha sido autentificado como propiedad de sus conocidos, por ejemplo, el departamento de Tennyson 223, en Polanco, fue rentado al exsecretario de Comunicaciones y Transportes, compañero suyo de gabinete, Gerardo Ruiz Esparza, como dio a conocer el portal informativo Animal Político.

Antes de residir en Polanco, vivió en un departamento del complejo de Reforma 222 que, a diferencia de los otros, en apariencia no tenía relación directa de amistad con su propietario, pero en el contrato signado para rentarlo, Rosario ofreció un domicilio en Torreón, Coahuila, con el que sí tenía relación pues fue propiedad de un familiar –desaparecido desde 2010—cuya esposa asumió la sucesión patrimonial.

Este último dato es relevante, pues la propietaria de ese domicilio en la colonia exclusiva Rincón de San Ángel, en la ciudad norteña, es Susana Islas, que como su hermano Alejandro, aparecen como accionistas de empresas que fueron beneficiarias últimas de las triangulaciones de fondos por 300 millones de pesos, como informó el semanario Proceso en su edición 2233.

Así, sea licencia apócrifa o no, lo cierto es que Rosario Robles ha mentido respecto a su domicilio personal de manera reiterada; que precisamente, por el  domicilio de Torreón, hay un vínculo al delito principal que es el desvío de recursos federales, más allá de la presunta omisión en su deber de informar al presidente que fue Enrique Peña Nieto, su superior entre 2012 y 2018.

A estas alturas, es posible que la técnica jurídica haya fallado de comprobarse el alegato de la defensa de Rosario Robles, pero también que en estas semanas se abrieron líneas de investigación sobre las cuales aun se desconocen avances pero necesariamente tendrán que aparecer en el proceso.

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