Mujer mantiene lucha de casi dos décadas por despido injustificado de Telmex tras denunciar acoso sexual

Norma Campos y la directora de Las Libres, Verónica Cruz. Foto: Especial Norma Campos y la directora de Las Libres, Verónica Cruz. Foto: Especial

GUANAJUATO, Gto. (apro).- Primero sufrió el acoso sexual de quien fue su jefe inmediato. Después, el hostigamiento laboral por parte de los superiores a quienes acudió a denunciar la situación que vivía. A eso le siguieron el silencio del sindicato ante un despido injustificado y cuatro sentencias a su favor para ser reinstalada que no han sido acatadas. Y 20 años después, Norma Campos Vázquez sigue esperando que la empresa Teléfonos de México aplique la justicia que le ha negado.

La mujer, quien se desempeñaba como asistente en el departamento de Centrales en las oficinas de Telmex en Irapuato desde 1985, denunció el acoso de quien en el año 2000 llegó como su superior, un hombre llamado Luis Alberto Cañas, y dos años después, en julio de 2002, fue despedida de manera injustificada, luego de que solicitó una licencia sin goce de sueldo para atender a uno de sus hijos enfermo.

En su denuncia pública acompañada del Centro Las Libres, Norma expuso que también recurrió al Sindicato de Trabajadores de Telmex, que encabeza Francisco Hernández Juárez, al que notificó de manera verbal y escrita sobre las violaciones a sus derechos, pero éste no intercedió por ella.

“En el ámbito de la iniciativa privada, las estadísticas señalan que al menos 40 por ciento de las trabajadoras sufren acoso y una gran mayoría no denuncia “pues es una práctica que está normalizada”.

La trabajadora emprendió una demanda laboral, que derivó en un laudo condenatorio en contra de Telmex luego de ocho años de litigio, y que ordenó que fuera reinstalada en su mismo puesto en las oficinas de la telefónica en Irapuato, lo que ocurrió el 24 de octubre de 2011.

“En cuanto se retiró la actuaria del juzgado, fui sacada de manera arbitraria del centro de trabajo”. Y Norma Campos inició una segunda demanda.

En esa ocasión, es la empresa la que se acerca con un ofrecimiento de empleo (es decir, le abre las puertas a una reinstalación). Ella acepta y regresa a las oficinas en junio de 2013, un viernes. El lunes que se presenta a trabajar, le vuelven a negar el acceso.

Aún así, Norma emprendió una tercera demanda que también ganó cuando los representantes legales de Telmex le ofrecen, una vez más, su reinstalación. El 7 de julio de 2016 (tres años después de la demanda anterior) acude al centro de trabajo, donde es admitida. Pero sólo ese día. Al siguiente le cierran nuevamente las puertas.

Norma tiene una cuarta demanda laboral vigente, con el expediente número 925/2016, por el cual recibió una sentencia a su favor –la cuarta- para que sea reinstalada y se cumpla con pagar los salarios caídos, que no podrán alcanzar los años en que ha permanecido sin empleo, sino únicamente el último año, gracias a una reforma laboral que limitó a ese periodo esta prerrogativa.

“Ya son 19 años de mi vida dedicados a luchar por la justicia sin que se me permita el derecho de regresar a mis labores como lo ha dictado la Ley y sobre todo, que la empresa siga evadiendo él total cumplimiento de las leyes sin que esto tenga una repercusión o una sanción. Si esto no es violencia de género, ¿cómo podemos llamarle?”, cuestionó la mujer en una conferencia de prensa en la que habló del impacto de estos litigios de décadas en su vida personal, familiar, así como en su economía, “pues perdí hasta mi casa por no dejarme”.

“¿Quién va a resarcir el daño emocional de mis hijos?”, se preguntó.

La mujer pidió al gobierno federal “a que haga cumplir la ley y las resoluciones”, petición que hizo “a nombre de miles de mujeres que no se atreven a hablar por temor a ser ridiculizadas, señaladas y expuestas a las burlas de otros compañeros, como si la dignidad de una mujer fuera motivo de risa, o inclusive de acoso laboral por parte de una empresa que se dice “socialmente responsable”.

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