La ONU urge a evitar una nueva tragedia en Siria

Civiles, las víctimas de siempre. Foto: Isamail Coskun vía AP

GINEBRA (Proceso).- En tanto que la ONU urgió a proteger a unos 2 millones de civiles en el norte de Siria, que podrían ser víctimas del fuego cruzado ante la incursión del ejército turco, organismos humanitarios se preparan “para lo peor” y ven con recelo el establecimiento de una “zona segura” de conflicto, lo que recuerda la masacre de Srebrenica, en la que fueron asesinados unos 8 mil musulmanes.

De hecho, la ONU teme nuevos desplazamientos en el noroeste de Siria, territorio en manos de los kurdos, y advirtió que la prioridad debe ser proteger y separar a los civiles en un escenario que se torna “inseguro y volátil”, para ofrecer alimento y asistencia humanitaria a los más vulnerables.

En el momento en que el ejército turco inició la ofensiva aérea y terrestre en el norte de Siria, las alarmas de los organismos humanitarios sonaron a todo vuelo y advirtieron sobre lo que podría desembocar en una tragedia.

Zona segura

Respecto a la protección de civiles, Turquía ha ofrecido establecer una “zona segura” de 32 kilómetros a lo largo de la frontera, bajo control turco.

Respecto a la idea de la llamada “zona segura”, Panos Moumtzis, encargado para Siria de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), dijo a la prensa:

“Para nosotros, el concepto de ‘zona segura’ es uno con el que tenemos una historia amarga y en realidad nunca lo promovemos ni alentamos. No creemos que sea algo que haya funcionado para las Naciones Unidas, teniendo en cuenta Srebrenica y lo que sucedió en el pasado.”

Por su parte, Jens Laerke, portavoz de la OCHA, aclara a Proceso que la ONU no es partidaria de esta idea de “zonas seguras” porque pueden ser una trampa.

Recordemos que en 1995 al menos 8 mil hombres y niños musulmanes fueron masacrados por las tropas serbias en Bosnia en una “zona segura” declarada por la ONU, en la que las fuerzas de paz holandesas no pudieron proteger a los civiles. Uno de los capítulos más penosos para la organización.

Por su parte, Jason Straziuso, portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dice a Proceso que “los civiles y la infraestructura ya están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, por lo que no hay necesidad de una zona segura”.

Los civiles deben ser protegidos en donde se encuentren, en todas partes, “dentro o fuera” de la llamada zona segura, puntualiza Straziuso, quien remarcó que la población civil nunca debe ser blanco de ataques.

En caso de establecerse algún tipo de zona de seguridad, Moumtzis es claro al decir que esperan “que todos cooperen plenamente para asegurarnos de que suceda de la manera más fluida posible, sin provocar desplazamientos y garantizando la protección de los civiles, asegurando que los principios básicos de humanidad sean respetados en el terreno”.

Y revela que han señalado a “todas las partes” en dónde se encuentran las clínicas, escuelas, puntos de abastecimiento de agua, mercados y áreas residenciales, para instarlos a “mantenerse alejados de la población civil”.

Se preparan “para lo peor”

“Esperamos lo mejor, pero nos estamos preparando para lo peor”, expresa Moumtzis ante un escenario desolador para el que preparan planes de contingencia.

Tanto la OCHA como el Programa Mundial de Alimentos y otros organismos ya asisten a unas 700 mil personas en el noreste de Siria y calculan que en toda la zona controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias viven alrededor de 2 millones de civiles, por lo que están listos para ofrecer alimentos y ayuda médica a las personas que logren huir hacia el sur.

Según cifras del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), del número arriba señalado unas 450 mil personas viven dentro de un área de cinco kilómetros de la frontera entre Siria y Turquía, por lo que instan a todas las partes a obedecer el derecho internacional humanitario y a que se tomen todas las medidas para proteger a los civiles.

Además, Laerke revela que las operaciones de ayuda humanitaria no se pueden desempeñar con normalidad en estos momentos debido a que se trata de una “zona de guerra”, lo que “nos tiene tremendamente preocupados”.

Principio de proporcionalidad

Por otra parte, el portavoz del CICR habla de la importancia de que se respete el principio de proporcionalidad en los ataques, cuestión plasmada en las Convenciones de Ginebra conocidas como las leyes de la guerra.

En este sentido, según observadores, es evidente que el enorme poderío del ejército turco no puede compararse con la desgastada capacidad militar de las fuerzas kurdas recién abandonadas por el gobierno de Trump.

Ese es un punto de gran inquietud para el CICR ante la ofensiva aérea y terrestre turca y en la que ya se han reportado ataques en zonas densamente pobladas, donde hay civiles, especialmente mujeres y niños.

Al respecto, la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Henrietta Fore, instó “a todas las partes a proteger a los niños y la infraestructura civil de la que dependen, de acuerdo al derecho internacional. El uso de armas explosivas en zonas pobladas provocará daños inconmensurables a los niños”.

Además recalcó que la escalada militar “tendrá consecuencias dramáticas sobre la capacidad de los actores humanitarios para proporcionar asistencia y protección a miles de niños vulnerables”.

Por su parte, el NRC observó que la seguridad en la zona es “frágil”, con decenas de miles de combatientes del Estado Islámico y sus familiares recluidos en campos y centros de detención.

La Comisión de Investigación de la ONU para Siria calcula que más de 100 mil personas, la mayoría mujeres y niños con presuntos vínculos con combatientes del Estado Islámico, están detenidos en campamentos improvisados, como Al-Hol, Al-Roj y Ain-Issa, con acceso limitado a los servicios básicos y en riesgo de radicalización.

La Comisión hizo hincapié en que los niños atrapados en un conflicto armado “deben ser vistos principalmente como víctimas que necesitan protección”.

“Todos los niños deben ser protegidos, se les debe proporcionar asistencia humanitaria y unos 9 mil niños deberían ser repatriados a su país de origen”, urgió el NRC.

La ONU advierte que “la nueva campaña militar puede conducir a la inseguridad y el caos, circunstancias bajo las cuales podría ocurrir un resurgimiento del Estado Islámico”.

Este texto se publicó el 13 de octubre de 2019 en la edición 2241 de la revista Proceso

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