El México sin ley en un documental canadiense

Antes de la masacre de Tlatelolco en 1968, prevalecía en las vidas de los mexicanos una esperanza que ha cegado su luz al llegar el nuevo siglo por los feminicidios en Ciudad Juárez y los asesinatos de estudiantes en Ayotzinapa. Este es el país que retrata Soles negros, donde coluden el crimen organizado con la policía, el Ejército y los gobernantes, realizado por el cineasta Julien Elie, quien nació a comienzos de los setenta en Montreal, Canadá, pero que desde hace 15 años siente a México como su segunda casa.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Hace veinte años, el documentalista canadiense Julien Elie se impactó con los feminicidios en Ciudad Juárez, Chihuahua; entonces, le surgió la idea de crear un filme al respecto.

Desde hace 15 años él visita a México (“lo amo y lo considero mi segunda casa”) y se convierte, dice, “en un testigo” de cómo se fue transformando nuestro país con la violencia; por ello se reforzó más su inquietud de realizar un filme sobre el tema.

“Primero vi mucho miedo en el país y mi principal intención con la cinta Soles negros es transmitir aquel miedo a los espectadores”, manifiesta en español el actor de The Dog Who Stopped the War (El perro que paró la guerra, 1985), escritor y realizador de diversas obras sobre sucesos que han marcado su vida, por ejemplo: el reportaje de investigación He Who Knew Too Much (“El que sabía demasiado”), en torno al asesinato de su amigo, el cura croata Vjekoslav Vjeko Curic.”

Otro caso fue Le dernier repas (La última comida, 2003), el cual se centra en la pena de muerte en Estados Unidos, basado en su correspondencia con Farley C. Matchett, preso condenado a muerte.

Con Soles negros, que se proyecta en varios cines del país, Elie transitó Ciudad Juárez, Ciudad de México, Ecatepec (Estado de México); Veracruz, Tamaulipas y Guerrero, recogiendo relatos dolorosos que exhiben el panorama de un país donde ser mujer, estudiante, sacerdote, periodista, inmigrante, activista, o simplemente estar en cierto lugar en determinado momento, puede implicar ser víctima de desaparición, asesinato o tortura.

Siempre en peligro

Aquí hablan periodistas sobre compañeros asesinados; familiares de desaparecidos, quienes solos buscan a su ser querido en fosas, y activistas siempre en peligro. Todos denuncian cómo ha sido la colusión del crimen organizado con los policías, el Ejército y los gobernantes.

“Desde el mismo momento que mi hermana fue desaparecida en 1978, yo no estoy en un solo lugar, eso de alguna manera ha sido una protección para mí, como otras compañeras, como otros familiares. Tengo que estar cambiando de celular y ese teléfono no se lo doy a nadie. Tomo mis medidas de seguridad; uno casi no sale y si salgo, uno avisa dónde va. Hoy es más peligroso, hoy es más difícil identificar al enemigo”, platica Judith Galarza, de la Federación Latinoamericana de Familiares de Personas Desaparecidas, ante la cámara de Elie.

Ella dice que Miguel Nazar Haro, titular de la antigua Dirección Federal de Seguridad, detuvo a su mamá, sus hermanos, a toda la familia, en Ciudad Juárez.

Entrevistado, el director del documental señala que “fueron muchos años de trabajo muy complicados, y poco a poco percibí la violencia en todas partes de México”. Por eso ya no se quedó unicamente en los feminicidios:

“Intenté crear un enfoque más amplio. Como cineasta, me interesaron esos ambientes y los detalles de esas vidas. Todos viven en diferentes niveles el temor y eso es lo que me atrajo más.”

–Recorre todo el país y se refiere desde la llamada Guerra Sucia hasta la actualidad. Fue una investigación muy amplia. ¿Cómo le hizo?

–Deseaba mostrar que la violencia inició desde hace mucho tiempo, que los contextos son muy diferentes, pero siempre las víctimas son las mismas. Existe la impunidad desde los años sesenta. Y por supuesto no era un camino fácil mezclar todas esas historias. La investigación fue uno de los momentos más difíciles de los últimos años de mi vida, aunque recibí mucho apoyo de periodistas y sociólogos de México. El hilo conductor fue darle voz a los familiares de las víctimas.

La gente le pregunta por qué no incluyó el discurso oficial y por qué no existe la versión de los delincuentes. Responde Julien Elie (nacido a comienzos de los setenta cerca de Chemin de la Côte-des-Neiges, Montreal):

“Hay muchos cineastas que elaboraron películas sobre la violencia en México y les dieron la voz a los delincuentes, a mí no me importan. No quiero escucharlos. Me interesa compartir esos sentimientos de miedo y no olvidar a las víctimas.”

–¿Qué opina de que Ecatepec es el lugar más peligroso de América Latina para las mujeres?

–Eso se dijo hace veinte años de Ciudad Juárez. Hay muchas cosas similares, como las condiciones de trabajo de las mujeres. Es casi el mismo contexto. Es como si de nuevo se repitiera la historia.

Elie confirma que cada personaje aceptó denunciar su dolor:

“Es peligroso hablar, pero no tienen nada que perder. ¿Qué les puede pasar?, ya perdieron sus hijos, sus hijas….”

Sin embargo, muchos padres que buscaban a sus descendientes, han sido asesinados, como se relata en la cinta de 154 minutos. Así, Soles negros es la más buscada por el público en la gira de Ambulante. Menciona, atónito:

“Una de las situaciones que me pasmó durate la investigación fue ver cómo se mancha la reputación de las víctimas, como la del reportero gráfico Rubén Espinosa, asesinado en la Ciudad de México junto con la activista Nadia Vera, la maquillista Yesenia Quiroz, la colombiana Mile Virginia Martin y la empleada domestica Alejandra Negrete. ¿Cómo se puede hacer eso? Lo mismo ocurrió con las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, de que ‘las víctimas son parte del crimen organizado’, y ese discurso oficial funcionó, funciona muy bien.”

Mundos de terror

La reportera Marcela Turati, colaboradora de Proceso, se refiere en la película a los 72 inmigarntes asesinados en San Fernando, Tamaulipas, donde continúa la violencia:

“Todo mundo quiere silenciar lo que ahí pasa”, evidencia la ganadora del Premio Gabo 2019 con la investigación El país de las dos mil fosas (Quinto Elemento Lab) la cual efectuó a lo largo de un año y medio junto con los periodistas independientes Alejandra Guillén, Mago Torres, David Eads, Érika Lozano, Paloma Robles y Aranzazú Ayala. Se le pregunta al creador de Soles negros:

–Usted entró a filmar en San Fernando, un lugar muy peligroso desde hace muchos años. ¿Qué experiencia le produjo investigar ahí?

–Gracias al trabajo de periodistas como Marcela Turati y otros que también nos ayudaron mucho, fuimos, porque son lugares imposibles de entrar. Son mundos de terror total, sin ley todavía, estuvimos ahí hace dos años para la grabación. Poseo muchísima pena por la gente que se encuentra luchando allá. Se hallan totalmente aislados. No hay apoyo de ningún lado…

“Pero la situación de los migrantes es muy importante para mí. ¿Son blancos para qué? Es algo que no se entiende, y no se habla mucho al respecto. Fuera de México no se sabe nada de eso; pero sí de los feminicidios, los desaparecidos y los periodistas asesinados.”

El activista Guillermo Gutiérrez, de Tamaulipas, cuya hija desapareció en 2011 (ese mismo día se llevaron a 50 jóvenes), relata en el largometraje:

“…Antes había sólo dos grupos, el Cártel del Golfo y los Zetas. Ahorita se contabilizan casi 40 grupos que se están disputando no el tráfico de la droga, sino el pago de cuotas y el secuestro. Tenemos testimonios de personas de que en algunos lugares de Taumalipas hay un precio por los migrantes, por entregarlos. Normalmente los taxistas y policías entregan a los migrantes, ¿por qué?  Uno, puede ser la extorsión; pero otras sospechas que tenemos nosotros es que es parte de cómo la delincuencia colabora con el gobierno estadounidense.”

El filme aborda la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, hace cinco años. Elie platica al respecto:

“Era muy importante no forjar suposiciones, queríamos solo abordar los hechos, de lo que se sabe, más no de interpretar. Es un tema muy conocido, probablemente de los más famosos de la violencia en México en los últimos años, pero me parecía interesante realizar enlaces entre las víctimas de Tlatelolco de 1968 y la agresión política de Iguala. El contexto es muy diferente, pero al ver las caras de los jóvenes de Tlatelolco y las víctimas de los de Ayotzinapa, adviertes que son los mismo: jóvenes.”

A pesar de que la idea nació hace dos décadas, Elie investigó durante tres años, luego filmó todo en un año, después editó otro año, y desde hace 365 días promociona Soles negros “por todas partes del mundo”, y ha sido premiado varias veces.

Soles negros se proyectará en La Jacaranda Cultural Pátzcuaro, Michoacán, el 14 octubre, a las 20 horas; en el Cineclub Tropical, Big Sur Café, La Paz, Baja California, el 23 de octubre, a las 20 horas; y en el Museo Memoria y Toleranciade, Ciudad de México, el 26 octubre a las 15 horas. Y seguirá recorriendo la República Mexicana. Asimismo y fuera de competencia, en el 17 Festival de Cine de Morelia, del 18 al 27 de octubre.   

Este texto se publicó el 13 de octubre de 2019 en la edición 2241 de la revista Proceso

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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