Chile: Respaldo al movimiento ciudadano no para de crecer

Multitudinaria protesta en Santiago, Chile. Foto: AP / Rodrigo Abd

VALPARAÍSO (apro).- Más de un millón de personas participaron este viernes en la manifestación realizada en la emblemática Plaza Italia, de Santiago, en lo que se ha constituido la muestra de fuerza más poderosa desde que se produjera el “estallido”, el pasado viernes 18.

La ciudadanía convocó a esta manifestación a la que, desde antes de su realización, llamó “La marcha pacífica más masiva de la historia de Chile”. La espectacular asistencia hizo honor al nombre de la convocatoria.

La intendenta de la Región Metropolitana Karla Rubilar reconoció la asistencia de 1.2 millones de personas, aunque obvió precisar que era una actividad en rechazo al gobierno. Estimaciones independientes llegaron a cifrar la concurrencia en dos millones de personas.

Esto es algo inédito en la historia de Chile y, además, muy meritorio si se considera las dificultades que supone tener el sistema de transporte urbano, a media capacidad.

La concentración, que tuvo su momento de apogeo a las 18 horas, se dio en medio del estado de emergencia vigente, decretado por el presidente Sebastián Piñera el viernes 18, que supo la militarización y la instauración del toque de queda nocturno de Santiago y luego, de las principales ciudades del país. La restricción a la circulación en esta urbe comenzaba este viernes a las 23 horas.

La “marcha más grande de la historia” no sólo copó la Plaza Italia, sino que una gran extensión de la Alameda, Providencia, Bustamante el Parque Forestal, en un despliegue pacífico de fuerza que nadie podría haber imaginado diez días atrás.

Una gran bandera chilena con las frases “Chile despertó” y “No estamos en guerra” sobresalía entre las multitudes, que además exigen la renuncia de Piñera.

“Son tantas las weas (cosas) que no sé que poner”, decía otra pancarta, en alusión al hecho que en el actual proceso de movilizaciones han confluido todas las demandas ciudadanas que hasta ahora habían sido desoídas y reprimidas por la desprestigiada clase política.

Entre ellas destacan la necesidad de poner fin al sistema privado de pensiones; nacionalizar el cobre, el agua y los recursos del mar. Y, por sobre todas las cosas, dar forma a una nueva constitución que remplace la dictada por el general Augusto Pinochet, en 1980, y que consagra el modelo neoliberal.

La ciudadanía movilizada rechaza las medidas decretadas por el gobierno de Piñera en los últimos días, que consideran un aumento de 70 dólares en el salario mínimo; o el congelamiento en el alza del precio de la electricidad. “No queremos más migajas”, sostienen los protestantes.

Expresiones como las de Santiago se replican por todo el país. A mediodía de este viernes, miles de personas congregadas en la Plaza Victoria avanzaron hacia el Congreso Nacional.

Sobrepasados por la cantidad y furia de los manifestantes, los carabineros dieron la orden de evacuar el edificio activando alarmas de emergencia, por lo que parlamentarios, asesores y funcionarios administrativos debieron salir arrancando en sus vehículos hacia la Ruta 68 que conduce a Santiago. Todo un símbolo del feroz rechazo de los chilenos a la clase política gobernante.

Esto ocurría en una jornada que estuvo marcada también por las protestas -a nivel nacional- de camioneros, automovilistas y motociclistas, en contra de las altas tarifas de las carreteras y caminos concesionados.

Como parte de esta movilización, un camionero arrasó con las barreras del peaje ubicada en la Ruta del Itata (Región del Bío Bío), una de las más caras del país, en un proceder que se viralizó en las redes sociales y que encuentra un correlato en lo realizado hace una semana por los secundarios, quienes arrasaron con los torniquetes y barreras que los separaban de los andenes del Metro.

Una numerosa y no precisada cantidad de plazas de pago camineras han sido incendiadas o destrozadas por enardecidos manifestantes, como ocurrió este miércoles 23 en la plaza de peaje de la Ruta 68 a la altura del túnel Zapata.

Los trabajadores del cobre también están movilizados en solidaridad con el movimiento ciudadano y están paralizando varias de los principales yacimientos de la minería privada y estatal del país, como hicieron el lunes los trabajadores de Escondida (de la transnacional BHP), en la Región de Antofagasta; y los de la estatal Codelco.

El presidente Sebastián Piñera fijó su postura a través de su cuenta de Twitter, en donde dijo que se abren grandes caminos de futuro y esperanza.

Este jueves 24 se dio a conocer una encuesta de la prestigiada empresa consultora Activa Reearch en la que se sostiene que un 83,6 de los ciudadanos está de acuerdo con las protestas que está desarrollando la ciudadanía.

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