Complicidad entre delincuentes y autoridades, el mayor reto para familiares de desaparecidos

Coloquio Internacional sobre Experiencias de Búsqueda en Vida. Foto: Twitter @brigadaelisa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Centro Cultural Universitario Tlatelolco fue receptáculo del vía crucis que día a día viven las familias que buscan a sus desaparecidos en distintos puntos del país.

Invitados al Coloquio Internacional sobre Experiencias de Búsqueda en Vida, las y los participantes expusieron los problemas que regularmente enfrentan con las propias autoridades, incluso para desarrollar su nada fácil tarea, pues de acuerdo con los registros oficiales, en el país hay cerca de 40 mil desaparecidos.

Gabriela Amores Moya, litigante de la Unión Nacional de Abogadas de la Ciudad de México, dio a conocer la respuesta que le dio un agente del Ministerio Público (MP) a una madre de familia que perdió a su hija, cuando le exigió que se esclareciera el feminicidio.

“Su hija tuvo mala suerte, porque casi no matan a las mujeres así”, dijo el agente.

La abogada resaltó que el desconocimiento del marco jurídico empodera a las autoridades, y al no denunciar las desapariciones o abusos –subrayó– se seguirá pensando que la vida de las mujeres en México y Latinoamérica es segura.

Destacó que los comentarios prejuiciosos de las autoridades –“su hija no desapareció, está con el novio, vuelva luego, espere 72 horas”– deben denunciarse, porque representan un delito que debe ser castigado.

De acuerdo con Amores Moya, el MP debe estar al lado de la víctima, no del victimario, y ese tipo de comentarios, recalcó, abonan al dolor y la angustia de las familias.

A su vez, Elvira Madrid Romero, de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, lamentó que las autoridades esperen 72 horas para reconocer la desaparición de una persona, cuando la búsqueda debe ser inmediata.

“Una vez descubrimos un camión lleno de jovencitas que se las estaban llevando del sur de Cancún (Quintana Roo) hacia Estados Unidos. El (policía) federal que nos echaba la mano dijo que eran militares y que les echarían el golpe para detenerlos. Cuando mostró la imagen a sus superiores, éstos dijeron: ‘alto, lo del Ejército ya es algo más arriba’”, refirió.

Madrid Romero sostuvo que el principal problema al que se enfrentan en la búsqueda de personas es al etiquetado del delito y a la complicidad de delincuentes y autoridades. En una ocasión, al intervenir en el reporte de dos secuestros en la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO), abundó, la fiscal de Trata la amenazó y la criticó por saber tanto del caso.

Rosa Nelly Santos, una mujer hondureña que hace 17 años encontró a su sobrino durante una caravana, lanzó un grito de aliento a las familias mexicanas en el Coloquio Internacional. “Una madre no se cansa de esperar, no nos cansemos hasta encontrar al último que nos falta”.

Santos, formadora del Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos del Progreso (Cofamipro), coincidió con sus compañeras en que el reto más grave al que se enfrentan las y los buscadores es cuando el crimen organizado, los militares y la policía están involucrados.

El problema de desaparecidos, apuntó, se agrava para los migrantes de Centroamérica, quienes además de cargar con la angustia de buscar a su familiar, deben enfrentar la negligencia y la burocracia en la frontera mexicana.

(Manuel Alejandro Godínez)

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