Los héroes de las Sub-17: de la gloria al olvido

La selección triunfadora en 2005. Foto: AP / Karel Navarro

Los futbolistas César Villaluz, Ever Arsenio Guzmán y Julio La Momia Gómez tienen algo en común: ganaron una Copa del Mundo en la categoría Sub-17, emocionaron a un país que los adoró y los vio con esperanza, y que, pese a todo ello, fueron relegados de sus equipos. Deambulan entre clubes de primera y segunda división del balompié nacional. En entrevista con Proceso, los protagonistas y sus entrenadores hablan de los factores que han llevado a la mayoría de una generación campeona a quedarse sin trabajo o a refugiarse en el futbol guatemalteco o estadunidense.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Pilar del Tri que conquistó el Mundial Sub-17 de Perú 2005, César Villaluz se perfilaba para convertirse en un crack del futbol mexicano.

La Copa del Mundo le cambió el entorno a este joven. Apenas regresaba victorioso del torneo internacional cuando Cruz Azul le abrió las puertas de par en par. Al otro día de su arribo ya estaba viajando a Estados Unidos para jugar con el primer equipo.

Fue un cambio radical. Debutó en la máxima división del balompié nacional a los 17 en un club en el que la edad de los más jóvenes oscilaba entre los 24 y 25 años.

En su paso por el equipo cementero, entre 2005 y 2011, disputó cinco finales. En todas ellas fue titular, jugó todos los partidos completos. Era un todoterreno o, mejor dicho, un “4×4” como solía llamarle Jesús Ramírez, el entrenador de la Sub-17 que se coronó en Perú.

Catorce años después de aquella primera hazaña de una Selección Mexicana Sub-17 en la Copa del Mundo, el mediocampista juega hoy en la primera división de Guatemala, donde los salarios de los futbolistas suelen ser muy bajos.

“La intención de jugar en Guatemala es para seguir activo, para tener ritmo de juego y de aquí buscar mejores opciones en este país como en otro, ahora que ya se ha abierto el mercado para los mexicanos. Si vienes del futbol de México, notas la diferencia”, dice César Villaluz vía telefónica.

–¿Las puertas del futbol mexicano están cerradas para ti?

–Las veces que ha habido un acercamiento no se ha concretado. No sé qué está pasando en el futbol mexicano, o si dependa de uno, pero cada vez he visto más complicado agarrar un equipo. Las opciones no se han podido cristalizar.

La promesa que derrochaba talento y deseos de consolidarse como una figura en la cancha relata que sus problemas de juego surgieron cuando se fue en busca de mayor actividad al San Luis, equipo con el que permaneció de 2011 a 2013.

“En el primer torneo me fue muy bien, jugué todos los minutos, pero en el siguiente (Apertura 2012), Jesús Molina me fracturó el peroné en una barrida. Tuve que parar dos meses. Ahí comenzaron todos los problemas con el club: lo venden y se convierte en Jaguares de Chiapas. Me voy a Jaguares (2013-2015) y por problemas de adeudos el equipo desaparece.”

En opinión de Villaluz, “estas cosas te desestabilizan. Uno como jugador depende de cada equipo y de los dueños. Eso fue lo que me pasó. Luego ocurrió el problema con Jaguares por la fractura. Me dejaron parado –Tigres lo dio de baja por escaso rendimiento y tampoco entró en planes de Ferretti–. Al final fiché donde se hablaba más de los adeudos y me fui perdiendo del radar…”

Explica que los jugadores se van perdiendo entre un técnico y otro. “Me tocó Sergio Bueno como entrenador. Estuve en el equipo, pero no me dio minutos en el interescuadras. Si no tienes la oportunidad de competir en un entrenamiento, no vas a tener la opción de ganarte un lugar en el cuadro titular”.

Lo que pasa con el surgido de la cantera celeste se replica en la mayoría de los jugadores que ha tenido la dicha de levantar la Copa del Mundo Sub-17, categoría en la que México es un protagonista por sus dos títulos (2005 y 2011), cinco semifinales, cuatro finales y dos subcampeonatos (Emiratos Árabes 2013 y Brasil 2019).

Errantes

Ever Arsenio Guzmán, uno de los siete subcampeones mundiales de goleo Sub-17 en Perú –con 4 anotaciones–, también se fue de México por la falta de oportunidades. Se refugia en el San Antonio FC de la United Soccer League (USL) Championship, la segunda categoría de Estados Unidos.

Pese a que debutó en la primera división a los 16 años con el Morelia, Guzmán no pudo afianzar su carrera. Conocido por no apostar por los jóvenes, Ricardo ­Ferretti asumió la dirección técnica del conjunto michoacano en el torneo Apertura 2005 y Ever fue enviado a la categoría Sub-20.

A mediados de 2010, sin oportunidades en el primer equipo, fue cedido a préstamo al Mérida en el Ascenso MX.  Desde entonces, su carrera transitó en clubes de la segunda categoría del futbol mexicano.

Guzmán, autor del tercer gol contra Brasil (3-0) en la final del Mundial Sub-17 de 2005, regresó con Morelia en 2013. A finales de ese año fue transferido al Atlas. En 2014 volvió al Ascenso MX: primero con Lobos BUAP y luego con Correcaminos que lo compró de manera definitiva.

Julio Gómez, La Momia, otro caso, alcanzó la fama luego de que en el Mundial de 2011, contra Alemania, marcó el gol de chilena que clasificó a México a la instancia decisiva, pese al vendaje que tenía en la cabeza por un golpe que recibió. Este delantero reconoció a principios de este mes que la popularidad le llegó muy rápido y careció de orientación para no perder piso.

“Siempre tuve oportunidades, pero tomé malas decisiones. Además, tenía 17 años. Era muy joven para asimilar todo lo que había vivido”, admitió el ganador del Balón de Oro de ese Mundial, en entrevista con la cadena deportiva ESPN.

Desde que levantó el título en 2011 en aquella selección dirigida por Raúl Gutiérrez, La Momia permaneció tres años en Pachuca. No consiguió trascender. Desde entonces se la pasó de equipo en equipo. Primero estuvo en Chivas, luego en Correcaminos y en Cafetaleros de Chiapas, donde disputó 19 partidos en su etapa más regular.

Después se fue a Coras de Tepic, Zacatepec, Cruz Azul Hidalgo, Loros de Colima y Coras de Nayarit… Nunca recibió una convocatoria para la selección mayor. Ahora tiene una oportunidad de mostrarse en Los Ángeles de la Major League Soccer (MLS) de Estados Unidos.

La minoría

Raúl Gutiérrez, quien dirigió a México en el Mundial Sub-17 que conquistó en 2011, expone factores que, a su juicio, impiden al jugador llegar a la primera división: la edad, la inmadurez, el talento, la resiliencia, el entorno familiar.

“A veces, el padre es el peor enemigo del muchacho cuando lo representa.  Luego están las políticas de los clubes: ¿dónde colocar a este jugador cuando regresa de un Mundial? Luego están los entrenadores, si los pone o no a jugar. Lo demás ya es producto de las circunstancias de la competencia, llámese mayores, jugadores extranjeros, situaciones de la misma posición en el campo de juego. Eso ya es extra.”

–¿Hay que agregar que la Liga MX da prioridad a los jugadores extranjeros?

–Seguro, pero lo único que diría es que las oportunidades serían igual para estos jugadores. Hay veces que quieren que estos muchachos sean una solución, cuando realmente necesitan más capacitación. Pocos son los que consiguen darle soporte a estas expectativas.

Según Gutiérrez, esas son las causas que hacen que sólo 18% de los jugadores que integraron la selección que ganó el título mundial en 2011 reciban una oportunidad en la máxima categoría del balompié nacional.

De los 41 jugadores de la selección tricolor que se han proclamado campeones del mundo en la Sub-17, sólo 13 consiguieron un llamado al representativo nacional mayor. Es decir, menos de una tercera parte consolidaron su carrera deportiva.

De esos 41, sólo 11 integraron el equipo que se alzó con el título en Perú 2005, destaca una publicación del portal del diario español As. De acuerdo con el análisis, el resto pertenece a la generación de 2011. Giovani dos Santos, Carlos Vela, Héctor Moreno y Efraín Juárez tienen una trayectoria en el futbol europeo. Son la minoría.

En la actualidad, Dos Santos prolonga su carrera en el América, Vela lo hace en el futbol estadunidense, donde fue designado el Jugador Más Valioso de la temporada que recién terminó; Moreno dejó el futbol de España y se fue al Al-Gharafa de Qatar y Juárez continúa en el Valeranga de Noruega.

Enrique Esqueda, ahora desempleado, también recibió llamados en algún momento a la selección absoluta, al igual que Patricio Araujo, Omar Esparza, César Villaluz, Édgar Andrade, Jorge Hernández y Adrián Aldrete.

En contraste, del equipo que se coronó en 2011 únicamente Marco Bueno y Arturo Alfonso González recibieron convocatoria a la selección mayor.

Procesos

Desde la perspectiva de los entrenadores, como Raúl Gutiérrez y Jesús Ramírez, lo que sucede con las promesas juveniles mexicanas es un fenómeno internacional.

El Potro recuerda que la gran mayoría que participa en el Mundial Sub-17 no termina como todos quisieran. “Dadas las circunstancias que hay en México, a ese talento se le debería dar continuidad para encontrar más jugadores. Si a esos talentos se les direcciona de buena manera, México, y obviamente los clubes, serían los más beneficiados”.

Gutiérrez expone que en el 11 titular de la selección brasileña que disputó en 2005 el título mundial contra México sólo el defensa Marcelo forjó una destacada trayectoria en el Real Madrid. En contraste, del representativo uruguayo que enfrentó al tricolor, no apareció ningún elemento de trascendencia. “De la selección alemana que vencimos 3-2 únicamente Emre Can es el único destacado, juega para la Juventus”.

Para Gutiérrez, quien también condujo a México Sub-17 en la final de 2013, sería ideal que los jóvenes continuaran con un proceso en la Sub-20. “Si al concluir el Mundial Sub-17 no pones a ese elemento en la Sub-20 va a tener un año de retraso futbolístico, además de la edad”.

Ramírez recuerda que los procesos con los juveniles han sido continuos, pero en las categorías de menor edad “porque no tienes tantos problemas de que te quiten a los jugadores”. En cambio, cuando viene una Sub-20 cambia todo el entorno, “dado que son jugadores que ya no te los prestan tan fácilmente porque van perfilados para la primera división”.

La competencia se complica, dice, porque hay una cantidad de jugadores extranjeros en los clubes de la primera división. “Afortunadamente está la regla del menor de edad que te permite obligatoriamente contar con un jugador de esa categoría. Pero también la gran cantidad de extranjeros en el equipo te impiden ese cupo”.

Y recuerda el caso de Ever Guzmán cuando regresó a su equipo: “El Tuca no le brindó esa oportunidad y tuvo que irse a la Primera A –hoy Ascenso MX– y luego se perdió. Finalmente, un jugador con potencial acabó en Estados Unidos en una liga que está por debajo de la MLS”.

Ramírez, actual director deportivo de los Pumas de la UNAM, dice que, con o sin reglas para el menor de edad, en el club universitario se aplica de forma automática, fiel a su estilo de proyectar las fuerzas básicas. “Hay otros clubes que prefieren jugar con sus nueve posibilidades de extranjeros, entonces, los espacios se reducen”.

Señala que en esa parte se pierde el rumbo de los jóvenes campeones mundiales. Considera que no hay muchos entrenadores que confíen en los jóvenes “porque está en juego su trabajo. Entonces, ya no es tan fácil. Tiene que venir aunado de una muy buena preparación previa al proceso de fuerzas básicas para cuando lleguen a primera división. La idea es que lleguen, jueguen y se mantengan”.

Agrega: “El futbolista se tiene que responsabilizar para que les brinden más oportunidades y mostrarse de otra manera cuando el entrenador los lleva a la pretemporada, aprovechar al máximo las pocas oportunidades. Entonces ya todo depende directamente del futbolista”.

Este reportaje se publicó el 24 de noviembre de 2019 en la edición 2247 de la revista Proceso

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Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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