“Los dos Papas”: Propaganda y entretenimiento

"Los dos Papas". Foto: Cortesía Netflix "Los dos Papas". Foto: Cortesía Netflix

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Los dos Papas, de Fernando Meirelles, es una esperanzadora y entretenida cinta religiosa que proyecta el renacimiento de la Iglesia Católica a manos del Papa Francisco I. En ese sentido, es una buena pieza propagandística.

La historia gira en torno a la renuncia del Papa Benedicto XVI en 2013 debido a su avanzada edad, rompiendo así con una tradición de 600 años. Benedicto retuvo el título de Papa emérito, así que esto abrió el camino para que hubiera dos Papas al mismo tiempo, lo cual no sucedía desde 1415.

Los dos Papas (The Popes, EU-2019) nos muestra diversas conversaciones ficticias que sostuvo Benedicto XVI con el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio poco antes de la renuncia del primero.

La narrativa funciona gracias a la habilidad del guionista y del propio Meirelles, quienes consiguen contraponer los valores de ambos personajes: Benedicto XVI (Anthony Hopkins) representa el lado conservador que debido a los cambios sufridos en el mundo ha quedado superado, mientras que Bergoglio (Jonathan Pryce) representa el regreso a la esencia de una religión que debe ver por los pobres. Benedicto XVI es más cercano a la alta cultura mientras que Bergoglio es más de gustos populares, como ABBA y los Beatles, sin mencionar que ama el futbol, como argentino que es.

En la cinta, Bergoglio ha tomado la decisión de renunciar a su puesto como obispo, así que manda una carta al Papa para que la autorice. Este lo manda llamar a su casa de campo; el Santo Padre cree que la decisión del cardenal le hará daño a la Iglesia Católica, la cual se encuentra en crisis, así que no está dispuesto a aceptar la renuncia del segundo. Por supuesto, cada uno expondrá sus motivos tratando de convencer al otro, y en este proceso se irán conociendo, aunque el verdadero protagonista es el cardenal Bergoglio, a quien presenciamos confesar sus pecados durante la dictadura argentina en los años 70.

Básicamente lo que estamos viendo es el preámbulo y la preparación del cambio de estafeta en la dirección de la Iglesia, ya que, como todos sabemos, el sucesor de Benedicto XVI es Bergoglio, o como lo conocemos ahora, el Papa Francisco I. Bueno, al menos es lo que plantea el director en su ficción.

Grandes diálogos y excelentes actuaciones de Hopkins y Pryce son lo que principalmente sostienen la cinta. Los amantes de temas religiosos seguro encontrarán interesante el contraste entre ambas visiones y los motivos por los cuales los personajes decidieron dedicarse al sacerdocio, así como la manera en que Dios los llamó.

Si bien la cinta funciona como una pieza capaz de emocionar a los feligreses católicos a través de la expiación de culpas de Francisco I y de su responsabilidad, vocación y disposición para generar un cambio dentro de la Iglesia, es importante mencionar que sus temas son lugares comunes, y que si bien forman parte de la problemática que vive la institución, no son todos y quizá no sean los más importantes.

Por ejemplo, hay un momento en que Benedicto XVI confiesa sus errores en cuanto al caso del padre Maciel, pero es una confesión a medias, porque cuando el Papa comienza a hablar del caso, su voz se va desvaneciendo hasta quedar en el silencio.

Y uno como espectador no puede sino preguntarse: ¿Por qué no escuchamos la confesión completa?, ¿por qué no se le destinaron más minutos de pantalla al tema?, ¿por qué no vemos una postura y una propuesta para solucionar o resarcir los daños?

En fin… es por eso que Los dos Papas no pasa de ser una buena cinta, entretenida y divertida, que funciona como propaganda efectiva para dar esperanzas a una religión que vive una crisis profunda.

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