Esperanzas ambientales

Arturo Zaldívar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante su primer informe. Foto: Germán Canseco Arturo Zaldívar, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación durante su primer informe. Foto: Germán Canseco

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Terminaron mis vacaciones. No recuerdo hace cuánto tiempo fue la última vez que pude disfrutar de tres semanas con tanta calma, sin que el estrés de los litigios comprometiera mi descanso. Con todo, lo que más valoré de los pasados días es que mi familia y yo respiramos diferente. Pero nada es para siempre y ya de regreso a la Ciudad de México, lo primero que vivimos es su mala calidad del aire.

No creo que algún día deje de sorprenderme nuestra capacidad de resiliencia, o quizá, de indiferencia. Cierto, la vida sigue, pero no percibo que nos preocupe demasiado hasta cuándo. Nuestras prioridades inmediatas nublan casi todo, pero esta bruma que padecemos es mejor disiparla antes que después. Al menos eso me repito en mi cabeza y es por tal razón que defiendo causas medio ambientales.

Por todo ello, como abogado que soy, desde lo que me corresponde, no puedo dejar de tener esperanzas cuando me entero de casos en nuestra Suprema Corte que pudieran contribuir al avance en la protección de nuestros derechos humanos. La próxima semana se presenta uno de esos: el amparo en revisión 610/2019 en su Segunda Sala. Trata sobre el etanol en las gasolinas y su proyecto es público.

No solamente se puede consultar el proyecto, sino que además, la Segunda Sala presenta una síntesis comprensible para cualquiera, con apoyo en un acuerdo que adoptó en abril del año pasado, a partir del cual busca impulsar la sencillez en el lenguaje empleado en sus resoluciones. Y si eso ya es buena noticia, mejor es la propuesta que desde la ponencia del ministro Pérez Dayán se hace a sus colegas.

Entiendo que para cierto sector, el tema sea eminentemente económico. Entiendo que a partir de su realidad, vean en este juicio solo intereses económicos diversos. Entiendo incluso que duden sobre los reales intereses que impulsan litigios como éste. Entiendo que acompañen a este caso implicaciones políticas. Hasta entiendo que se informe de él con sesgo populista, pues impacta el precio de las gasolinas.

Es justamente porque entiendo todo eso, que comparto y celebro el enfoque del proyecto: “esta Segunda Sala no desconoce que existieron fuertes motivaciones de competencia económica por las cuales la Comisión Reguladora de Energía decidió modificar unilateralmente la NOM-016-CRE-2016. Empero, tales cuestiones son del todo irrelevantes al momento de adoptar una decisión estatal en materia ambiental tan sensible como lo es el uso de combustibles, pues el interés económico no puede desatender ni prescindir de las afectaciones ambientales que pueda deparar la referida actividad”. Por fin, la prioridad correcta.

No podemos seguir el camino acostumbrado. No es viable. Aire fresco es lo que necesitamos y es curioso que en esta ocasión, ese aire emane de Pino Suárez 2, desde el centro de nuestra capital. El proyecto le da importancia a muchas cosas que se requieren para beneficiar otras batallas judiciales de causas ambientales. El principio de precaución, el de participación ciudadana y el calentamiento global.

Sí, la “Segunda Sala advierte que el ozono troposférico -O3-, cuya emisión, precisamente, puede ser potencializada por el empleo de etanol como oxigenante de los combustibles, es uno de los gases responsables del efecto invernadero, el cual a su vez, contribuye al fenómeno denominado como calentamiento global”. Y sí, considera que el caso debe analizarse “bajo el contexto más amplio de los compromisos internacionales adquiridos por el Estado mexicano para combatir el calentamiento global” y “valorarse en el contexto de las metas estatales tendientes a lograr la reducción de emisiones de gases invernadero y, consecuentemente, de los débitos estatales de combatir y mitigar el cambio climático”. Esperanza sobra.

Así que esta semana me voy a permitir aligerar mis cargas con esas esperanzas. Con la esperanza de que este enfoque la Segunda Sala lo emplee en otros casos por resolver. De los cuales dos al menos me tocan defenderlos de primera mano, el del Río Sonora, del que escribiré en mi siguiente opinión; y el de los Programas de Contingencias Ambientales.

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