Caminata por la Paz: dan testimonio del horror con música y poesía

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Al pie de la Estela de Luz, “monumento a la corrupción”, “antimonumento” o “pseudomonumento”, la palabra se hizo testimonio del horror, poesía y notas musicales: a los poemas de Juan Gelman, en voz de su compañera Mara, siguieron los de David Huerta y las canciones rancheras, la trova, el corrido, el rock, la jarana y el zapateado.

Incluso Mario Benedetti se hizo presente con una adaptación de “Pedro y el Capitán”. También surgió un performance en el que se pasó lista a decenas de desaparecidos y asesinados, particularmente Juan Francisco Sicilia, Rhonita Miller, Titus, Tiana, Howard y Kristal, entre muchos otros.

Fue el festival cultural del tercer día de la Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz, que desde el mediodía reunió a víctimas, intelectuales, artistas, actores, periodistas y decenas de personas que, por momentos, aguantaron a plomo el sol.

Mara La Madrid abrió la ronda de poesía con el Epitafio de Juan Gelman:

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín).

Conducido por el actor Daniel Jiménez Cacho, el festival fue turnando las denuncias y los testimonios de las víctimas con la poesía y la presentación de músicos y artistas. Vino una jarana que alegró los corazones, luego un zapateado. Más poesía. Luego vino el testimonio de los LeBarón, quienes con ese acento que les caracteriza, pidieron a “Mexicou” unirse y caminar.

“Nos hemos quitado el miedo caminando”, dijo Adrián LeBarón Jr. En masa, los LeBarón participaron en la caminata e hicieron de ella una protesta binacional y bilingüe. A lo largo de los 80 kilómetros recorridos, las consignas y las canciones de José Alfredo Jiménez se mezclaron con la charla entre ellos en inglés.

Pero se asumen mexicanos: “Esta tierra es nuestra. Yo estoy con todos mis hermanos mexicanos y espero que todos ellos estén conmigo, para que nunca vuelva a ocurrir lo que le pasó a mi familia”, dice con voz quebrada el joven que perdió una hermana y nueve sobrinos en el ataque “terrorista” de noviembre pasado.

A las víctimas que acompañaron y fundaron el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011 se suman nuevas víctimas. Una mujer denuncia la desaparición en 2018 de un policía federal. Araceli Rodríguez, quien perdió un hijo, también federal, en 2008, sabe lo que significa y acompaña a la joven víctima, quien denuncia que el gobierno federal no ha hecho nada por ella. “Es el mismo modus operandi”, dice Araceli.

El payaso conocido como “humor y paz”, que camina con el Movimiento desde hace nueve años, se acerca en tono jocoso, se coloca su nariz roja y comienza a bromear con los elementos de la Guardia Nacional que vienen custodiando los dos autobuses de los LeBarón.

Los elementos, ataviados con su uniforme blanco, primero no saben qué hacer, luego siguen el juego y hasta el comandante se coloca la nariz. El payaso agradece que hayan caminado con la marcha desde Cuernavaca, pero aprovecha para bromear con la prensa, que hace del acto el blanco principal en medio del sol de la tarde.

Con el ocaso del astro vienen unos acróbatas de fuego. Luego un performance que pasa lista a los desaparecidos y muertos. Adrián LeBarón y Kendra Lee Miller suben al templete, y el personaje que se hace llamar “Arteacción” les entrega una paloma blanca. En el acto, el ave vuela libre en medio de aplausos.

La diferencia entre Julián y Adrián LeBarón es más que física. Mientras Julián teoriza y racionaliza sus ideas y las comparte, Adrián va al sentimiento. Julian explica las causas de la violencia; Adrián, en tanto, dice: “yo soy tú y tú eres yo”.

En esa tesitura, Adrián recita “El sembrador” de Marcos Rafael Blanco Belmonte:

Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura.

El acto cierra con un acto ecuménico en el que se mezclan el saludo a los cuatro vientos a la usanza indígena con lecturas religiosas y sahumerio.

En tanto, mientras ocurre una reunión de coordinación en el local del STUNAM, donde pernoctan los participantes en la Caminata, la familia LeBarón acudió al Zócalo. Hay una versión de que esta noche podrían instalarse en campamento en la plancha.

Fotos: Germán Canseco

 

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