Hay “cárteles domésticos” en Estados Unidos

DEA. Foto: Eric Risberg/AP DEA. Foto: Eric Risberg/AP

Por primera vez la DEA reconoce que en Estados Unidos hay “cárteles domésticos” del narcotráfico desde hace cuatro o cinco años. Polo Ruiz, quien se encuentra a cargo de la Administración Antidrogas en Tucson, Arizona, sostiene que estos nuevos grupos –estructurados a partir de las pandillas de motociclistas– les han quitado a los narcos mexicanos el control del mercado local: dejaron de ser sus operadores para convertirse en sus socios. En entrevista, el agente especial les pone nombre, señala sus territorios y describe cómo operan.

NOGALES, Arizona (Proceso).– En Estados Unidos hay “cárteles domésticos de la droga” que, en paralelo con el boom del consumo de drogas sintéticas, les han quitado a los mexicanos el control de territorios y mercados en ese país. Ya no son sus operadores sino sus socios.

Polo Ruiz habla de un tema que conoce: es Agente Especial a Cargo (SAC) de la Administración Antidrogas (DEA) de Estados Unidos en Arizona.

Es la primera vez que un alto funcionario de la DEA reconoce que en su país operan cárteles de la droga integrados y dirigidos por sus connacionales; sus declaraciones rompen con el discurso que Washington maneja desde que en 1973 Richard Nixon creó la Administración Antidrogas y declaró la guerra contra un negocio supuestamente operado sólo por criminales extranjeros.

“Todos los días mueren, por sobredosis de drogas (en su mayoría sintéticas), unas 137 personas”, dice Ruiz a Proceso durante una entrevista en la oficina de la DEA en el distrito de Nogales, Arizona, a unos metros de la frontera con México.

“El consumo de fentanilo es la causa principal de las muertes por sobredosis. Enfrentamos con mucha fuerza la demanda de drogas sintéticas, por ello tenemos iniciativas que se enfocan en los cárteles domésticos”, agrega.

–Soy de las personas que dicen que en Estados Unidos no hay cárteles del narcotráfico –le dice el reportero a Ruiz.

–¡Sí hay! –contesta enfático.

–¿Usted puede decir que hay cárteles del narcotráfico en Estados Unidos? –insiste el reportero.

–¡Definitivamente sí! –responde tajante.

“Muchas de estas organizaciones construyeron sus negocios en la parte norte del país y tienen gente en la parte sur, que colinda con México, para operar. Las ponen a cargo del transporte y de otros aspectos de logística”, explica y agrega que los cárteles estadunidenses son una modalidad del crimen organizado que surgió en los últimos cuatro o cinco años.

La creciente demanda de drogas y el poderío de los cárteles mexicanos para adquirir, transportar, distribuir y vender todo tipo de enervantes en Estados Unidos motivó a pandillas y clubes de motociclistas que trabajaban para las organizaciones mexicanas a estructurarse en cárteles.

“Cuentan con gente (en el sur de Estados Unidos) para mover las drogas –que le compran a granel a los cárteles mexicanos– y tienen el control de los territorios. Algunas pandillas y otros grupos criminales son los cárteles domésticos que enfrenta la DEA”, señala Ruiz.

Los Ángeles, Nueva York, Chicago

El agente federal expone que así como los cárteles mexicanos se iniciaron en los ochenta comprando drogas a granel a las organizaciones colombianas, así ahora las pandillas estadunidenses compran a granel a los narcos de México.

“Estas organizaciones que controlan las ciudades y poblaciones como Los Ángeles, Nueva York o Chicago son pandillas que dominan las áreas donde se venden y distribuyen las drogas”, subraya Ruiz.

Con la popularidad del uso del fentanilo para elaborar en laboratorios clandestinos drogas sintéticas –fáciles de esconder, distribuir y vender, además de ser más baratas que la heroína o la cocaína– nacieron los cárteles domésticos.

“La gente en los suburbios obtiene el fentanilo de los cárteles domésticos. Lo hemos visto en las ciudades y suburbios donde el problema se concentra en criminales millonarios, los que tienen mucho dinero en efectivo.

“Por ejemplo, en el centro de Los Ángeles la gente adicta que busca crack o metanfetaminas, las adquiere de los cárteles domésticos”, sostiene el SAC de la DEA en Arizona.

–¿Cuándo se dio esta transformación de pandillas a cárteles?

–Los etiquetamos como cárteles domésticos únicamente por la violencia que provocan, cuando afectan a la comunidad. Los alcaldes y autoridades locales nos buscan para conseguir nuestro apoyo y enfrentarlos. Ellos (los cárteles domésticos) controlan territorio –revira el agente especial.

Al pedirle que revele los nombres de algunos de los cárteles estadunidenses, Ruiz no titubea: “Hells Angels y Los Bandidos (ambas agrupaciones tradicional e históricamente conocidas en Estados Unidos como clubes de motociclistas) mueven metanfetaminas”.

Al hacer un repaso de la breve historia de lo que ahora son cárteles estadunidenses, Ruiz recuerda que hace 10 o 15 años esos clubes de motociclistas traficaban efedrina, cuando este enervante era legal y se vendía en las farmacias. 

“Ahora lo que tenemos es una epidemia de laboratorios clandestinos controlados por los cárteles domésticos”, admite.

Por su experiencia como agente asignado a México y a otros países latinoamericanos durante muchos años, Ruiz abunda en que la facilidad con la que se consigue fentanilo al sur de la frontera de Estados Unidos ha sido explotada por los cárteles estadunidenses.

“Esto ha hecho que se estén manufacturando muchas toneladas de metanfetaminas. En Estados Unidos le pusimos un alto a la producción de efedrina y pseudoefedrina. Desaparecimos los laboratorios: estaban en una casa, en los vecindarios; estaban produciendo metanfetaminas”, enfatiza.

Para entender mejor las operaciones de los cárteles estadunidenses y a fin de que no se confundan con los mexicanos –de los que el gobierno estadunidense sostenía que controlaban los territorios de la mayoría de los 50 estados de Estados Unidos–, se le vuelve a preguntar:

–¿Cómo controlan los territorios los cárteles domésticos en Estados Unidos?

–Respecto al movimiento de las drogas hacia Estados Unidos, esto sigue controlado por los cárteles mexicanos (Jalisco Nueva Generación y Sinaloa) que se encargan de subirlas y meterlas. De ahí (la frontera sur) las pandillas se hacen cargo, porque tienen mucha gente para distribuir, transportar y garantizar la seguridad de los cargamentos. 

“La logística para mover las drogas se hace dentro de los vecindarios, de pueblos y ciudades conectadas con otras ciudades. Al hacerlo, los cárteles domésticos consiguen duplicar el precio del cargamento y cuentan con sus propias células de distribución.

“En cualquier gran ciudad que se visite se puede notar que una pandilla en particular tiene el control, tiene los métodos adecuados para comunicarse con sus socios mexicanos al sur de la frontera.”

Pandillas independientes

–¿Cuál es el cártel más grande de Estados Unidos?

–La respuesta se tiene que dar a nivel regional para que se pueda entender. En Chicago están los Gangsters Disciples, que mandan sobre las pandillas callejeras, por ello se han adueñado de las ciudades. 

“La conexión está entre los líderes de los Gangsters Disciples y los líderes del Cártel de Sinaloa, que les venden el producto.

“Los cárteles domésticos les compran la mercancía a los mexicanos y venden la droga de manera independiente en Estados Unidos –sin que el precio de los enervantes sea impuesto por los primeros– y además distribuyen. Eso mismo que ocurre en Chicago está pasando en Nueva York y en Los Ángeles. El más grande en el sur de California es el cártel Calle 18.”

–¿Cuál controla Nueva York?

–Las pandillas tradicionales, las viejas y nuevas. En Nueva York todavía no hay un cártel que se haya adueñado de toda el área. Aún hay pandillas pequeñas que tienen control de zonas pequeñas; son muchos, están involucrados los pandilleros asiáticos, irlandeses, rusos y puertorriqueños.

“A escala regional y pese a que geográficamente los cárteles estadunidenses les han arrebatado a los mexicanos algunos territorios y ciudades de tránsito y gran consumo, no han podido apoderarse de estados clave para el narcotráfico, como Arizona.”

Ruiz acepta que la región bajo su responsabilidad sigue siendo tierra del Cártel de Sinaloa, comandado por Ismael El Mayo Zambada y los hijos del Chapo Guzmán. 

“Arizona es un poco diferente porque Sinaloa controla el negocio de las drogas en la región y todavía no hay un cártel aquí como en Nueva York, Los Ángeles o Atlanta”, reafirma.

“En el sur de Estados Unidos los cárteles domésticos no operan como en el norte, porque aquí en la frontera no tienen la infraestructura para actuar con violencia. 

“Hemos identificado a muchos porque no sólo nos concentramos en las fuentes principales con las que los cárteles domésticos obtienen las drogas, aquí estamos viendo a las organizaciones de venta”, dice.

Terrorismo internacional

El 26 de noviembre de 2019 en entrevista con el conductor Bill O’Reilly, de la cadena de televisión Fox News, en reacción a la crisis del consumo de fentanilo en su país, Trump amenazó con designar como “organizaciones del terrorismo internacional” a los cárteles mexicanos.

“Serán designados”, respondió Trump a la pregunta que le hizo el conductor del programa televisivo para luego agregar: “He estado trabajando en eso durante los últimos 90 días. La designación no es tan fácil, tienes que pasar por un proceso y estamos bien en ese proceso”.

La ambigüedad de las declaraciones de Trump sobre la catalogación como grupos terroristas de los cárteles mexicanos inmediatamente causó preocupación en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

“Respecto de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hechas en entrevista con Bill O’Reilly, la Secretaría de Relaciones Exteriores informa que ha entrado en comunicación con las distintas autoridades correspondientes de ese país para conocer el contenido y los alcances de lo enunciado en ese espacio”, informo la cancillería mexicana en su comunicado de prensa número 417.

Esa eventual designación sacudió al gobierno de López Obrador, pues la ley estadunidense contra los terroristas avala el envío de tropas a las naciones donde se resguardan y concentran dichos grupos.

En la semana del 9 al 15 de febrero llegará a la capital mexicana Jim Carroll, jefe de la Oficina de la Política Nacional para el Control de las Drogas. 

Esa visita de Carroll, conocido como el zar antidrogas de Estados Unidos, es para hablar con el gobierno de López Obrador sobre la presunta amenaza a la seguridad de su país que representan los cárteles mexicanos y sobre la crisis del trasiego de drogas sintéticas y fentanilo.

“Nuestro gran objetivo en México es la reducción de la violencia y del movimiento de las drogas porque afecta lugares geográficos específicos en Estados Unidos; por ello surgieron estas iniciativas contra el narcotráfico domestico”, anota Ruiz.

–¿Los cárteles estadunidenses están involucrados en el trafico ilegal de armas a México? –pregunta el reportero.

–Sí. Hay un movimiento, definitivamente. ¿Por qué? Porque en el mercado negro es donde se mueven mucho las armas y las trasladan para el sur, a México.

–¿Las pandillas de motociclistas también?

–Había un movimiento pero no tengo la estadística. Nosotros también tomamos el control total de la frontera sur, donde intentamos decomisar todo lo que va para allá. Ponemos retenes si podemos en las áreas de los puertos y en las autopistas, como la interestatal 19. Contamos con puntos de revisión más al sur y no son retenes fijos, se mueven dependiendo de la información de inteligencia que recolectemos sobre las rutas del contrabando –concluye. 

Este reportaje se publicó el 9 de febrero de 2020 en la edición 2258 de la revista Proceso

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