El peso cierra la semana con una depreciación acumulada de 5.70%

Tipo de cambio en la Ciudad de México en tiempos de covid-19. Foto: Benjamín Flores Tipo de cambio en la Ciudad de México en tiempos de covid-19. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El peso mexicano cerró la semana con una depreciación acumulada de 5.70%, impactado por el desplome de los precios del petróleo, así como por una mayor percepción de riesgo sobre México.

De acuerdo con el análisis del Banco Base, la divisa mexicana fue la más depreciada después del real brasileño, que se desplomó 8.13%, la cual cayó luego de la renuncia del ministro de Justicia de Brasil, que a su vez acusó al presidente, Jair Bolsonaro, de interferir con investigaciones de la Policía Federal.

En el caso del peso mexicano, se vio impactado por una semana convulsa donde el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) se cotizó el pasado lunes en -2.37 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cayó a terreno negativo por primera vez en la historia, tocando un mínimo de -40.32 dólares por barril.

“El desplome se debe a que la fuerte caída de la demanda por el energético, combinado con un crecimiento acelerado de los inventarios, amenaza con agotar la capacidad de almacenamiento de crudo. De acuerdo con datos al 17 de abril, Estados Unidos se encuentra al 60% de su capacidad de almacenamiento de petróleo, mientras que en Cushing, Oklahoma, está al 76%”, señaló el análisis.

De seguir la tendencia, advirtió, la capacidad para almacenar crudo en Cushing se agotaría en la segunda semana de mayo y en todo Estados Unidos en junio.

Al cierre de la semana, el precio del contrato de WTI con fecha de entrega en junio se estabilizó alrededor de 17 dólares por barril, pero podría seguir presionado a la baja durante las siguientes semanas, lo cual afecta negativamente a las divisas de países productores de materias primas.

Por otra parte, el peso no fue atractivo para los inversionistas ya que se elevó la percepción de riesgo sobre México.

Por un lado, la crisis del coronavirus sigue avanzando a tasas más aceleradas de acuerdo con los datos oficiales y es probable que el proceso de reapertura económica demore más tiempo que en otros países.

Asimismo, se declaró la fase tres de la contingencia, por lo que en los últimos días de abril y en mayo es probable que se endurezcan las restricciones a la movilidad. Por otro lado, se han dado a conocer indicadores económicos desfavorables.

En febrero, el IGAE mostró una contracción mensual de 0.24%, la mayor desde octubre del año pasado y una contracción anual de 1.56%, la mayor contracción desde noviembre de 2009, al final de la Gran Recesión.

“Hacia adelante es probable que el tipo de cambio siga enfrentando presiones al alza, pues la depreciación de la semana fue gradual, a diferencia de semanas previas, lo que es señal de que la paridad podría consolidarse por arriba de 25 pesos por dólar”, previó el Banco Base.

La siguiente semana será clave para conocer el impacto inicial de la pandemia del coronavirus en México, en donde no se han publicado datos duros correspondientes a marzo.

La estimación oportuna del crecimiento del primer trimestre se publicará el jueves. Banco Base estima que, durante el primer trimestre, el PIB de México se contrajo 3.3% trimestral y 3.6% anual, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad.

Esta estimación es consistente con la expectativa del escenario central de una caída promedio anual del PIB del 8 por ciento.

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