“Nadie está a salvo”

Narcobloqueo del CJNG con un camión quemado en la Avenida Vallarta en Guadalajara: Foto: Rafael del Río

Mediante tácticas terroristas para infundir miedo, siempre contando con armas de alto poder, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) trafica con todo tipo de drogas. De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, esta organización criminal –con tentáculos en el extranjero– irrumpió en 2010 y tenía como operador a Ignacio Coronel, ejecutado por la Marina el 29 de julio de ese año en Zapopan. Ahora, a la cabeza de la organización está Nemesio Oseguera, El Mencho, por quien el gobierno de Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- El ataque contra el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, por parte del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), sacudió el epicentro de la política y la economía de México. “Nadie está a salvo”, sostiene el analista Eduardo Guerrero, experto en seguridad.

En dos semanas ese cártel exhibió su creciente poder: hace 10 días, en Colima, sicarios de esa organización criminal ejecutaron en su domicilio al juez federal Uriel Villegas Ortiz y a su esposa, en lo que se tradujo como una advertencia a las autoridades que no se dobleguen. Villegas era un hombre clave en cuestiones de seguridad local y federal que tenía buena relación con las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional.

El violento ataque a García Harfuch, en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México, las Lomas de Chapultepec, no tiene precedente en la capital mexicana. Los agresores usaron armas de muy alto poder, incluido un fusil Barrett .50 que llevaban a bordo de una camioneta.

Los sicarios del cártel liderado por Nemesio Oseguera, El Mencho, bloquearon el paso del vehículo blindado en que García Harfuch se desplazaba a su trabajo, escoltado por su equipo de seguridad.

Las cámaras de seguridad registraron la balacera y se pudo observar que los sicarios movieron hombres armados en camionetas descubiertas en un método similar al empleado en Culiacán el 17 de octubre de 2019 por los integrantes del Cártel de Sinaloa que se movilizaron para rescatar a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán Loera.

Tres horas después del ataque, el mismo García Harfuch tuiteó: “Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG, dos compañeros y amigos míos perdieron la vida, tengo tres impactos de bala y varias esquirlas. Nuestra nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”.

Por su parte, Christopher Landau, embajador de Estados Unidos, tuiteó: “Este ataque subraya la necesidad de profundizar nuestra cooperación para vencer al crimen organizado”.

El CJNG y su líder son el principal interés del gobierno de Estados Unidos, que lo considera el grupo criminal más poderoso y rico de México, junto con Los Cuinis.

En febrero pasado, Rubén Oseguera, el hijo del Mencho, fue enviado a Estados Unidos, en una extradición que su abogado calificó de “inconstitucional”, pues iba ganado todos los amparos.

Durante años, el Gobierno de la Ciudad de México negó que los cárteles del narcotráfico tuvieran presencia en la capital.

Según la DEA, la realidad es que no sólo estaban aquí, sino que sus actividades tuvieron una plena expansión.

Fragmento del reportaje publicado el 28 de junio en la edición 22 78 del semanario Proceso, en circulación

 

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