En Reynosa y Nuevo Laredo aumentan casos de covid-19 por reactivación… e irresponsabilidad

Maniobras anti covid-19 en Tamaulipas. Foto: @TamaulipasSalud Maniobras anti covid-19 en Tamaulipas. Foto: @TamaulipasSalud

REYNOSA, Tamps. (apro).- La frontera de Tamaulipas se encuentra en una situación crítica ante al crecimiento imparable de contagios de covid-19. En Nuevo Laredo y Reynosa, dos de las ciudades más importantes del estado, los casos aumentan de manera considerable y la ocupación hospitalaria podría quedar rebasada en los próximos días.

Además, las autoridades locales han tenido que activar medidas asistenciales para disminuir el impacto de la desaceleración económica, que ha trastocado la vida de las comunidades.

Hoy día Reynosa es el epicentro de la pandemia en la entidad: acumula 220 fallecimientos –de los 599 registrados en todo el estado hasta ayer–, 2 mil 172 contagiados y 782 sospechosos. En todo el territorio tamaulipeco hay 8 mil 974 infectados.

En entrevista, la alcaldesa Maki Ortiz Domínguez sostiene que, a pesar del riesgo latente de contagio, la gente sigue llegando a esta ciudad fronteriza con Texas. Y la mayoría de las personas que son regresadas de Estados Unidos a México, agrega, arriban a Reynosa, por lo que de manera reiterada ha pedido al gobierno federal que detenga las deportaciones. La respuesta ha sido nula, lamenta.

Y lo que más le preocupa, dice, es que siguen llegando al municipio no sólo migrantes de otros estados, sino también ciudadanos estadunidenses que cruzan sin restricciones desde su país.

Esta última circunstancia –ataja– no es equitativa, porque no se permite el paso abierto de mexicanos hacia el norte.

“La petición del gobierno municipal y de toda la frontera al gobierno federal es que paren las deportaciones de personas que no son del país, porque obviamente el índice de la tasa de contagios es mayor que aquí, y estamos en riesgo de traer y llevar los contagios. La petición de parar deportaciones es constante y no se ha dado”, apunta.

Según la alcaldesa panista, la situación se agravó en Reynosa a partir del 10 de mayo, pues si bien se pidió a la ciudadanía permanecer en casa durante el festejo del día de las madres, hubo un ambiente de fiesta, la gente se reunió y aumentaron los contagios, aunque el detonante, dice, fue la reapertura de restaurantes y maquiladoras.

“En la estadística queda claro que los empleados de negocios son el sector más golpeado por la pandemia. Le siguen los trabajadores de dependencias de los tres niveles. Aquí en el municipio somos 2 mil 200 personas y hay 29 casos, lo cual es un número bajo, con tres defunciones. Luego está el contacto en los hogares y luego el contagio en maquiladoras”, puntualiza.

Ortiz Domínguez teme que los servicios médicos colapsen en cualquier momento, pues ya hay signos de saturación. Por ejemplo, la clínica 270 se encuentra a un 80% de su capacidad, mientras que el Hospital 15 del IMSS tiene 64 camas y se aproxima a la saturación.

La ocupación hospitalaria, subraya, se encuentra en un “peligroso” 70%.

Añade: “La situación es complicada, aunque todavía no crítica, pero todos estos hospitales corren el riesgo de colapsar si no tenemos el cuidado de controlar los contagios y a los pacientes graves”.

Como médica de profesión, la alcaldesa sabe que la ciudadanía tiene el poder para bajar el índice de contagios. Si la gente atiende las recomendaciones de las autoridades de salud, la situación podrá controlarse.

Sin embargo, a la luz de la reapertura de establecimientos comerciales, la funcionaria municipal ve difícil atajar la ola de contagios. Y sólo hay que salir a la calle para ver cómo ni en las empresas ni en los restaurantes la gente guarda su distancia.

Con el fin de bajar la curva de contagios en Reynosa, las autoridades municipales pusieron en marcha una serie de restricciones, como el doble hoy no circula, para reducir la circulación de autos, y un apagón generalizado en las plazas públicas, a fin de evitar reuniones nocturnas. El objetivo es incrementar las medidas de mitigación y contención, para que la enfermedad viral no se descontrole, sostiene la alcaldesa.

Maniobras anti covid-19 en Tamaulipas. Foto: @TamaulipasSalud

Sicosis médica

En Nuevo Laredo la situación es un tanto menos grave. El alcalde Enrique Rivas Cuéllar asegura que la pandemia se encuentra bajo control, con cerca de 900 contagios y 74 decesos hasta el jueves 9.

Sin embargo, admite que con la reapertura de los últimos días empezaron a verse signos de alerta al registrarse un incremento repentino de contagios. De mantenerse esa tendencia, dice, podrían saturarse los nosocomios.

Precisa que el Hospital General dispone de 40 camas y sólo hay 10 disponibles en este momento.

El panista comenta que existe el plan de convertir ese centro hospitalario en hospital Covid, con lo que aumentaría la capacidad instalada a 80 camas.

El hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social –abunda– también empieza a saturarse: de las 35 camas disponibles, a la fecha tiene ocupadas 25.

Como criterio general ya establecido, los médicos atienden únicamente casos confirmados. Las personas que presentan síntomas son enviadas a casa, para que cumplan aislamiento, y hasta que se les compruebe el contagio pueden internarse, explica el presidente municipal.

Aparte de esa situación, la autoridad enfrenta otro problema: el temor entre el personal médico, en virtud de que varios de sus colegas han perdido la vida en el campo de batalla.

“Lo más preocupante de esto es el temor que tienen los médicos de atender pacientes covid. Hay sicosis entre los doctores desde la semana pasada, cuando perdieron la vida dos de ellos, muy conocidos y queridos, gente muy prestigiada”, resalta Rivas Cuéllar.

Se trata de dos anestesiólogos, el doctor Rafael Benavides, del Hospital Civil, con 30 años de experiencia y reconocido como líder sindical de los médicos, y Javier Ordoñez, quien trabajaba en el Hospital General, en la línea del covid.

“Esto ha provocado temor. Los médicos no están atendiendo a los pacientes, lo hacen a distancia, tienen miedo de perder la vida, dicho por ellos mismos. Traen presión de sus familias, que les piden que se cuiden con doble cubrebocas, que se pongan careta y traje”.

Y lamenta el desdén de la ciudadanía hacia las indicaciones de las autoridades sanitarias. Desde hace cuatro meses, apunta, el ayuntamiento ha insistido públicamente en la necesidad de mantener la distancia social, acatar la cuarentena y resguardarse. Sin embargo, la atención a los mensajes ha sido escasa.

“Es lo más difícil que nos ha tocado, que la gente haga conciencia, que se responsabilice. No entendemos, la gente anda como si nada. Se han puesto muchas restricciones en la ciudad, como cerrar tiendas Oxxo, supermercados, parcialmente los puentes internacionales”.

El departamento de Tránsito local –abunda– ya estableció un convenio con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), para multar a los automovilistas que circulen sin la protección del cubrebocas, con el objetivo de obligarlos a hacer conciencias a través de sanciones.

De igual manera, los agentes viales están instalados en el Puente 2 para regresar hacia Texas a los coches que tengan más de dos ocupantes, que no porten mascarilla o que transporten a menores de cinco años o adultos mayores.

“A los paisanos también les estamos impidiendo cruzar, lamentablemente, porque no hay condiciones para venir. Aquí en la frontera es muy normal que vas a Laredo, Texas, o que viene mucha gente de allá a hacer sus compras a Nuevo Laredo, a comprar medicamentos, y con las restricciones buscamos contener un poco el problema”.

Afirma que la cifra de contagios se ha elevado peligrosamente en los últimos días, pese a los esfuerzos de la autoridad municipal para evitarlo, a través de campañas y mensajes en todos los canales disponibles.

“La situación, a pesar de todas estas medidas, sí se ha ido saliendo de control, lo tengo que reconocer, pero no estamos como Reynosa, Matamoros o Tampico. Es momento de no bajar la guardia”, enfatiza el alcalde de Nuevo Laredo, el cruce fronterizo comercial más importante de México.

Como medidas para evitar el deterioro de la economía local, el ayuntamiento ha iniciado un programa de empleo temporal para ocupar a quienes perdieron su puesto, mediante trabajos de lunes a viernes, con remuneración de mil 300 pesos por semana.

En cuestión de obra pública, continúa la construcción para que los proveedores consigan recuperarse.

De acuerdo con Rivas Cuéllar, el objetivo de estas acciones es evitar el estancamiento de la economía, porque el coronavirus y los despidos han ocasionado un severo problema social, con incremento de conflictos en el interior de las familias, violencia doméstica y casos de depresión de gente confinada en su hogar.

Subraya que la atención desde la capital de Tamaulipas comienza a dificultarse, pues el laboratorio estatal de Salud, ubicado en Ciudad Victoria, está al tope, con más de 750 pruebas de covid-19 que procesan diariamente. Por ello, el municipio contempla la compra de pruebas rápidas para aplicarlas en la localidad entre posibles contagiados, añade.

Los repatriados, asegura, han sido un problema que hasta ahora ha sido controlado por el ayuntamiento. A diario llegan a este municipio, procedentes de Estados Unidos, alrededor de 50 migrantes que son regresados a México. A todos se les verifica su estado de salud y se les pasa por un túnel desinfectante.

Se les confina en instalaciones del Instituto Tamaulipeco del Migrante, donde hay cajeros automáticos y teléfonos, para que se comuniquen con sus familiares, y luego se les hace subir a un autobús que los lleva a diferentes destinos del país, con parada en la Ciudad de México, para que se acerquen a sus casas.

Finalmente, menciona que la situación tiende a ser contenida en el municipio porque la ciudadanía comienza a entrar en un estado de temor. “Espero que eso sirva para hacer conciencia. La gente ya la está viendo cerquita y espero que eso sirva para contener y bajar los contagios”, concluye.

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