DANZA/LOS PASOS PERDIDOS: Theater an der Ruhr, la sabiduría de las acciones físicas

martes, 5 de noviembre de 2002
México, D F (apro)- En el prefacio del libro “Hacia un teatro pobre”, de Jerzi Grotowski, Peter Brook apuntaba que el teatro no es un escape y tampoco un refugio Para el controvertido director, el teatro es un vehículo, porque “una forma de vida es un camino para descubrir la vida” La compañía alemana Theater an der Ruhr lo lleva acabo de manera puntual y al hacerlo resemantiza su propio código de vida, donde el teatro pobre es mucho más que un foro vacío: es el mínimo espacio necesario para crear otra realidad que impacta no por la producción, sino por su concepto total, es decir como puerta de acceso a una reflexión más profunda de la vida Invitada al Festival Internacional Cervantino, la del Ruhr mostró con sus tres puestas en escena --“La ópera de los tres centavos”, de Bertolt Brecht; “Antígona”, de Sófocles, y “El Principito”, de Saint-Exupéry, en una versión de Roberto Ciulli y María Neumann-- que sus actores no están educados para mostrar una técnica de actuación, sino que han vencido las resistencias: en ellos los impulsos y la acción son concurrentes De esa manera, los impulsos se corresponden con acciones físicas, que de forma contundente muestran las bases del trabajo de Stanislavski, pero confluyendo hacia un concepto dramático donde el todo es mucho más que la suma de sus partes Resulta obvio que la creación del lenguaje físico de un personaje es la mitad de un papel a interpretarse Las esencias internas que logran introducirse en la manera física en la que “Mack, el Cuchillo” se mueve o el “Principito” se trasforma en un viejo borracho, son notables A esto, hay que agregarle el talento del director Roberto Ciulli para dar a tres obras clásicas una nueva lectura que de tan íntima parece ser absolutamente universal En el papel de Jenny (Volker Roos), es una prostituta hombruna, pero femenina y sensual, con toques, incluso, de seducción involuntaria En cambio, como Kreón, es un ser minado por la obsesión del poder Sus movimientos ejecutan claramente sus más íntimos sentimientos Su voz, nítida y resonante se escucha en todos los rincones del teatro cuando él murmura para sí mismo la desgracia de sacrificar a su propia sangre Lo mismo sucede con Simone Thoma, que como Polly seduce a Mack con su fragilidad hipócrita y un tanto dulce, pero que transformada en Antígona es una mujer decidida a morir en la defensa del amor, respeto y dignidad: valores fundamentales de toda civilización Todo esto se logra a través del cuerpo y del análisis profundo de las razones del movimiento y de la experimentación de los propios bloqueos Pero el trabajo corporal más fuerte e interesante es el del propio Ciulli y Maria Neumann en “El Principito” Desde la inmovilidad a la vibración de una pupila que se dilata orgánicamente, los dos actores sostienen con su cuerpo el dolor y la conmoción de la búsqueda de la libertad Lo mismo el piloto, que una flor y hasta la zorra, aparecieron bajo los toques mágicos de los actores que en ningún momento ilustraron o hicieron referencia precisa a estereotipos corporales, y no obstante que todo siempre fue interpretado en alemán, la parte corporal decía mucho más que el propio texto Para ello el acento de su trabajo corporal se sostuvo en los sueños de la infancia, que son los que realmente perduran Si los resultados de las tres puestas en escena son resultado de las motivaciones, el Theater an der Ruhr tiene mucho que decir sobre la vida misma

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