MUSICA/CANTO RODADO: "Adiós a Elena Burke (1928-2002)"

miércoles, 19 de junio de 2002
México, D F (apro)- En marzo de 1998, mi amigo el tabasqueño Ernesto Márquez, famoso por haber fundado y mantenido contra viento y marea la publicación de cultura afrocaribeña "Bembé", me dijo que Elena Burke había muerto en La Habana La noticia había sido publicada por la agencia informativa Upi, la cual atribuyó el informe "a un funcionario del Instituto de la Música Cubana", quien aseguró que la ceremonia fúnebre de la cantante se estaba llevando a cabo en un marco "muy privado", por el barrio de Vedado Márquez logró desmentir el cable, e insistió en que Elena se veía muy jovial y risueña hasta 1997, cuando él la escuchó cantar en El Hábito, poco antes de regresar a Cuba, después de haber radicado varios años en México, para recuperarse de una "gravísima enfermedad" El rumor de su muerte había propagado la angustia de los amantes del bolero en la isla caribeña; pero una vez que se supo que Elena había vuelto a su casa en La Habana, pronto le pidieron que cantara en el Teatro Nacional de Cuba Relata el periodista Bladimir Zamora: "Al fin se abrió el telón y todo el mundo se quedó callado al verla ahí, en un sillón de ruedas con un micrófono delante El amor pudo más y rompió un aplauso interminable, al que ella respondió: ?Hubiera querido agradecerles de pie? Una voz del público la interrumpió: ?No importa, Elena, estás aquí con nosotros? Entonces ella empezó a cantar, como una adolescente que sale por primera vez al escenario, muchas canciones, tratándose de entregar toda, y empezaron los gritos de las peticiones Con ?Yolanda? olvidó la letra, pero un coro de mil personas se fue alzando hasta el clamor, mientras le cantaba a ?¡Elena!? de Pablo Desde ese instante se vio bien claro que ella nunca se iba a morir" Romana Burque (verdadero nombre de Elena) nació el 28 de febrero de 1928 en la capital cubana Ya muy niña disfrutaba cantar y, a los doce años, ganó un premio en la Corte Suprema del Arte Formó parte del legendario trío "Las mulatas de fuego", y de los más famosos cuartetos vocales de los años cuarenta, con Orlando de la Rosa, Facundo Rivera y Las D?Aida, junto con Omara y Haydée Portuondo, y Moraima Secada En 1957, Alvarez Guedes le produjo su primer disco de larga duración como solista para el sello Gema, quedando su nombre ligado al bolero cubano y el movimiento del "filin club", con César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez Precisamente con ellos la vimos cantar en el Auditorio Che Guevara de Filosofía y Letras de la UNAM, en los años setenta, con una sonorización infame, pero ella se sabía amada en México, y siempre entregó al público mexicano lo mejor de sí misma en escena sin desplantes de diva Para celebrar su cumpleaños 71, el Café Habana (que en los cuarenta era un imán para ver artistas de la talla de Nat King Cole, Edith Piaf, Josephine Baker, Pedro Vargas o Libertad Lamarque), del Hotel Meliá Cohiba, se vistió de gala y le rindió un homenaje Elena Burke permaneció en el foro sentada en una silla de ruedas, mientras Omara Portuondo, César Portillo de la Luz, Juan Formell y la Orquesta Aragón entregaban aquellos boleros que la hicieron popular Cuando Francisco Céspedes subió al escenario, expresó lo siguiente: "A los 13 años escuché cantar a Elena Burke en el Club Scherezada A ella le debo lo que soy" Según la agencia Notimex, Elena estaba feliz ante decenas de admiradores y amigos Y manifestó: "He estado bastante mal, pero voy en el camino de ponerme bien" Jorge Smith, uno de sus biógrafos, la alabó así: "Solemos oír a muchas cantantes, sin embargo, muy pocos dejan una huella imborrable Elena Burke es una de ellas Hay que mirarla cantar, verla actuar identificada con la escritura, comunicativa con el público, señora de la escena" Y justamente hace un año, en Miami, Florida, Elena Burke, con Celia Cruz, encabezó a un grupo de artistas de la música latina para un telemaratón, que recabó fondos a beneficio de una organización en lucha contra el cáncer, transmitido por el canal 51 local de la cadena Telemundo El pasado domingo 9 de junio, Elena Burke falleció de sida La revista cubana La Jiribilla escribió: "Su magia puede estar en la voz, o en el estilo, o en su musicalidad, o en su cubanía Lo cierto es que Elena logra el milagro de la comunicación absoluta con públicos de todas las edades Y su fuerza individual, su personalidad única, nos hacen evocar, impedidos de la nostalgia, aquellas descargas amigas con Omara Portuondo y Moraima Secada; y a los más viejos, a la figura fundadora de Aída Diestro Y en el revoltijo de los tiempos, canciones de Portillo de la Luz o Pablo Milanés" Redactó Pedro de la Hoz, en el diario Granma, del lunes 10 de junio: "A media luz Unicamente a media luz No sé dónde, si en el Sherezada o en el Pico Blanco O tal vez en el bar Escambray, del Hotel Jagua, de Cienfuegos Mulata, gruesa, con rostro de gozo y sufrimiento, según viniera a melodía, pero definitivamente melancólica Eterna y fugaz, como la propia existencia Este es la Elena Burke que hoy quiero recordar Ella era el filin Todo el filin Todo el sentimiento en su voz de contralto Lúcida voz filtrada por el ron añejado en las penas o el estupor de la cerveza" El mismo Ernesto Márquez: "Fue una delicia escucharla, porque ella es de las pocas, por no decir la única cantante cubana, que ha sabido combinar sabiduría y buen gusto en estilos tan variados como el son, la trova tradicional, el filin y la nueva trova cubana Elena domina un amplio repertorio, que comprende las cuatro últimas décadas del cancionero cubano" Precisamente algunas de sus grabaciones más sentidas las podemos encontrar en los tres discos que publicó Ediciones Pentagrama: "Aquí de pie", "Señora sentimiento" y "En compañía de" Además de su inolvidable canto, sus palabras permanecen: "El bolero destrona todas las otras músicas, todas las demás letras Todo el mundo tiene que ver con un bolero, todos tienen su tragedia o su romance Donde no hay bolero, no hay nada"

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