El ocaso de un asesino

viernes, 17 de diciembre de 2010

MÉXICO, D.F., 17 de diciembre (apro).- En medio de la nieve, el poco calor que Jack (George Clooney) experimenta es al lado de una bella mujer, pero todo eso se transforma cuando un par de asesinos suecos intentan acabar con él. En el camino, hay que deshacerse de la chica, ni modo, pues podría ser un estorbo… o quizá es ella quien pudo haberlo traicionado.
Luego sabemos que Jack es un asesino. ¿Para quien trabaja? Lo hace para un tal Pavel (Johan Leysen), de quien no tenemos idea quién es.
Ante el peligro, Jack se va, muy a su pesar, a un poblado de Italia a pasar un tiempo. Ahí, una chica llamada Mathilde (Thekla Reuten) le encarga que cree un arma de ciertas características (al parecer también es un gran artesano), lo que podría ser su último trabajo. En Italia Jack conoce a un sacerdote intruso y a una bella prostituta llamada Clara (Violante Placido).
     Fuera de una atmósfera helada, pálida e impersonal, a la que apenas unos pocos rayos de sol intentan calentarla, la cinta El ocaso de un asesino (The American) –dirigida por el famoso fotógrafo y director de video musicales, Anton Corbijn– vale poco la pena.
La tensión dramática es interrumpida por  largos pasajes en los que ocurren cosas poco relevantes para la trama  y para la construcción del personaje.
Así, pues, lo que amenaza con ser una historia profunda sobre la posibilidad de redención de un asesino, se pierde en las heladas calles del poblado italiano, en medio de callejones vacíos y en la vastedad de un hermoso bosque.
El ocaso de un asesino pasa de lo sublime a lo aburrido en un abrir y cerrar de ojos.
El trabajo de Clooney resulta ambiguo, quizá en parte por el toque errático en el guión, que de pronto consigue engancharnos con un asesino frío y calculador, de pocas palabras, pero de corazón cálido, dispuesto a caer en la garras de una bella mujer.
Y también hay momentos en los que parece que Clooney no está haciendo absolutamente nada… o, bueno, sí, de pronto parece que está actuando para un comercial de Nesspreso.  
En fin, una cinta bastante irregular que no termina por cuajar del todo.

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