Los "polirretocados": adicción a la cirugía estética

miércoles, 26 de octubre de 2011
MÉXICO D.F. (apro).- ¿Tiene las orejas como duende y las odia? ¿La nariz ganchuda que le hace sentir menos? ¿Quisiera aplicarse botox para evitar que el ceño se le vea fruncido? Entonces usted es un candidato perfecto para convertirse en víctima de la llamada “adicción a las cirugías estéticas”. La mayor parte de los probables pacientes son mujeres entre 40 y 60 años. Les interesa aumentarse el busto, hacerse liposucciones e inyectarse botox. Pero los hombres no se quedan muy atrás con los implantes de cabello, de pectorales y nalgas, y reducción de las ojeras. Según médicos argentinos las mujeres “se agrandan con implantes el busto y las nalgas, se extraen grasa del abdomen y la cadera, se hacen levantar los párpados, se estiran las mejillas, se renuevan cada seis meses el botox del entrecejo y cada año se ponen ácido hialurónico para tener labios más carnosos”. Algunas incluso se vuelven a retocar partes que ya se cambiaron, y por si fuera poco, hasta se “rejuvenecen la vagina”. El médico Francisco Fama, cirujano y vocero de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, menciona que en algunos de estos casos ya se hicieron cirugías que les resultaron favorables y esto las lleva a querer algo más. El problema más grave, tanto en hombres como mujeres, es que muchas veces llegan al consultorio sin saber realmente qué es lo que quieren hacerse. Según el médico, se trata de un problema de no querer aceptar el envejecimiento y, por el contrario, competir con la juventud. Pierden entonces la noción del límite, lo que procura resultados desmedidos y caen en lo grotesco, como la Duquesa de Alba, de España, quien se desfiguró la cara, o el ya fallecido Michael Jackson, que se desfiguró también el rostro con rinoplastias. Los médicos afirman que más allá de ganar mucho dinero por su trabajo, es crucial hacerle entender al paciente que ninguna cirugía puede ser absolutamente perfecta. “Hay que aclarar que las cirugías estéticas pueden cambiar formas pero no resuelven problemas emocionales”. Por lo mismo, se ha propuesto como requisito fundamental en las cirugías estéticas que los pacientes asistan a una consulta psicológica antes de operarse. En España, los adictos son llamados polirretocados y se les considera personas que sufren una desvalorización de sí mismos, tan grave, que ponen en riesgo sus vidas y, en algunos casos, pierden su rasgos de identidad porque quieren parecerse a famosos.

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