Fuentes, Canales, Pacheco, Rojo y Slim recuerdan a Fernando Benítez

domingo, 18 de diciembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- En la sala principal del Palacio de Bellas Artes, el poeta José Emilio Pacheco, el narrador Carlos Fuentes, el diseñador Vicente Rojo y exgerente del desaparecido diario Novedades Fernando Canales coincidieron que el mejor homenaje al impulsor de La cultura en México, México en la cultura y autor de la antología Los indios de México, Fernando Benítez, a cien años de su nacimiento (el cual será el próximo 16 de enero) es leer toda su obra. Sin embargo, Pacheco destacó que a Benítez sólo se le recuerda por el suplemento cultural, pero “no se le ha hecho justicia porque tiene aportes importantes con sus libros, como Los indios de México y El rey viejo, nuestra primera novela histórica, y por eso hay una deuda, su labor merece grandes estudios.” Recordó cuando en 1961 despidieron a Benítez de Novedades y todo su equipo renunció. Entonces Pacheco contaba con 22 años de edad. El autor del Inventario en Proceso manifestó su enojo al instante: “Nada sirvió entonces, porque México está peor que en 1961. La cultura ha vuelto a ser el patito feo como estaba antes de Benítez, y nunca pensamos que fuera a darse un Peña Nieto, los límites de su lenguaje son el reflejo del México actual. Si no lee, no tiene lenguaje, entonces, no puede pensar. Cuál puede ser el pensamiento de un hombre así.” Luego bromeó: “Con esto arriesgo mi puesto: Quería ser diputado por Atlacomulco”. Manifestó que le dolía la ausencia en la mesa de otros amigos y que “lo mejor es leer a Benítez.” Todos los asistentes, reunidos desde las 12 horas, narraron el fracaso de la única obra de teatro que escribió y montó Benítez, Cristóbal Colón, sobre la conquista de México. Se estrenó en el Palacio de Bellas Artes. Canales, quien siempre defendió ante el director y dueños de Novedades el trabajo y suplemento de Benítez, explicó dicha anécdota: “Acudió todo mundo a ver la obra teatral, pero fue un desastre de principio a fin. Salvador Novo, aplaudía y desde su palco como director de Bellas Artes, gritaba: ‘¡Qué salga el autor, que salga el autor!’. Benítez me dijo: ‘¡Hermanito que gran fracaso, tenemos qué celebrarlo!’. Fuentes dijo que Benítez es el creador del periodismo cultural en México, “y su mayor orgullo fue ser periodista”. Luego rememoró cuando la revista Siempre, de José Pagés Llergo, recibió a Benítez, “pero lo volvieron a despedir de allí al publicar un reportaje sobre la recién revolución cubana.”. También el autor de La región más transparente resaltó que Benítez escribió sobre los indígenas en México “porque sabía que estaban muriendo algunos de ellos poco a poco”. Rojo habló del gustó que Benítez tenía por las mujeres y de que se iba a Puebla a ver la lucha libre. Narró que Alejandro Quijano, entonces director de Novedades, se dirigía a Benítez por cartas: “Le escribía que no publicara desnudos porque su esposa se molestaba”. Resaltó que apoyó y descubrió talento de las letras, artes plásticas, teatro, música, danza y cine. Slim explicó que conoció a Benítez en los ochenta, viajaron y platicaron mucho. Reconoció su capacidad y disciplina para trabajar todos los días y llevar además una vida bohemia y que disfrutaba los momentos positivos y negativos, “fue un gran ejemplo de todos nosotros”. Igual platicaron que Benítez siempre andaba sin un centavo porque se los daba a los necesitados o se los gastaba en las parrandas. Al término de la ceremonia se inauguró la exposición Benítez en la cultura en la Sala Adamo Boari del máximo recinto cultural del país, conformada por 40 manuscritos, libros, cartas, fotografías, dibujos, periódicos y recortes de prensa, los cuales pertenecen a la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, depositaria del acervo biblio-hemerográfico que le perteneció al autor de Los indios de México y El agua envenenada. Estará expuesta durante un mes. Stasia de la Garza, coordinadora Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), comentó que el interés de Benítez por la difusión de la cultura siempre fue plural e incluyente: “Su única premisa para incluirlos en el marco extraordinario que fueron sus suplementos culturales fue la excelencia tanto en el trabajo y la factura, como en la propuesta y, en muchos casos, la vanguardia.” Indicó que el también ensayista, narrador, dramaturgo, periodista, diplomático y personaje polémico fue un gran impulsor de la carrera literaria de Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Juan García Ponce, Gabriel García Márquez, Juan Vicente Melo y Emilio García Riera, “y muchos autores que estaban siendo publicados como grandes innovadores de nuestras letras en la editorial Joaquín Mortiz y que pertenecieron a lo que hoy se conoce como la generación del medio siglo”. Añadió que los suplementos culturales dirigidos por Benítez fueron una plataforma de presentación de los trabajos y las vanguardias literarias y artísticas: “Es el caso de Vicente Rojo, quien tuvo la oportunidad de experimentar con nuevas formas de diseño. Nadie puede negar la importantísima aportación que tuvo Benítez para abrir espacios, en un tiempo en que no había mucho suplementos culturales, y presentando diferentes corrientes, tendencias y formas de ver y decir las cosas”. Fernando Benítez nació en la ciudad de México el 16 de enero de 1912 y murió el 21 de febrero del 2000, a los 88 años de edad, por un paro respiratorio. El día 6 de febrero de 1949 salió por primera vez el suplemento cultural México en la Cultura que, bajo su dirección, aspiraba a convertirse en un resonador de la cultura nacional. Entre los escritores y artistas que participaron en sus páginas se encuentran Vicente Rojo, Carlos Monsiváis, Juan García Ponce, Juan Rulfo, José Emilio Pacheco, Juan José Arreola, León Felipe, Luis Cernuda, Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén y muchos más. A éstos se sumarían Carlos Fuentes, Cristina Pacheco, Elena Poniatowska, Rosario Castellanos, Augusto Monterroso, Álvaro Mutis, Gabriel Zaid y Octavio Paz. El autor de las novelas El rey viejo, de acuerdo con Monsiváis, “se enorgullecía siempre de su profesión fundamental (periodista), se consideraba a la vez reportero, historiador y antropólogo, se ufanaba de su recorrido panorámico por el mundo indígena, y convirtió en anécdota permanente su trato con el poder y su vida en los suplementos culturales”. Benítez obtuvo la Medalla Manuel Gamio al Mérito Indigenista (1986), el Premio Aztlán 1989, otorgado por el Gobierno de Nayarit, el Premio Nacional de Ciencias y Artes (Lingüística y Literatura) 1978, el Premio Universidad Nacional de Docencia en Letras 1989, la Medalla al Mérito Ciudadano 1992 y la Medalla de Oro 1993 por su contribución a la cultura otorgada por el Estado de México, entre muchos más.  

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