Triste adiós al Festival de Música y Escena

martes, 27 de septiembre de 2011
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ana Lara intentó hasta lo imposible antes de tirar la toalla: tocó puertas, llamó a todos los funcionarios, pidió citas. Nada. Y en el Festival de Música y Escena, presidido por ella, cayó el telón para siempre. Desde Estrasburgo, Francia, donde permanecerá una larga temporada, la compositora –alumna de Mario Lavista, Daniel Catán y Federico Ibarra, entre otros–, explica a Proceso el desgastante laberinto de burocracia que tuvo que recorrer antes de tomar la decisión definitiva de bajar los brazos y esperar –tal vez– a que otra administración cultural valore a profundidad y la importancia de los 13 festivales que organizó con la vanguardia de la música contemporánea, la danza, el teatro y la ópera. –¿Por qué se termina el festival de Música y Escena? –Principalmente se acaba por falta de apoyo. Desde la creación de Música y Escena hemos ido cambiando de sede, de tiempos y estructura a partir de los recursos con los que contábamos cada año. A partir del 2002 la Dirección de Música de la UNAM nos invitó a realizar el festival en su sede. Esto significó un salto cualitativo y cuantitativo porque nos permitió programar con más antelación y lograr así proyectos más ambiciosos. “En el 2006 se redujo a una cuarta parte la aportación de la UNAM pero tuvimos un apoyo importante de Conaculta hasta el 2010, cuando esta institución decidió cortar al apoyo a más de setenta asociaciones civiles en todo el país. Música y Escena fue una de las afectadas y tampoco salimos beneficiados por la Cámara de Diputados, que aparentemente ahora decide lo que se debe apoyar en cultura. “Hemos tenido épocas muy difíciles pero me parece que en este momento resulta aún más complicado. Creo que el formato de festival ha llegado a su límite en estas condiciones. Es por eso que tuve que tomar la dura decisión de dar por terminado este fantástico proyecto en el que involucré más de 13 años de mi vida.” El Festival Música y Escena, señala, fue creado en 1998 para dar espacio a un tipo de repertorio poco conocido en nuestro país: “Debido a que por sus características propias no puede ser interpretado en las tradicionales salas de concierto, el Centro Cultural Helénico abrió un espacio para poder presentarlo en sus sedes: el Teatro, La Gruta y la Capilla. “En el 2002 la Dirección de Música de la UNAM se unió a nuestro esfuerzo coproduciendo el festival y presentando algunos de los espectáculos en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario. También hemos presentado espectáculos en lugares como el Cenart y el Laboratorio Arte Alameda.” –¿Cuáles han sido sus grandes logros? –Producir y estrenar más óperas mexicanas que ninguna otra institución, incluido el Instituto de Bellas Artes, durante el mismo período. “Haber creado un repertorio de música escénica para niños que sigue en cartelera. Dar la posibilidad de realizar proyectos interdisciplinarios en donde se acercaron y cruzaron las distintas disciplinas. “Haber producido y coproducido espectáculos nacionales e internacionales que involucraron a varios festivales como el de México y el Cervantino. Dar ayuda a los músicos interesados en la escena para trabajar en las mejores condiciones posibles y con gran profesionalismo. Creo que con esto subimos considerablemente el nivel de las producciones musicales en el país. También haber incluido tecnología de punta y programado espectáculos inéditos aquí. Creamos un público que nos siguió y aumentó con el tiempo. Además, haber ayudado a la evolución de la música escena en México y haberle dado una salida nacional e internacional.” –¿Y su recuento de lo negativo? –Lo negativo es que los funcionarios siguen pensando que la cultura debe ser autogeneradora, es decir, que tiene que ser un negocio para poder ser autosuficiente. Este planteamiento es totalmente erróneo, la cultura no puede ser un negocio porque lo que busca tiene que ver con el espíritu, con la controversia, con el pensamiento profundo que no necesariamente es el más popular. “Vivimos en una sociedad en donde la TV comercial ha hecho creer a la mayoría que la cultura es lo que ve en sus programas. El que no se llenen los teatros con las propuestas de calidad no quiere decir que hay que dejar de apoyarlas, al contrario, habría que hacerlo aún más para que también más gente pueda acercarse a ellas. “No existe un sistema ni una educación, como en los Estados Unidos, que permita a las empresas privadas o incluso a las personas físicas aportar directamente al desarrollo de la cultura a través de estímulos fiscales. Esto nos lleva a la imposibilidad de obtener apoyo fuera de los mecanismos del Estado, y el Estado quiere dejar de apoyar la cultura cada vez más. Entonces estamos en un callejón sin salida.” –¿No hay forma de salvar la situación? –He dicho que se da por terminada la fase del festival, sin embargo no quisiera dejar morir el proyecto más importante de Música y Escena que es la de producción. Aún no tengo claro los detalles, pero espero que en un futuro cercano podamos presentar una nueva faceta de Música y Escena. –¿Está su trabajo por encima de la capacidad de entendimiento de las autoridades? –Yo no lo tomo de manera personal. No creo que tenga nada que ver con mi trabajo personal sino con el deterioro cultural en nuestro país. No sólo no hay entendimiento, no hay interlocutor, lo que es aún peor porque parece que los funcionarios están por arriba de los artistas para quienes, supuestamente, trabajan. Es realmente lamentable.

Comentarios