Ricardo Legorreta, a la Rotonda de las Personas Ilustres

viernes, 20 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Durante el homenaje póstumo que se le rindió ayer por la tarde en el Palacio de Bellas Artes al arquitecto Ricardo Legorreta, quien falleció el pasado 30 de diciembre a los 80 años, se anunció que, si su familia está de acuerdo, sus restos irán a la Rotonda de las Personas Ilustres. Consuelo Sáizar, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), informó durante el acto en el cual se reunieron amigos y familiares del arquitecto, así como público en general, que recibió “instrucciones muy precisas (no indicó si de parte de la Secretaría de Educación Pública o del Ejecutivo) de iniciar los trámites para trasladar los restos del arquitecto a ese sitio”. En la sala Manuel M. Ponce, del monumento de mármol, el arquitecto constructor de espacios como la Plaza Juárez, el Centro Nacional de las Artes o los hoteles Camino Real, fue evocado por los también arquitectos Felipe Leal, Francisco Serrano y su hijo Víctor Legorreta, con quien fundó el Despacho Legorreta+Legorreta, la historiadora de la arquitectura Louise Noelle y el expresidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa. Víctor Legorreta destacó el entusiasmo con el cual su padre vivió y lo llevó a poner la misma dedicación al diseño de un baño que a una obra de gran importancia. Aunque ya no estará más físicamente, consideró que “su espíritu sigue vivo en quienes admiramos su obra, trabajamos a su lado, viviendo esta vida como él nos enseñó, con luz, dedicación y amor”. Tovar y de Teresa, en cuya gestión le fue encargado el plan maestro del Centro Nacional de las Artes, ubicado en la colonia Country Club de la Ciudad de México, recordó que la obra de Legorreta está presente en varios lugares del mundo, lo mismo Europa que Oriente y Estados Unidos. Y destacó que fuese el creador de un estilo que fusiona funcionalidad y estética: “Su logro no fue el de un constructor sino el de un artista, él mismo decía que una obra debe dar paz y felicidad a quienes la ocupan, pues lo otro sólo es construcción.” La investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en arquitectura, Louise Noelle, narró que conoció a Legorreta en 1976 en el taller del arquitecto Mario Pani, en donde admiraba sus obras destinadas a la educación. En su opinión, Legorreta logró lo propio con belleza y funcionalidad en obras como la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Centro de las Artes, el Instituto de Estudios Superiores de Monterrey, el edificio de posgrado de la Facultad de Economía y diversas bibliotecas de Estados Unidos, por mencionar algunas. “Su legado en la solución de los espacios museísticos fue también admirable, entregando obras como el Museo Tecnológico de la Innovación, el Museo Marco de Monterrey y Papalote Museo del Niño, entre otros. Ricardo, realmente te vamos a extrañar”. Para Francisco Serrano, Legorreta fue un hombre entregado a su trabajo y de los pocos arquitectos que logró convocar a numerosos jóvenes en formación como un verdadero maestro”. A su vez, Felipe Leal dijo que el arquitecto dedicó su vida a observar la naturaleza y las tradiciones mexicanas. Antepuso la belleza a todo creando atmósferas y ambientes de singular plasticidad: “En resumidas cuentas deseaba producir felicidad, se preocupaba por el humor, el misterio, la belleza, todo eso que caracteriza nuestra cultura. Fue uno de los constructores del estereotipo de lo mexicano y de su importancia. Trabajó sin descanso para colocar a nuestro país y cultura en la mira del mundo”.

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