"Valiente": una heroína fuera de serie atrapada en una historia convencional

martes, 31 de julio de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Mérida es lo opuesto a lo que debería ser una futura reina. Es ruidosa, relajienta y no le gusta tejer, pero tampoco le agradan sus obligaciones de princesa. Para colmo, es una estupenda tiradora de arco, tan buena que Robin Hood se pondría celoso de las habilidades de la pelirroja. Bueno, hay algo más… tampoco se quiere casar con nadie de sus pretendientes. ¿Qué será de su vida si no sigue su destino? O más bien ¿el destino que su madre la reina Elinor ha designado para ella? Estos son los dilemas de la protagonista de la nueva cinta de Pixar, Valiente (Brave, 2012), dirigida por Mark Andrews y Brenda Chapman, una historia donde la protagonista no es la típica princesa de cuento de hadas y, sin embargo, Valiente es un cuento de hadas: contiene magia, transformaciones, brujas y princesas herederas que deben casarse. El hecho de que Mérida desee rechazar su destino, o más bien forjarse uno propio, crea mucho ruido en la convención de este tipo de historias; dicha discrepancia es utilizada por los escritores para el desarrollo de la historia, que desata disertaciones interesantes respecto de lo que significa destino: ¿Es el contexto el que te lleva hacia él? ¿Son tus padres? ¿Es nuestra naturaleza? ¿O quizá algún poder divino? Mérida es un personaje radiante, lleno de pasión, más cercana al carácter aventurero de su padre, el rey Fergus, que a la prudencia y mesura de su madre. Es un personaje capaz de luchar en el campo de juego masculino y ganar con la mano en la cintura. Su pasión y egoísmo la llevan a cometer errores que deberá pagar, y es en la resolución de esta deuda en donde la cinta, curiosamente, se vuelve convencional. Es como si la “magia” se rompiera… Valiente se desinfla en la parte final y genera cierto desencanto respecto de las anteriores producciones de Pixar, donde se generaba la percepción que de principio a fin uno estaba frente a algo completamente diferente. Valiente nos deja con la sensación de haber asistido a una “cinta de Disney disfrazada”, lo cual no es necesariamente malo. El problema es que la primera parte de la cinta contrasta con el final. Lo anterior no evita que en el papel Valiente sea una gran película, capaz de conmover de principio a fin con un argumento inteligente.

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