Danza Capital, otro elefante blanco

lunes, 10 de septiembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Danza Capital es el nuevo proyecto dancístico de Nina Serratos, titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Se trata de un nuevo elefante blanco que surge de “la iniciativa e interés por privilegiar y garantizar la expresión del arte en la capital, dentro de los ámbitos sociales y culturales de esta metrópoli”. Queda claro de que la idea no corresponde a ningún diagnóstico o análisis de la situación profesional de los creadores y ejecutantes de danza contemporánea citadinos que en este momento pasan por una de las peores crisis económicas que se hayan visto. ¿Para qué crear una nueva agrupación en lugar de apoyar a los grupos ya existentes? Es un misterio que sólo Nina Serratos podrá revelar. De lo que si no hay duda es que los más de veinte grupos profesionales de danza contemporánea de la ciudad tendrán que seguir trabajando en condiciones precarias, sin apoyo federal o del gobierno de la ciudad y sin posibilidad de encontrar los mecanismos adecuados para promover, difundir, animar y elaborar sus propuestas escénicas. A decir de Serratos, la nueva compañía representa un “espacio de experimentación dancística que se abre como una necesaria opción de tránsito hacia la profesionalización de las nuevas generaciones de estudiantes de danza” que han egresado de la escuela de danza, ubicada en el centro cultural Ollin Yoliztli –otro no elefante, sino mamut blanco—inventado por Carmen Romano de López Portillo. Danza Capital tendrá un elenco de siete bailarines y tres maestras, todos bajo la dirección de la creadora Cecilia Lugo, se trata de una compañía de jóvenes a la cual dicen se “pretende hacer crecer paulatinamente a medida de que sus integrantes se desarrollen e impriman un sello característico a la agrupación.” Sin lugar a dudas es fundamental profesionalizar la danza contemporánea no sólo en la Ciudad de México sino en todo el país. Pero parecería que los encargados de las áreas de programación y curaduría artísticas se les ha olvidado que el primer punto hacia ese ideal pasa por el poder vivir del trabajo que se desarrolla. Es decir, que el ser profesional no sólo es hacer bien un trabajo, sino vivir de él dignamente, algo que la propia secretaría de cultura de la Ciudad de México no ha impulsado precisamente. Gremio castigado económicamente y a nivel de trato por parte de las instituciones

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