Gravedad: Atrapados en el espacio, decepcionados en la sala de cine

miércoles, 6 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Si existe una cinta que no debe perderse en 3D, sin duda es Gravedad, de Alfonso Cuarón; junto a ella, cualquier película de súper héroes, incluso El hobbit, podría ser prescindible en dicho formato. Gravedad es visual y auditivamente sublime… Desde el segundo quedamos inmersos en el mundo espacial de Cuarón --quien contó con la ayuda del fotógrafo Emmanuel Lubezki--, listo para sufrir la desventura de un grupo de científicos que de manera súbita quedan desamparados en el espacio. El drama del mexicano es estelarizado por Sandra Bullock, quien interpreta a una ingeniera biomédica llamada Ryan Stone, y George Clooney, encarnando al comandante de la misión espacial en turno, Matt Kowalski, un “viejo lobo de mar” a punto de retirarse. Lo que parece una reparación mecánica de rutina se convierte en un infierno, o más bien una mezcla de purgatorio y limbo, cuando desechos espaciales a gran velocidad dejan a los susodichos a la buena de Dios, sin comunicación con la Tierra y sin aparente forma de regresar a casa. Kowalski hará lo posible por encontrar soluciones, mientras que Stone luchará contra su crisis nerviosa y algunos fantasmas del pasado. La primera parte nos deja con la boca abierta… Hasta ese momento, Clooney se ha ganado nuestro cariño, mientras que la inexpresiva Sandra Bullock (con sus expresiones congeladas gracias al botox), aun debe esforzarse un poco más; pero hasta ese momento no hay motivo para dudar de ella… Sin embargo, poco a poco nuestras expectativas se diluyen: La trama se transforma en un plato desabrido, de pronto, el destino de la doctora Stone carece de interés… Da igual si vive o muere. Al final resulta imposible no preguntarse ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué se desinfló la trama? Definitivamente una falta de cuidado en el guión realizado por Alfonso y su hijo Jonás. Gravedad se queda a medio camino entre un relato y una narración estructurada. Con todo y sus carencias, Gravedad posee demasiadas fortalezas como para no verla. Si bien puede entenderse como un espectáculo de gozo  sensorial, más que narrativo, resulta difícil no extrañar el protagonismo de la historia.

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