Reina de carnaval

martes, 2 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Cuál es el significado de este inevitable acontecimiento en la existencia de todos los seres humanos? Estas son preguntas vigentes que todos nos planteamos en algún momento de la vida. Lo que no esperamos es que alguien declarado clínicamente muerto se levante como Lázaro, el famoso personaje bíblico, y pretenda continuar con su vida como si nada hubiera pasado. En Reina de carnaval, obra escrita por Edgar Muñiz, bajo la dirección de Ulises Palatto, el público es testigo de este inexplicable acontecimiento cuando en el Puerto de Veracruz, en pleno carnaval, Magdalena, una joven que iba a ser coronada como reina del Carnaval, regresa de la muerte para intentar continuar con su vida y concluir con el proceso de coronación. Eustolia, trabajadora de una agencia dedicada a maquillar a los difuntos para que estén presentables en su despedida, es la encargada de lidiar con esta joven reina de belleza que se niega a dejar el mundo de los vivos. Pero más bien es la muertita la que tiene que aguantar los desplantes de la maquillista, una mujer amargada, solterona, que ha vivido la mayor parte de su existencia encerrada en este negocio, siempre rodeada de muertos y deudos, lo que la mantiene un tanto alejada de la realidad y peleada con el mundo. Sandra Ponce (bailarina, actriz y coreógrafa) es la encargada de interpretar a esta mujer en un excelente trabajo histriónico con muchos matices que van de la comedia negra al melodrama, provocando la hilaridad de los espectadores con sus ocurrencias y su florido lenguaje alvaradeño. Mariana Acosta, con menos tablas que la experimentada Sandra Ponce, interpreta a la joven y desconcertada Magdalena que no acepta su muerte y que quiere salir a la calle para su coronación. A partir de esta circunstancia se entabla un diálogo ríspido entre ambos personajes, aparentemente antagónicos --una en plenitud de la “vida” y otra totalmente decadente--, pero que terminan encontrando puntos de convergencia y “hasta cayéndose bien”. Para Edgar Muñiz, autor de la obra, se trata de un trabajo que “no se toma nada en serio. No se toma en serio la vida, no se toma en serio la muerte. Pero aunque no te lo tomes en serio tienes que tomar decisiones, sobre todo cuando se trata de la vida y muerte”. La obra ofrecerá su última función en el Foro Reyna Barrera del Espacio Universitario de Cultura Off Spring, ubicado en Francisco Pimentel número 14, colonia San Rafael San Cosme, y en fecha próxima iniciará una nueva temporada en El Péndulo de la Colonia Condesa.

Comentarios