"Se vive en México con una especie de temor en el estómago": Amat Escalante

lunes, 12 de agosto de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El director de Heli, Amat Escalante, quien con esta cinta obtuvo la Palma de Oro como mejor director en el Festival de Cannes, advierte que en el largometraje “muestro situaciones extremas”. En México, alerta, “todo el mundo vive con una especie de temor en el estómago. La violencia es una realidad en todo momento, incluso si no te afecta directamente”. Por cierto, Heli obtuvo en su primer fin de semana un millón 125 mil 525 pesos. Según la productora Mantarraya, el filme se estrenó el viernes 9 con 37 copias y, por cada una de ellas, asistió un promedio de 562 personas. En total sumaron 18 mil 545 espectadores. La película se centra en Estela, una niña de 12 años que se enamora de un joven cadete de policía que quiere escapar con ella y casarse, pero por robar un paquete de cocaína todo se complica. Tratando de lograr este sueño, la familia de la pequeña tendrá que vivir la violencia que afecta la región. Heli es la tercera película de Escalante después de Sangre (2005) y Los bastardos (2008). –¿Todas sus películas se pueden ver como una trilogía sobre la sociedad mexicana contemporánea? –No conscientemente, por lo menos. Por supuesto, se pueden dibujar vínculos entre ellas. Sangre mostró los efectos perversos de la globalización y cómo el espíritu americano infiltró todo: la televisión, la comida, etcétera. En Los bastardos vimos a dos mexicanos que fueron ilegalmente a Estados Unidos y, con violencia, son asesinados. “La narrativa en Heli tiene lugar en una ciudad que es como en la que yo crecí: Guanajuato, de cinco horas en coche de la Ciudad de México. General Motors decidió construir una fábrica de automóviles allí. La gente se acercó para estar cerca de su nuevo lugar de trabajo, por lo que los hogares tuvieron que ser construidos rápidamente para albergarlos, lo que lleva a gran parte del desarrollo desenfrenado. El ecosistema, el paisaje y la atmósfera del lugar se transformaron”. Luego de ver Heli, agrega Escalante, “me doy cuenta de que todo lo que se refiere a la industria del automóvil, al final, queda al margen de la narración. No obstante, está presente esta relación de poder, como en todas mis películas, y ellos es algo bastante lógico”. –El entorno y el contexto social que usted describe son muy precisos. ¿Hace películas motivado por el deseo de mostrar la realidad de su propio país? –Mi objetivo no es entregar un mensaje ni de desarrollar algún tipo de tesis. Yo estoy más obsesionado por las atmósferas particulares que pueda crear a través de mi dirección. He tenido que extrapolar y usar mi imaginación. Es la dimensión psicológica la que me interesa, más que los hechos específicos. ¿Cómo se vive en un clima permanente de miedo? Mis personajes sufren actos violentos y como resultado se encuentran bajo tensión. Es esta tensión que estoy tratando de mostrar y compartir con el espectador. Prosigue Amat: “Muestro situaciones extremas. En México todo el mundo vive con una especie de temor en el estómago. La violencia es una realidad en todo momento, incluso si no le afecta directamente”. –¿De dónde viene la idea para esta historia de la corrupción y sus efectos devastadores en una familia inocente? –Una vez que nos decidimos por los lugares de rodaje, con mi coguionista Gabriel Reyes, me imaginaba la historia de una familia que se movía cerca de la fábrica de automóviles y trata de adaptarse a las reglas de esta nueva vida. “En cuanto a las pruebas que enfrentaría, pues sólo tenía que leer los periódicos, ver las noticias de televisión y unir las distintas líneas de la historia. Los problemas relacionados con la corrupción y las drogas son parte de la vida cotidiana de los mexicanos. Imágenes de asesinatos, decapitaciones y ahorcamientos se muestran sin ninguna restricción en los medios. –¿Cómo funciona su propia superposición de la historia con la de sus protagonistas? –Una vez más no he experimentado nada comparable a lo que se muestra en la película, a pesar de crecer en un ambiente bastante similar. Mis padres se divorciaron cuando yo era joven. Mi padre, que es mexicano, es pintor y músico. Él me ayuda en cada película, sobre todo en la fabricación de los sistemas ferroviarios de los travellings. “Y mi madre, que es estadunidense, es hoy en día una investigadora social de la universidad. Aunque no menciono específicamente la ciudad de Guanajuato en la película, ciertos detalles como la cordillera en el fondo son muy representativos de la zona. En varias ocasiones se vislumbra la estatua de Cristo Rey, el equivalente de Pan de Azúcar en Río de Janeiro. Esta región es muy religiosa”. Durante el rodaje, abunda Escalante, “tuvimos que parar por cuatro días debido a que el Papa estaba de visita en la ciudad. El aspecto religioso está muy presente en la película. Aquí el aborto está prohibido y es severamente castigado. Es por eso que muchas chicas muy jóvenes –como la protagonista de mi película– se convierten en madres cuando apenas son adolescentes. Para que te hagas una idea, la verdadera madre del niño en la película estaba en el set, y ella tenía sólo 14 años. Recientemente –recuerda– siete chicas que tenían abortos accidentales fueron enviadas a prisión”.

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