"Hip Hop y poesía" en Tierra Adentro

miércoles, 11 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Feli Dávalos (México, D.F., 1982), egresado de la carrera de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, redacta el ensayo “Hip Hop y poesía” que aparece con buen tino entre las páginas 10 y 13 del reciente ejemplar dedicado al arte lírico, en la ahora revista mensual Tierra Adentro de septiembre, número 183, donde se demarcan las diferencias entre rap y hip hop. El estudio de Feli Dávalos es por demás interesante. Está bien fundamentado y se lee con fluidez, si bien nuestro ensayista no pretende abrumar con ejemplos de artistas del rap y hip hop; pero recordemos, de cualquier modo y para descansar nuestra lectura aquí, un curioso rap de los ochentas interpretado por el inolvidable Vincent Price para el video clip musical y álbum Thriller del difunto Rey del Pop Michael Jackson, vía YouTube en: Dávalos comienza así:
El hip hop es una subcultura nacida en el sur del Bronx en Nueva York en los años sesenta, el lugar más peligroso y desamparado del primer mundo en la época. Después de un éxodo masivo de judíos, irlandeses e italianos a mediados de los sesenta, por la construcción de la autopista Cross-Bronx Expressway (hecha para conectar Nueva Jersey y Manhattan), el Bronx se pobló de latinos y afroamericanos, 600 mil empleos de la industria manufacturera emigraron junto a los antiguos residentes del borough y los pocos jóvenes blancos que quedaron formaron pandillas para defender sus barrios.
El siniestro Bronx devino en la cuna del hip hop:
Con este desolado paisaje de fondo, un conjunto de adolescentes, afrocaribeños y latinos --invisibles ante su sociedad--, crearon un circuito de fiestas clandestinas en calles y parques, donde sentaron las bases para lo que es conocido como hip hop… Originalmente, el hip hop era el conjunto de cuatro disciplinas artísticas, englobadas bajo este nombre por Afrika Bambaataa en algún momento de los sesenta.
Feli Dávalos las enumera y sin detenerse gran cosa en traducir los anglicismos (muchos de ellos han pasado al castellano y otras lenguas con su escritura y fonética original), describe: --La música, o el djing, el arte de mezclar discos en una tornamesa y manipularlos, utilizando las técnicas del mixing, beat jugging y scratch. --La danza, o b-boying o break-dance, cuya característica principal es el uso del suelo y ser una sublimación de la riña callejera. --La poesía o rap o MCing, el arte de decir rimas con un tiempo específico en la voz y cuyo fin es acompañar a la música. --La pintura, el graffiti, el arte vandálico de decorar el espacio público con fines y capital privados. El autor refiere que cuando en 1979 la disquera SugarHill Records lanzó Rapper’s Delight (“Deleite rapero”), primer acetato sencillo comercial de rap, el hip hop dejó de conjuntar las cuatro artes mencionadas, es decir que “a partir de 1979 las cuatro artes dominantes dentro del hip hop no volverían a entenderse como un todo y cada una tendría su propia evolución, siendo el rap la más extendida e importante de todas, al grado de convertirse en sinónimo de hip hop… a lo largo de los años, ambos vocablos (rap y hip hop) terminaron por ser intercambiables”: el rap se usa para describir música comercial y hip hoy refiere al underground; rap sugiere un estilo en particular, “inclinado a lo soez y altisonante, como en gangsta rap y hip hop, en cambio, una aproximación social y política consciente”. Entre los antecedentes vocales afroamericanos asimilados al acto rapero (además del scat jazzístico, tarareos y onomatopeyas del funk), Dávalos menciona: --Boasts (coplas de autoglorificación). --Dozens (el tradicional juego de insultos, cuya derivación más famosa es el intercambio de insultos a la madre). --Threats (juegos de amenazas). --Signifyin’ (práctica de estrategias verbales de indirección donde se explota el vacío entre los sentidos denotativo y connotativo de las palabras). --Canciones de cuna y juegos infantiles. --Double dutch (es decir, saltar la cuerda por parejas, coplas para jugar). --Chistes y arengas (de pastores bautistas, por ejemplo).
Los y las MC’s (nombre correcto para referirse al que rapea, el cual significa Maestro de Ceremonias y se pronuncia em-sí, en inglés) utilizan el discurso como instrumento musical, descubriendo a cada instante nuevas cualidades sónicas del ritmo y la rima y haciendo uso sofisticado de figuras retóricas… “Un (o una) MC escribe un rap en un cuaderno, justo como un graffitero primero dibuja una pieza en el suyo. Por simple necesidad (dado que se escribe para memorizarse y después ser interpretado), un rap por escrito siempre respeta el final del verso. Su medida estándar es de 16 versos, equivalentes a 16 barras musicales, lo que dura una estrofa de la canción pop ‘estrofa-coro-estrofa’. La rima es su recurso poético más distintivo: a final o en medio del verso, multisilábica o monosilábica, consonante y asonante, con métrica libre…
Feli Dávalos no puede sustraerse a la nomeclatura teórica literaria; pero al no ejemplificar con raps concretos, concluimos que nuestro estudioso se abre a posibilidades eventuales de extender este ensayo en algún futuro audio libro. Ojalá sea así. Y sugerimos que el periodista, poeta y traductor Rafael Vargas, colaborador de Proceso y actual director general de la revista Tierra Adentro, proponga su patrocinio o coedición a la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Finalmente, aunque cita al símil como la figura poética más empleada por los raperos, “prácticamente todas las figuras retóricas son explotables en el rap: metáfora, metonimia, alegoría, hipérbole, sinalefa, aliteración, cacofonía, síncopa, encabalgamiento, retruécano, paralelismo, oxímoron, hipálage y un largo etcétera…el rap es la tradición poética más extendida en la historia de la poesía universal”. ¿Exageración? Más bien alabanza a un fenómeno prácticamente ignorado por los exégetas de la poesía. En la página 50 y final de Tierra Adentro, vemos una breve semblanza de los colaboradores en este número 183 dedicado a la lírica, donde aparece acerca de Feli Dávilos lo siguiente: “…no figura entre nuestro catálogo bibliográfico (del programa cultural Tierra Adentro/Conaculta) con un título de su exclusiva autoría, pero forma parte de los ensayistas reunidos por Josué Ramírez en torno de Gerardo Deniz en el libro Deniz a mansalva (Tierra Adentro, 2008).” El libro más reciente de Feli Dávalos data del año 2011: Morir mejor. (Sin olvidarnos de Vincent Price y Michael Jackson, he aquí el origen de The Walking Dead en la cinta El último hombre sobre la Tierra (The Last Man On Earth)

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