Aclarará el INAH si los daños a "El Caballito" son reversibles

lunes, 30 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Será hasta que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) entregue el dictamen sobre la intervención en la escultura ecuestre de Carlos IV (mejor conocida como “El Caballito”), realizada con tratamientos “inadecuados”, cuando el Fideicomiso del Centro Histórico (FCH) determine los pasos a seguir para concluir el proceso. Su compromiso, a decir de su titular Inti Muñoz Santini, es llevar “a buen puerto la restauración”, en conjunto con el INAH a partir de las técnicas y el proceso que los especialistas señalen. Y al mismo tiempo asumiendo la responsabilidad y la rendición de cuentas por los daños “probablemente” irreversibles, según informó el propio instituto hace unos días al señalar que no avaló la intervención del monumento diseñado por Manuel Tolsá, quien se inspiró en la escultura ecuestre de Marco Aurelio de Roma, Italia, y que se salvó de ser destruida durante la Independencia por Lucas Alamán. Originalmente, el dictamen estaría listo para la tarde del jueves 26, pero finalmente el INAH informó a Muñoz que tardará “unos días más” y procurará tenerlo “lo más pronto posible”. Proceso buscó a César Moheno, secretario técnico del instituto, para conocer algunos avances pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. Según el titular del FCH, este organismo ha consultado a varios expertos y le han asegurado que los efectos no son irreversibles, pero no quiso adelantar más detalles hasta no tener el dictamen final. Asegura además que se hizo un diagnóstico en el cual se determinó la necesidad de restaurar “El Caballito” –propiedad de la Ciudad de México– pues presentaba daños por “el impacto de la vida urbana, el paso del tiempo” y porque nunca se le habían hecho trabajos profundos de restauración. La contratación del despacho privado dirigido por Javier Marina se decidió porque había trabajado con éxito en otras esculturas públicas, como el Reloj Chino, en la avenida Bucareli, y algunas de la Alameda Central. Pero admite que el problema se inició cuando este equipo decidió intervenir “El Caballito” sin cerciorarse de contar con la licencia del INAH y “sin dar aviso a los titulares de la Autoridad del Centro Histórico y el FCH”. Agrega que, sin embargo, en cuanto el INAH notificó que los trabajos se hacían sin licencia, se detuvieron: “Reconocemos que hubo descoordinación y un proceso inadecuado que debe ser corregido.” Muñoz considera que ha habido un manejo exagerado en la prensa y las redes sociales al hablar de daños irreversibles, cuando el INAH aún no entrega un dictamen: “La irreversibilidad está descartada, en todo caso hay un debate sobre las técnicas correctas –incluso a nivel mundial– y estamos en espera de que el INAH diga cuál es el procedimiento a seguir. Lo importante es llevar a cabo la restauración de “El Caballito”, que se corrija lo necesario. “Si se revisa con cuidado, el INAH dice: ‘Hemos detectado en una primera observación –sin hacer pruebas– que existe la posibilidad de que haya habido daños’, pero la prensa lo tomó como que hay daños irreversibles.” Atribuye los hechos a una falta de coordinación entre las instancias del gobierno de la Ciudad de México (la Autoridad y el FCH) y el INAH. La pregunta es por qué ocurrió ya que fue el mismo argumento que se dio cuando se demolieron en el 2007 los 16 inmuebles históricos en el Centro Histórico: “En los últimos años se trabajó para que esta falta de coordinación no se presentara. Se ha trabajado de la mano con el INAH, por eso nuestro azoro, asumimos la responsabilidad por ello.” –La ley de monumentos prevé sanciones para quien cause un daño, en algunos casos hasta la cárcel. –Pero teniendo en cuenta que estamos dando la cara, que estamos asumiendo todas las responsabilidades que haya que asumir y que en el fondo siempre ha estado nuestro compromiso con la correcta conservación del patrimonio cultural, esperaremos al dictamen del INAH para definir los siguientes pasos.

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