Con Japón como país invitado, inicia este miércoles el Cervantino

martes, 7 de octubre de 2014
GUANAJUATO, Gto. (apro).- Los potentes tambores de la tradición milenaria del Sol Naciente resonarán en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas este miércoles 8, cuando se abra el telón de la edición número 42 del Festival Internacional Cervantino con la presencia de las altezas imperiales de Japón –país invitado–, el príncipe y la princesa Akishino. Ambos asistirán por la mañana al Teatro Juárez para la inauguración formal del Cervantino que encabezarán las autoridades federales y estatales, así como el director del festival, Jorge Volpi, donde se hará entrega de la Presea Cervantina en reconocimiento a una trayectoria artística destacada en nuestro país. Tokyo Dageki Dan es el nombre de la agrupación artística que lleva los esplendorosos sonidos de los tambores japoneses al mundo, y fue fundado en 1995. Este nombre reconoce la identidad geográfica (Tokyo); Dageki significa “grupo”, y Dan es un vocablo que significa golpear con fuerza, y que se emplea también para describir algunos deportes como el beisbol. El nombre, pues, busca ya de entrada transmitir la fortaleza del toque de estos tambores, de distintos tamaños, tonos y sonidos. Pero además, la palabra –o la identidad– Tokyo no sólo los hace conscientes de su ascendencia, sino de la necesidad de expresar también a través de la música lo caótico de esta ciudad, “donde se mezcla todo”, dice el director Jin ichi Hiranuma. Previo a los ensayos de la víspera de la inauguración, el director y algunos de los ejecutantes ofrecieron una conferencia de prensa para explicar los orígenes sintoístas de esta música; su evolución adaptada por un lado a las fiestas tradicionales y populares en las comunidades japonesas, y por el otro a la suntuosidad y nobleza del palacio imperial. El sintoísmo es una de las religiones predominantes del Japón. De ésta se origina parte de la música interpretada por el grupo y que es vigente en esa nación; aunque ha sufrido cambios, no ha perdido sus vínculos con las festividades populares y con la propia familia imperial en sus distintas épocas. Hay una gran fortaleza física detrás del desempeño de cada uno de los ejecutantes. Es imposible, dice el director, tocar más de cinco minutos el Gran Tambor, se requiere de un arduo entrenamiento diario. El grupo tiene una presencia permanente y relevante en las bandas sonoras del cine japonés, así como en las escuelas de educación media e instituciones culturales de su país. Tokyo Dageki Dan combinará sus percusiones, de acuerdo con el programa, con algunas destrezas acrobáticas de sus propios ejecutantes. Ya mostró los resultados de esta mezcla en la clausura de la Copa mundial de fútbol de Francia en 1998 con la Compañía Nacional de Danza de Corea. Jin ichi Hiranuma expresó el placer que significa para el grupo tocar ante los príncipes, aunque dijo creer que éstos disfrutarán de la presentación tanto como el resto del público que asista en la noche de este miércoles 8 de octubre a la Alhóndiga.

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