Birdman, la obra maestra de González Iñárritu

jueves, 20 de noviembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- La película de Alejandro González Iñárritu, Birdman (“Birdman”, EU-2014), es simplemente el mejor trabajo del director mexicano, incluso supera a Amores Perros. La cinta cuenta la historia de Riggan (Michael Keaton), un actor fracasado --conocido en algún tiempo por interpretar al icónico super héroe conocido como Birdman--, que intenta reinventarse por medio de la dirección de una obra teatral llamada What We Talk About When We Talk About Love, escrita por Raymond Carver. Desgraciadamente, las cosas parecen ir de mal en peor, Riggan no sólo debe lidiar con una serie de problemas en el montaje que amenazan con un rotundo fracaso, sino también con desquiciantes monólogos internos, con su desastrosa hija (Emma Stone), con un actor psicópata (Edward Norton) y con una crítica teatral del New York Times decidido a boicotear el trabajo de Riggs, sin ni si quiera darle una oportunidad. La dirección de cámaras es trepidante, sigue el tren de pensamiento de Riggan, quien lucha con una voz interior (la voz de Birdman) que lo confronta en cada momento y le hace perder piso la mayoría de las veces. Lo anterior se complementa con un fabuloso diseño sonoro que amenaza con un quiebre dramático en todo momento, liderado por redobles de tambor jazzísticos. Estupendo diseño de personajes, ejecutado de manera brillante por grandes actores: Keaton, Norton, Stone y Zach Galifianakis (como amigo y productor de Riggs), Naomy Watts (como una actriz con baja autoestima) y Andrea Riseborough (como la ex de Riggs). El patetismo de Riggs se glorifica en medio de la composición visual y sonora de la cinta, de una tremenda ironía y de pinceladas surrealistas, lo cual sólo sirve para esconder el desastroso y doloroso mundo interior de Riggs, el cual hace su aparición en el momento más inesperado de la historia. Birdman es un tremendo acierto de Iñárritu.

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