Crímenes del corazón

martes, 11 de marzo de 2014
MÉXICO D.F. (apro).- Todas las familias tienen sus historias ocultas, de las cuales sus integrantes guardan en el recuerdo sólo fragmentos inconexos que no terminan de explicar qué fue exactamente lo que sucedió y por qué, cómo se llegó al momento actual de tal o cual familia, muchas veces con conductas y circunstancias que no son las más alentadoras para sus integrantes. Crímenes del corazón (o de cómo la hermanas Magrath por fin encontraron el pasado), de la dramaturga estadounidense Beth Henley (Mississippi 1952), obra recientemente estrenada en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico, es una de esas puestas en escena que cuentan historias de familia, la historia de tres hermanas, cada una  con una carácter muy diferente, cada una con secuelas distintas a causa de la decisión de su madre de ahorcarse junto con su amado gato. De entrada el tema pareciera muy escabroso, lleno de rabia y dolor, sin embargo Henley le da un tratamiento tragicómico, con situaciones profundamente humorísticas, que permiten al espectador adentrarse en las profundidades emocionales de cada uno de estos personajes (Lenny, Meg y Babe), que juntas nuevamente, en la cocina de la casa paterna, desnudarán sus almas en medio de los conflictos que las aquejan. Esta –afirma Martín Acosta- es una obra de teatro sobre una historia que ya pasó –aun cuando el presente está lleno de asuntos legales de importancia, intentos de asesinato, reencuentros y un cumpleaños- porque el pasado quedó encerrado en el sótano de la casa y las esperanzas las barrió un huracán llamado Camille cinco años atrás. Una de ellas, Meg,  (interpretada por Irene Azuela) huyó de casa para encontrar el “éxito” como cantante, justo la noche en que el huracán Camille azotó a Hazlebuks, Mississippi, abandonando a su “prometido” en el hospital, después de asegurarle que se casaría con él si se quedaba con ella a presenciar el huracán y no evacuaba el pueblo. Lenny (interpretada por Marina de Tavira), la hermana mayor, decidió quedarse en casa a cuidar del abuelo enfermo y amargarse con su soledad autoimpuesta, alejada de los hombres debido a una malformación ovárica que le impide ser madre. Y Babe  (interpretada por Ilse Salas), casada con el hombre más rico y poderoso del pueblo a quién decide darle un balazo “porque no le gustaba cómo se veía”, circunstancia ésta que propicia el reencuentro de las tres hermanas huérfanas justo el día del cumpleaños de Lenny. Pero las historias antes resumidas no son lo más importante, lo verdaderamente trascendente es poder, juntas, hurgar en sus recuerdos para rearmar un rompecabezas que les permitirá reencausar sus existencias, reconocerse, reencontrarse y liberarse del pasado. Es sin duda una historia entrañable que más allá de toda disfuncionalidad como la que en mayor o menor grado puede tener cualquier familia, reivindica el valor de los lazos fraternos. “Un puñado de frases –como señala Martín Acosta en el programa de mano- que hablen sobre esas intrascendencias que nos hacen darnos cuenta que los lazos del corazón nos sostienen en tiempos duros.  Es una obra exquisita sobre cómo repasar el álbum de fotos de la familia y no morir en el intento”. La dirección está a cargo de Enrique Singer, consolidado ya como uno de los mejores directores mexicanos del momento, con una traducción del igualmente brillante Alberto Lomnitz, vestuario de Amanda Cárcamo, música original de Alejandro Giacomán, escednografía de Erica Crayer e iluminación de Víctor Zapatero. En el elenco también participan Martín Altomaro, Jana Raluy y Pedro de Tavira Egurrola. Las funciones son viernes a las 20:30, sábados a las 18:00 y 20:30 y domingos a las 18:00, en el Teatro Helénico.

Comentarios