En su último día causa furor la exposición "Obsesión Infinita", de Yayoi Kusama

domingo, 18 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Ni un boleto más. Aunque la exposición Obsesión Infinita, de la artista japonesa Yayoi Kusama (1929), cerrará sus puertas en el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo hasta las 22:00 horas, tal como se había anunciado, a las 11:00 de la mañana de este día se repartieron los últimos 2 mil 500 boletos para ingresar al recinto ubicado en la primera sección del Bosque de Chapultepec. Aunque formados desde la madrugada e incluso con gente que literalmente acampó en las inmediaciones del Paseo de la Reforma, no todos los interesados en presenciar la muestra alcanzaron el boleto anhelado. Cuando la entrada al museo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) es gratuita los días domingos, y de martes a sábado la muestra tuvo un costo de 21 pesos, se dio ahora un fenómeno inédito en la presentación exposiciones: Hubo reventas en las que los boletos se cotizaron hasta en 200 pesos, según reportaron varios medios de comunicación. La exhibición de Yayoi Kusama, recluida en un hospital psiquiátrico de Japón desde 1973 por voluntad propia, había sido visitada por al menos 303 mil personas, desde que se abrió el pasado 26 de septiembre hasta el 13 de enero. Un éxito mercadotécnico sin duda. Para la crítica de arte del semanario Proceso, Blanca González Rosas Kusama, “sintetiza una de las principales características del actual sistema artístico: la conversión del arte en una mercancía efectista y simplista que sustenta su valor en estrategias mercadológicas de comunicación”. Para el cierre de la exposición, el INBA organizó con el Museo Tamayo un maratón en el cual desde ayer sábado 17 a las 9:00 de la mañana hasta este domingo la muestra se mantendría abierta 36 horas consecutivas, aunque sólo ingresarán quienes tengan los boletos adquiridos previamente. Desde su apertura, al público no le importó hacer largas filas para presenciarla. Así lo consignó González Rosas al hablar de los numerosos mexicanos que la han presenciado: “Conformes con tardar más de una hora para estar 20 segundos en una ambientación mediocre de esculturas blandas con puntos rojos los visitantes evidencian el fracaso educativo de la difusión gubernamental de las artes visuales.” Los lunares son una de las marcas distintivas de la japonesa describe también la especialista. Y con ellos se incorporó “al establo de la empresa-galería Gagosian” y posteriormente, en 2012 al diseño de la moda, “al intervenir las tiendas y mercancías de Louis Vuitton”. El INBA señaló en un comunicado el gusto que despertó la muestra en el público. Lo curioso es que hablan de la “pintora”, cuando en realidad lo que más les ha impactado es la sala donde están los “focos que cambian de colores” y el espacio para tomarse “selfies”.

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