Ajedrez: Cómo estudiar y progresar

martes, 20 de octubre de 2015
MEXICO, D.F. (apro).- Cuando era un jugador más activo (y más joven), me interesaba mucho el saber cómo es que un ajedrecista se preparaba. ¿Cómo estudiará un maestro? Me preguntaba, y de hecho, una vez le pregunté a uno de los mejores jugadores mexicanos. Su respuesta me desconcertó. Me dijo: “Bueno, yo ya no estudio realmente. Preparo algunas líneas de apertura pero yo ya estudié mucho antes”. La realidad es que este personaje no me dijo nada y no resolvió ninguna de mis dudas. Para entender cómo estudiar, me voy a remitir a Bobby Fischer, un jugador que probablemente estaba de 10 a 14 horas estudiando/jugando ajedrez todos los días. Obviamente era un tipo de obsesiones y desde luego, quien estudia cualquier cantidad de partidas, día por día, por diez, doce o 20 años, pues “casualmente”, llegará a jugar bien al ajedrez. Es decir, sin importar si se estudia con método o no, lo que importa es ver mucho ajedrez, todos los días, a todas horas. ¿Y para qué? La respuesta es simple: para que el cerebro empiece a entender –de alguna manera– las sutilezas del juego. De alguna forma el cerebro del ajedrecista acumula datos, información que puede ser relevante o no y poco a poco, con el pasar de los días, meses y años, empieza a decantar la información que es importante. Desecha la inútil y eventualmente el ajedrecista empieza a “entender” mejor el ajedrez. Estamos acostumbrados a pensar en el ajedrez como un tema académico. Y entonces nos hacemos de libros de aperturas, medio juego, finales, monografías, trabajos de táctica, colecciones de partidas, etcétera, y pensamos que debemos estudiar cada libro de principio a fin. Yo cada vez estoy más convencido que hay que estudiar simplemente. Se puede por ejemplo, tomar las partidas de un campeón del mundo y revisarlas concienzudamente. Esto sin duda ayudará a comprender más el ajedrez. Pero pudiese ser que ver decenas de partidas (o quizás centenas), de muchos jugadores, en un lapso de meses, puede ser igualmente una buena idea. El asunto es mejorar el entendimiento, la comprensión de las posiciones en ajedrez. Pondré una analogía: Imagine que le gusta el cine y decide en ir sin faltar, a todos los estrenos de todas las películas que se pongan en cartelera en un año. Digamos que usted ve películas buenas, malas, pésimas. Después de ver mucho cine, podrá de pronto valorar por qué una película le gustó. ¿Tiene un buen guión? ¿es creíble la historia? ¿es de época? ¿La escenografía está bien planteada? ¿Son los actores y actrices buenos de forma tal que hacen de sus personajes algo creíble? ¿Es un “churro” gringo? ¿Quién dirige lo hace aceptablemente? Etcétera. Vamos, que después de ver mucho cine es fácil poder valorar si una película cumple con una serie de conceptos que nos hacen pensar que la película valió la pena. Poco a poco, después de ver tanto cine, llegamos a la conclusión de que nuestro cerebro ya absorbió algunos de los detalles que nos hacen valorar un filme. Es algo que se aprende lentamente. Pues igual pasa con el ajedrez. En resumen, debemos estudiar diario, tantas horas como podamos. Es claro que si lo hacemos con cierta disciplina, si usamos esas horas estudiando con método, preparándonos para los torneos, probablemente vayamos encontrando algunas verdades que el tablero tiene para nosotros y que sólo podemos empezar a ver en la medida que nuestro cerebro empieza a entender más el ajedrez. Por tanto: estudie y ya. Pueden ser finales, aperturas, partidas de los grandes maestros, etcétera. Si usted hace esto, eventualmente su ajedrez mejorará. Pero no espere cambios de la noche a la mañana. Hay que ir lentamente, como cuando se hace un edificio. Dependiendo del tamaño de la obra, puede llevar muchos meses la construcción, incluso años.

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