Toledo deja los pinceles para vender libros... en el Día Mundial del Libro

jueves, 23 de abril de 2015
OAXACA, Oax. (apro).- El pintor Francisco Toledo dejó hoy los bastidores, los pinceles y pinturas para vender libros. “A 50 pesos el libro, llévelo”, “libros baratos para todos”, “a los meseros dos libros por 50 pesos”, gritaba el artista plástico que salió a las calles del Centro Histórico para fomentar la lectura en el marco del Día Mundial del Libro. “Ahora nada más falta que lo acusen de terrorismo cultural”, comentó uno de los compradores de libros, mientras el pintor se esforzaba por maniobrar un triciclo en el que llevaba paquetes de libros de la editorial Calamus. Alrededor de las 10:00 horas, el premio nacional de las artes inauguró la venta conmemorativa en el andador turístico al colocar un puesto frente al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y recorrer durante dos horas negocios, restaurantes, librerías y espacios culturales del Centro Histórico. También visitó el campamento de los maestros de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE-CNTE) para motivarlos a la compra de libros, sin embargo, no tuvo mucho éxito porque en esos momentos hacían pintas en la sede del PRI, desprendían propaganda electoral y tomaban las oficinas de los partidos políticos y órganos electorales. La meta que se propuso Toledo fue vender mil ejemplares de diversos escritores y poetas nacionales e internacionales y al parecer lo logró porque hubo quien le compró cajas con decenas de libros. Turistas extranjeros o connacionales preguntaban sobre el “vendedor de libros” cuando se enteraban de que se trataba del pintor Francisco Toledo le compraban un libro, pedían su autógrafo y se tomaban foto con él. Una admiradora del pintor dejó su oficina en el Centro Cultural San Pablo para invitar a todos los trabajadores a comprar libros. Y uno de los boleros del Zócalo capitalino, incluso bromeó con el pintor: “siéntese le boleo sus huaraches”, le dijo, provocando la risa de los presentes. Al preguntarle a Toledo cuál era su objetivo de salir a vender libros, escueto, esbozó: “Llevar la cultura a las calles, improvisar una lectura con los maestros porque es el día mundial del libro”. A manera de broma también comentó que lo que busca es “hacer algo de promoción (de la editorial calamus) y hacer circular las bodegas porque ya no caben los libros”. Toledo detalló que en total salió a vender unos mil ejemplares aunque de Esopo, una impresión en zapoteco, son 10 mil ejemplares que se reparten en donde se hable esa lengua.

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