Los jefes

lunes, 27 de julio de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Empezaremos por lo positivo de la cinta Los jefes (México, 2015): Se trata de un interesante y honesto retrato de cómo funciona el crimen organizado en diferentes niveles. Los diálogos, los escenarios y las acciones de los personajes se sienten reales, es decir, no parece que uno de ellos sea un estudiante de una universidad de paga intentando retratar estratos sociales bajos, sino que el equipo creativo sabe muy bien lo que este bajo mundo significa. Los jefes, producida y protagonizada por el grupo de hip hop Cártel de Santa, gira en torno a un niño bien de Monterrey, Poncho, que un buen día decide acompañar a un cuidador de autos llamado El Greñas, a quien conoce de su universidad. Así, ambos llegan con La Bomba, un dealer de poca monta que los llevará a dar un paseo que cambiará sus vidas. Durante este trayecto, vemos a grandes rasgos cómo funciona este mundo criminal desde sus cimientos hasta los estratos más altos. El mundo de Los jefes es un mundo sin escrúpulos a cuyos “habitantes” sólo les interesa el dinero y el poder. No hay un personaje que se salve en esta historia. Todo y todos parecen estar en un mundo jodido donde los ricos será siempre ricos y desalmados. E incluso los únicos personajes de estratos sociales bajos que aparecen no tienen visos de ser mejores personas. Ahora bien, el problema con esta cinta radica en el guión: Si bien los personajes están bien dibujados, la estructura de la historia es bastante deficiente. Y es que nada relevante ocurre durante 40 minutos; todo nos lo reservan para el final, pero cuando éste llega es sumamente predecible, lleno de lugares comunes. Uno de los ganchos de la cinta es la aparición de los integrantes del grupo regiomontano de hip-hop, Cártel de Santa; cabe mencionar que lo hacen bastante bien, en especial el líder de la banda, Babo. De ahí en fuera… no vale mucho la pena comentar las actuaciones del resto del elenco. Si hubieran trabajado un poquito más el guión, Los jefes podría haber llegado a ser una estupenda película de culto, pero se queda a medio camino. Con unos ajustes, las malas actuaciones, los lugares comunes y la mala iluminación hubieran sido pecata minuta, ya que habría sido entretenida.

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