Los Antinavideños, historias ridículas y absurdas de fin de año

lunes, 26 de diciembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Desde hace 13 años, el Teatro la Capilla organiza, durante las fiestas decembrinas, funciones diarias para hablar de la Navidad desde un punto de vista crítico y humorístico, y contrarrestar la cantidad de pastorelas tradicionales, los mensajes sobre el bien y el mal, el amor y el sacrificio; pero sobre todo para combatir el espíritu derrochador de las fiestas, que sirven a las empresas y su mercadotecnia como pretexto para saturarnos con el imperativo de comprar, comprar y comprar. Los Antinavideños iniciaron en 2004 a partir de la propuesta creada por el dramaturgo quebequense Yvan Bienvenue, consistente en contar historias vergonzosas, ridículas o absurdas que suceden durante las fiestas navideñas o los días de fin de año, y donde el sarcasmo y el humor negro son los ingredientes fundamentales. Es una lluvia fresca de risas y una manera de solidarizarse con todos los que odian la Navidad, y los que creen que ya poco tiene que ver con la tradición original. Con los Antinavideños de 2016, el Teatro la Capilla celebra 13 años, y para ello se lanzó una convocatoria invitando a algunas personas a votar por algunos monólogos que se presentaron en años anteriores. De 16 monólogos se seleccionaron cuatro, los que se escenifican bajo el título de Best of Antinavideños. Aunque se anuncian como lo mejor de, descubrimos que poco o casi nada tienen que ver con lo más destacado que se ha visto en todo ese tiempo. La calidad de los textos y el descuido de la dirección están muy por debajo de los Antinavideños del año pasado; por ejemplo, ahí donde la mayoría tuvo una propuesta sólida desde la dramaturgia. Los Antinavideños del 2016, aun con el buen desempeño de los actores, no consiguen un buen espectáculo. La dispersión de contenidos, las ideas vagas en el tratamiento y las pocas risas que nos provocaron, hacen que se quedan cortos para ser los best. El monólogo destaca El orgullo de la familia de Itzel Lara, interpretado con gracia por Mario Alberto Monroy, donde un pavo cuenta cómo su madre ha decidido que él sea la cena de Navidad. Se queja de haber nacido humano por fuera y pavo por dentro; de cómo su mamá lo crió y por lo que no debe fallarle. Intenta prepararse él mismo, guiado por una revista de recetas, y prefiere tomarse la cerveza en vez de inyectársela. Batman Claus de Luis Guerrero, interpretado por Miguel Conde, narra cómo de pronto Batman ha decidido ser, por una noche, Santa Claus y llevarle los juguetes a los niños. Emprende la aventura, habla del Guasón, de los secretos de Robin, con desafortunados chistes homofóbicos, y revisa la lista de las cartas que recibió e increpa a los espectadores. El personaje es serio y con eso quiere provocarnos, sin éxito, la risa. En Twinkle, twinkle little star de Isaac Velasco vemos a una estrella de árbol de Navidad o una actriz disfrazada de estrella con una botarga para darnos una lección de su funcionamiento. A pesar de la energía de Carmen Ramos, quien la interpreta, la obra salta de la queja y la rebeldía de la condición del personaje a temas varios que son interrumpidos por las constantes conversaciones que tiene en su celular. Por último, Dios de porcelana fría, de Mario Alberto Monroy, es interpretado con vitalidad por Ginés Cruz, y en el que entre los temas mencionados el personaje se queja de tener que ayudarle a su madre a poner el nacimiento y cómo se siente perseguido por un pitufo. Best of Antinavideños se presentan de lunes a domingo del 19 al 30 de diciembre (a excepción del 24) en el Teatro la Capilla de la calle de Madrid en Coyoacán.

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