'La falsa ingenua”, ópera que Mozart compuso a los 12 años

miércoles, 17 de mayo de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al mediodía del domingo 14 fue representada la segunda función de estreno de La Finita Semplice (“La falsa ingenua”) en elTeatro Julio Castillo, una obra que escribió a los 12 años Mozart (Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart; Salzburgo, 27 de enero de 1756-Viena, 5 de diciembre de 1791), bajo petición del emperador José II en una visita a Viena. La ópera bufa no se pudo estrenar en 1768, ante la negativa de la orquesta y cantantes a ser dirigidos por un infante y aún hoy se representa poco; en las estadísticas aparece como la número 214 de las representadas entre 2005 y 2010, siendo la 31 en Austria y la decimoséptima de Mozart, con 13 montajes en el período mencionado. Esta obra musicalmente ofrece a un Mozart ordenado y preocupado por cumplir técnicamente con las perspectivas y estilo de la época; sin embargo, el niño prodigio propone ya desde sus 12 años los temas principales de las arias que serían más conocidas en su madurez. Con un trazo melódico arrollador, una pulcra orquestación y una simple historia, los asistentes este 12 y 14 de mayo pudieron escuchar una de las obras más olvidadas de Mozart, pero que enmarca como propuesta lo más representativo de su obra. La interpretación corrió a cargo de la Orquesta de Cámara del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), bajo la batuta del director concertador José Luis Castillo. Contó con talento vocal joven, proporcionado por el Estudio de Ópera de Bellas Artes (coordinado por el historiador e investigador musical José Octavio Sosa Manterola): la soprano Graciela Morales, el tenor Edgar Villalva, el barítono Jorge Ruvalcaba, la mezzosoprano Frida Portillo, el tenor Enrique Guzmán, la soprano María Caballero y el bajo-barítono Rodrigo Urrutia. Una propuesta escénica nada convencional en el protocolo habitual de la ópera: la puesta fue contemporaneizada a fin de explicar que en cualquier época el amor puede ser tan banal e inmediato como un convivio de fast food; la escenografía fue completamente subliminal con el antojo y pasión por la pizza, haciendo alusión a la pizzería Port’Alba, ubicada al noroeste de la Plaza Dante en Nápoles desde 1738, changarro poco relevante pero de enorme tradición en Italia por considerarse la primera pizzería en el mundo. El director escénico Alberto Villarreal, de 40 años de edad, tuvo a bien presentar una propuesta novedosa al espectador; es él un dramaturgo reconocido internacionalmente, con cerca de medio centenar de puestas, habiendo egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y merecedor de la Medalla Gabino Barreda. Sin más rodeos, Villarreal no salió a la reverencia y gratitud en comunión con su equipo de trabajo y público. Ante la interrogante de su propuesta, no otorgó entrevista alguna, dejando a la imaginación quizá una euforia controlada o una pesadumbre excesiva tras un excelente trabajo escénico, propositivo y lleno de histrionismo y entrega por parte de los cantantes, quienes se llevaron las palmas más vehementes. Asimismo, se pudo observar el gran oficio de Villarreal, no sólo en su planteamiento escénico, sino en la dirección y su trazo limpio y lleno de minucias dignas de aplaudirse. Lamentablemente, el ya no tan joven dramaturgo, quizá está aún verde para comprender sus aciertos, dejándose llevar por el torbellino de emociones y nerviosismo que implican estrenar una ópera de Mozart de una manera no tan formal como hubiese esperado el público asiduo, pero bien realizada y elogiada. Dos expertos A pesar de que el Teatro Julio Castillo no tuvo un lleno total, los amantes de la ópera mostraron aprobación y gusto por la propuesta escénica, así como la emoción y algarabía por escuchar algo “nuevo” de Mozart. El maestro Francisco Méndez Padilla, director del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y productor de ópera, comentó sobre este montaje: “Esta obra es un estreno nacional y creo que es interesante destacar de que en cuanto a las 20 óperas de Mozart, apenas se han estrenado 14 y esta sería la número 15; es la primera ópera italiana de este gran niño prodigio de la historia de la música, quien compuso al mismo tiempo Bastián y Bastiana. “Estamos hablando de un niño de 12 años, capaz de dominar el singspiel, esta mezcla de canto y diálogo alemán, así como la ópera cómica italiana. Creo que hay que felicitar a José Luis Castillo, el director concertador, por haber realizado este proyecto en colaboración con el estudio de la Ópera de Bellas Artes (INBA), con jóvenes cantantes muy talentosos, quienes le han dado vida a esta puesta en escena lúdica y propositiva de Alberto Villarreal.” Señaló que varios de los integrantes de este elenco han sido ganadores del Carlo Morelli, “un incentivo más para que sigan una formación en acenso y que el público aprecie el talento de estos jóvenes con voces prometedoras.” Y agregó: “La propuesta escénica es justamente un montaje lúdico, desenfadado, va bien con este espacio del Centro Cultural del Bosque, que está abierto a todo tipo de montajes. Hay que resaltar el hecho de atreverse a quitar seriedad a la ópera como un rasgo interesante, dado que es una ópera compuesta por Mozart en la infancia y nos permite conocer una versión actualizada y juguetona de ésta.” César Piña, director de escena de ópera en México, expresó que fue todo un deleite la música y el talento vocal en escena: “Enhorabuena a los involucrados en este estreno nacional.” (Con información de Iris Bringas)