Lengua Maya: primero por la cultura y el bienestar social

miércoles, 28 de febrero de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, que se celebra cada 21 de febrero, se realizó en Mérida, Yucatán, el Congreso Peninsular para la Institucionalización de la Lengua Maya (U Múuch’táambalil Peten Uti’al u Chíimpolta’al Maayat’aan), cuyo fin es lograr el establecimiento de políticas públicas que contribuyan al respeto y ejercicio de los derechos lingüísticos de las poblaciones mayas. El congreso busca la institucionalización en la península yucateca “incrementando el uso oral y escrito de la lengua maya en los servicios públicos e instituciones gubernamentales, contando con las Normas de escritura de la lengua maya publicadas el 10 de octubre de 2017 en el Diario Oficial de la Federación, lo que fortalece la legitimidad y validez oficial de esta lengua”, informó en su momento el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), organizador del encuentro. Quizá contraste esta postura con la expresada en octubre de 2014 al semanario Proceso, por el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, Jaime Labastida, quien considera “una brutalidad” que México no tenga una lengua oficial, y piensa que debería ser el español: “La lengua española es, hacia el exterior, nuestra lengua oficial, pero no lo es hacia el interior del país. Se aduce que si se reconociera como tal, se atentaría contra las lenguas originales...” Durante el congreso en Mérida se recordó que la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, dada a conocer en el Diario Oficial de la Federación el 13 de marzo de 2003, reconoce la igualdad y validez de las diversas lenguas indígenas del país frente al español. Dice en su artículo cuarto: Que las lenguas indígenas y el español son por igual “lenguas nacionales por su origen histórico, y tienen la misma validez en su territorio”. Entre los propósitos de institucionalizar la lengua maya está el establecer el uso de la lengua escrita en los servicios de la administración pública de los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Asimismo, que su escritura sea uniforme para todos los usuarios, y que la comunicación entre las instituciones y la población hablante a través de carteles y anuncios, convierta su uso en algo común, así recobraría su valor no sólo entre los hablantes --restableciendo el orgullo de hablarla-- sino entre la población en general que la asumirá como parte de su legado, según información del Patronato Cultural, en cuyo Centro de Convenciones se realizó el encuentro. Pero no todos los mayas coinciden con esa visión. A través de su sitio en internet, Prensa Indígena compartió opiniones de asistentes al congreso. Uno de ellos hizo ver que la lengua maya no tiene sólo una función comunicativa, sino que está relacionada con la transmisión de una cultura: “Significa que no sólo hay que conocer si la hablan o la escriben correctamente en los alfabetos convencionales, sino cómo se está transfiriendo todos esos elementos cosmogónicos en el tsiikbal (diálogo), el cual nos permite autodefinirnos como mayas.” Sin aludir directamente a la idea de “orgullo” que expresan Cultur y el INALI, otras opiniones recogidas por Prensa Indígena, como la de Francisco Gustavo Collí Chi, señalan: “Para fortalecer nuestra lengua primero hay que fortalecer nuestro bienestar para tener sentido de pertenencia, y así hemos vivido de la teoría o de la idiosincrasia del capitalismo. Y nos hemos olvidado de lo fundamental, es decir, vivir en las ideas en vez de vivir la vida como seres únicos e irrepetibles, dentro de una cultura milenaria como es la maya.” En febrero, el INALI anunció la creación de un fondo para salvaguardar las 64 variantes dialectales del maya en riesgo de desaparecer, con la participación de los estados del país donde se hablan, la iniciativa privada y fundaciones. Sobre este fondo hubo también opiniones: “Ojalá y llegue a buenas manos ese fondo para la lengua maya y que no quede en los de siempre, los vividores que sólo acaparan el presupuesto para no hacer absolutamente nada que no sea la simulación porque no se traducirá en beneficios sociales y menos para la colectividad.” La idea que predominó en ese foro es atender las demandas ancestrales de los pueblos originarios, pues sin ellos, dicen, no hay lengua, y sin ésta, de qué sirve la escritura.

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