Constanza Villanueva: una actriz mexicana se abre paso en NY

jueves, 24 de mayo de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Constancia es lo que --¡vaya ironía!-- ha mantenido a Constanza Villanueva en la Gran Manzana. Ha sido Sister Sarah Rodríguez, una monja puertorriqueña; Ximena, una gringa de origen colombiano que quiere entrar en la política; y Gabby, una chica que se dirige a una cita a ciegas. Pero sólo en la ficción. En la vida real es una joven de 26 años que quiere permanecer en los escenarios de la urbe estadunidense. Tras estudiar 3 años en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM, le llegó una oferta inesperada que cambiaría el rumbo de su vida: una beca para estudiar en la American Academy of Dramatic Arts de Nueva York. Se graduó en 2017, y su visa de estudiante tiene un año más “para que se inserte en la escena”. No ha sido fácil. Para mantenerse trabaja como niñera, ocasionalmente como traductora, y pretende comenzar a dar clases a niños en el próximo ciclo escolar. “Nueva York es ahora mi casa --declara, mientras imagina nostálgica la posibilidad de tener que regresar--. Es como un oasis, no es como el resto de Estados Unidos. Aquí hay gente de todo el mundo”. De su generación salieron 120 alumnos, de los cuales 30% son extranjeros que, una vez terminada la carrera, luchan por hacerse de un lugar en la devoradora escena de la capital del teatro. “En México la gente te toca, y eso lo extraño”. Pero volver significa empezar de cero. Su compañera del país africano de Kenya tuvo que regresar a su tierra. Muchos otros siguen intentando. Constanza ha tenido papeles en obras como The end of the world, dirigida por Connor Harris; The Inauguration, comandada por Ken Wolf; This changes everything, conducida por Barbara Rubin; y Blast Radius, puesta en escena por Dan Winerman. Sin embargo, por su perfil, le cuesta encontrar los papeles: “No soy muy morena, pero tampoco soy rubia. No soy delgada, pero tampoco gorda. No encajo en ninguno de los estereotipos de personajes”. Después de un año de castings, abogados y lucha desesperada por mantenerse, Constanza está en la recta final por hallar su lugar en la jungla de asfalto. La que en México era la alumna estrella con un futuro prometedor, se convierte, de pronto, en una extranjera de tantas que tiene que mover cielo, mar y tierra por demostrar su talento, no sólo frente al público sino frente a un gran muro invisible lleno de papeles y trámites por el simple hecho de elegir hacerlo una frontera más allá.