Especialistas del INAH exponen fracaso en estrategia de restauración del patrimonio afectado por sismos de 2017

miércoles, 30 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tras dar a conocer hace tres días la restauración de un monumento histórico más, tras el sismo de 2017, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), “reiteró su compromiso para terminar de atender los edificios pendientes”; sin embargo especialistas de esa institución le recordaron al director del INAH, Diego Prieto, que su estrategia de presupuesto para obras de resarcimiento de daños al patrimonio cultural inmueble y mueble fracasó, y enlistaron las causas. En un documento firmado por la arquitecta Rutilia Amigón Amigón y la restauradora Elisa Ávila Rivera, publicado y fechado el 29 de octubre en La Jornada de Oriente, explican que el fracaso “evidente” se debe a que a seis meses de iniciadas las jornadas que financiará el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) sólo hay dos casos que ingresaron al sistema Compranet: “Mientras que el costo ha sido excesivo en términos de recursos financieros, humanos y técnicos; porque se ha distraído tiempo destinado al seguimiento de las obras para dedicarlo a la preparación de expedientes y a los viajes a la CDMX, lo cual incrementó significativamente la fatiga que venimos acumulando desde hace dos años. “Un costo más tal vez sea la cuota económica que al parecer a cada estado afectado le impusieron para sostener ‘al personal del taller’, carente del perfil necesario debido al desconocimiento de los procesos de intervención que dificulta la adecuada valoración de conceptos y costos de obra. “Les hicimos ver todo ello hace más de tres meses y también que era preciso optar por un plan alejado del caos existente, que en corto plazo mostrara resultados satisfactorios, pero fue inútil, usted y los directivos implicados continúan insensibles a la problemática y a la desdicha que viven nuestras comunidades por la carencia de sus templos, auténticos centros de la vida cotidiana”, se lee en la carta. En el escrito también afirman que a dos años de los sismos de 2017 la mayor parte de los templos de valor histórico con más daños continúan sin atención y deteriorándose. Así mismo exigen al director del INAH que “explique lo que en verdad sucede en nuestra institución acerca del tema Fonden y también sobre el seguro Banorte y el supuesto agotamiento de tal recurso”. De hecho, como antecedente tanto la arquitecta como la restauradora, fueron entrevistadas en 2018 por Gabriela Hernández, corresponsal de Proceso en Puebla, a quien expusieron el lento avance y el inicio de los problemas antes mencionados en el reportaje “Nulos y con trabas, los trabajos de restauración del patrimonio histórico dañado por sismos: empleados del INAH. Y concluyen la carta, entre otras cosas, con la exigencia de una disculpa pública por parte de Prieto a comunidades afectadas, los participantes del “programa sismo por tantos equívocos y decisiones erradas que han representado fatigas y desgaste extremo”, y “con el país porque no ha estado a la altura de la institución que representa”. INAH: 1009 monumentos restaurados Lo anterior luego de que el pasado domingo 27 el INAH destacara en su portal web el comunicado de la reapertura del Templo Mayor de San Andrés Larráinzar, en Chiapas, que se remonta al siglo XVI, restaurado por dicho instituto luego de “graves daños” sufridos por los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017. En la entrega de dicho recinto, Prieto (quien estuvo acompañado por Juan José Solórzano, director del Centro INAH-Chiapas) fue investido a la usanza tzotzil y recordó a la comunidad que: “…con el temblor de 2017, muchos pueblos originarios se vieron afectados, ‘fue una sacudida grande en sus corazones: imágenes, retablos, pinturas y templos…, y para el INAH significó también una sacudida enorme, pues le quedó la responsabilidad de restaurar los monumentos históricos dañados, que ascendieron a 2340”. “En México han pasado dos años y ya hay 1,009 inmuebles entregados; aún falta mucho por hacer, pero, para 2020, esperamos que esté entregada la mayor parte”, se lee en el comunicado. Los trabajos de restauración en el Templo Mayor de San Andrés Larráinzar, incluyeron: consolidación y restitución de aplanados de cal en muros; rehabilitación de la cubierta del templo mediante el retiro y colocación de tejas; forjado de marcos de ventanas ojivales, y la inyección de grietas al interior y exterior de muros laterales. Inyección y consolidación en grietas en contrafuertes, terminadas con aplanados enlucidos, así como la fisura horizontal de la fachada principal; sellamiento de fisuras horizontales en el basamento exterior del muro lateral norte; reposición de molduras; trastejo de la cubierta y la sustitución de piezas de madera dañadas. También limpieza, aparejos y soporte en diferentes secciones de ocho imágenes restauradas donde se generaron fisuras (una de ellas una escultura). “Así como la unión de fragmentos y de elementos desprendidos utilizando adhesivos naturales y pernos; colocación de injertos de madera en zonas donde hubo fracturas; resane mediante aplicación de pasta para restituir el aparejo que se perdió; reintegración cromática con la aplicación de color para recuperar la integridad visual de las imágenes y lograr la restitución cromática en zonas dañadas y los elementos restituidos”. El Patronato de Reconstrucción del Templo Mayor cubrió la sustitución de todas las vigas tijeras, nudillos durmientes y prensas, así como la incorporación de vigas tensoras para mejorar la estructura de madera.