Muere el sorjuanólogo y cervantista Sergio Fernández

lunes, 6 de enero de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A los 93 años, en un hospital de la ciudad de Guanajuato, donde radicaba, este mediodía murió Sergio Fernández, novelista, ensayista, profesor universitario y destacado especialista en el Siglo de Oro de las letras. Debido a que su hija Paula, quien vive en Roma, Italia, es su única sobreviviente, hubo problemas para reclamar legalmente el cadáver, pero según informó a esta agencia la maestra Eugenia Revueltas, discípula de Fernández en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el escritor será velado en la funeraria El Cubilete. Paula, dijo, está haciendo esfuerzos por viajar ya, y aseguró que tanto ella como las hermanas Carmen y Magdalena Galindo, sus condiscípulas, esperan que la UNAM pueda hacerle un homenaje debido a que Fernández les manifestó su deseo de ser cremado al morir. “De esa manera la Facultad de Filosofía y Letras podría hacerle ese merecido homenaje, ya que el maestro luchó toda su vida por la UNAM y siempre manifestó sus inconformidades para mejorarla”, dijo telefónicamente. Y acotó: “Ustedes mismos publicaron varias de sus luchas por la UNAM”. Efectivamente, la UNAM lo declaró Profesor Emérito. Fernández, desde que concluyó su doctorado ahí, en 1955, impartió clases, hasta que hace una década partió a la ciudad de Guanajuato. Además de sus profusas investigaciones sobre la obra de Miguel de Cervantes, Sor Juana Inés de la Cruz, Calderón de la Barc, y Francisco de Quevedo, escribió varias novelas, entre ellas ‘Los peces’ (1968) y ‘Los desfiguros de mi corazón’ (1986). Fue declarado Profesor Emérito de la máxima casa de estudios y Premio Nacional de Letras. También recibió el mayor laurel del Estado mexicano, el Premio Nacional de Letras.
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En el retiro de Guanajuato
A principios de septiembre de 2016, desde el esta ciudad del centro del país, envió a Proceso una nota que pedía divulgar, en la que reprochaba acremente al entonces presidente Enrique Peña Nieto el recibimiento que dio al candidato estadunidense presidencial Donald Trump: “Si Peña Nieto tuviera un poco de dignidad haría lo que (Luis) Videgaray: dimitiría”. Se refirió además al mandatario mexicano como “un moderno Santa Anna que nos vendió”. Ese año (Proceso, 2081) se dio a conocer que el erudito cervantista había sido ignorado por los organizadores del Coloquio Cervantino Internacional en la edición de ese año, en los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, algo que lo lastimó profundamente, y así lo contó a la corresponsal Verónica Espinosa en la casa que entonces habitaba en la calle de Pocitos, en el centro de la ciudad de Guanajuato: “Fue Cervantes el soldado que se apoderó del idioma para siempre”. De allí se mudó a un departamento en un condominio ubicado en uno de los cerros de la ciudad; en los muros apreciaba --a pesar de sus ya muy avanzados problemas de la vista-- los numerosos lienzos firmados por representantes de la plástica mexicana que formaban su muy selecta colección. Después de más de un año sin tener contacto --tampoco fue posible localizarlo ya en el departamento del condominio en la Panorámica de Guanajuato--, a mediados de agosto del año pasado envió un mensaje a la reportera para informarle que se había mudado a Veracruz, aparentemente por motivos de salud, puesto que la altura de Guanajuato, como de la Ciudad de México, le afectaba la ya muy reducida visión. En esa ocasión, a mediados de agosto, se encontraba de visita en Guanajuato y concertó una cita con la reportera a través de Rodolfo, su hijo adoptivo: “Quiere platicarte de sus dos nuevos libros, están por ser publicados, ya están terminados”, envió por WhatsApp. Sin embargo, un imprevisto surgido el día de la cita los obligó a regresar a Veracruz. En un nuevo mensaje, Rodolfo ofreció reagendar la cita para hacer la reunión en el puerto. El 24 de agosto de 2019 envió una fotografía de Sergio Fernández en el café de La Parroquia. Después, un breve video en el que el escritor hablaba desde su casa muy cercana al mar: “Estamos en el mar. Te echamos mucho de menos. Ojalá nos veamos pronto. Besitos”. Hacia diciembre de este año regresó a Guanajuato por unos muebles, pero adquirió una gripa y tuvo que ser internado luego por neumonía, confirmó la maestra Revueltas para apro: “En el hospital se tomó la maladada decisión de operarlo de unos cálculos, y ya no resistió la operación”. Al cierre de la edición se informó que la capilla de la funeraria El Cubilete abrirá sus puertas para el velatorio el próximo viernes 10, cuando la hija del escritor llegue del extranjero. Mientras tanto, el cuerpo será embalsamado.