Cultura

Carta a Juan Guillermo López

martes, 27 de octubre de 2020

Hoy dejaste de respirar casi a la misma hora en que hubiéramos tenido la reunión quincenal, por desgracia virtual desde hace ya muchos meses, del comité editorial de Ediciones Proceso. Así lo decidió el destino misterioso que define el límite de la vida.

Te recuerdo, Juan Guillermo, en tus visitas a mis oficinas de Proceso, un año sí y el otro también, en busca de un espacio para lo que me decías que era tu proyecto postergado: participar en la edición de libros con el sello de Proceso. Y te retirabas, sonriente y optimista como habías entrado. Será para la próxima, decíamos ambos.

Sabía de tu carrera de éxitos en otras editoriales, de tu paso por Planeta, por Debate, por el Fondo de Cultura Económica, por Malpaso… De tus brillantes cualidades como editor y librero platicaba con frecuencia con nuestro mutuo amigo, que igual te llora, Ariel Rosales. 

En 2018, como director de Proceso, tomé la decisión de dar un nuevo impulso al proyecto intermitente de editar libros bajo el sello del nombre de nuestra revista. La idea era darle una personalidad propia, ampliar la gama de temas y de autores y tratar de entrar, decíamos, a las ligas mayores en el mundo del libro, en complemento del semanario impreso y de su página web.

El que te llamó entonces fui yo. Tu tarea era titánica: darle forma a lo que era sólo circunstancial e intuitivo. Y fuiste el que habías sido: editor selectivo, políglota, traductor, con relaciones y contactos que me sorprendían en México, Europa y América Latina.

Tu paso por Proceso, por azares de ese destino inconsecuente e inclemente, fue breve pero fructífero. Contribuiste a darle forma consistente a Ediciones Proceso, creaste  y bautizaste colecciones, y algunos de tus trabajos editoriales, aun por salir a la luz, serán orgullo de nuestro sello.

Entre lo más sobresaliente, fue la creación de la Biblioteca Monsiváis, uno de cuyos títulos íbamos a presentar, contigo como moderador, la tarde del día de tu muerte: la selección de Por mi madre, bohemios. Enriqueciste el catálogo de Ediciones Proceso, más allá de nuestros temas recurrentes -la política, la economía, el narcotráfico-, con asuntos de la más diversa índole, y trajiste a nuestra editorial a los autores más encontrados en sus estilos y en sus tratos. Y no puedes negarlo: a algunos y algunas tuviste que soportarlos. 

No seré yo quien escriba la biografía que te debe alguien y que, sin duda, hará honor a tu vida de trabajo. Esta carta sale de manera improvisada de mis entrañas, sacudidas por la brutalidad de tu desaparición, injusta si las hay.

Como producto del trabajo de ambos y del equipo del banco de información y de los editores y correctores de Proceso, en una fecha por venir saldrá a la luz la gran obra recopilada de un reportero llamado Julio Scherer García y que juntos decidimos titular, porque así lo es: "Periodismo para la historia".

Tú también, Juan Guillermo, quedas para la historia. 

Gracias, muchas gracias.  

Tu colaborador  y amigo, 

Rafael Rodríguez Castañeda