Se impone el Tri a Israel 3-0 en deslucida despedida

miércoles, 28 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuauhtémoc Blanco, de 41 años, fue titular en su despedida –la segunda que se le brinda– de la selección nacional. Y cuando indicaba que sólo jugaría los primeros 15 minutos, completó los 38’ en el estadio Azteca, donde se erigió en el mejor de la cancha en el primer tiempo, con todo y su exceso de peso. En el juego que también sirvió para la despedida de la selección nacional ante su público previo al Mundial de Brasil 2014, Blanco fue el capitán y el alma que encendió un poquito la armonía de un desdibujado Tri contra el representativo de Israel, al que superó 3-0 con un doblete del defensa Miguel Layún, gracias a los yerros del guardameta Harush, y un tanto más de Marco Fabián. El primer gol en el primer tiempo, y el par restante en el segundo. La deslucida despedida quedó empañada por la salida del portero José de Jesús Corona a bordo de una ambulancia, tras recibir un golpe accidental de su compañero Francisco Javier Maza Rodríguez, al minuto 71. El portero de La Máquina tuvo que se trasladado al hospital luego del choque que lo dejó noqueado. Sin variantes y sin claridad, al equipo tricolor le costó encontrarse en la cancha en su triste despedida que dejó más dudas que certezas ante un rival que terminó por presentarle alguna oposición hasta que, después de 42 minutos, apareció Miguel Layún con un remate de larga distancia cuyo balón se le escurrió entre los puños al titubeante portero israelí. El gol de Layún fue apenas un desahogo para todos luego de un primer tiempo de imprecisiones y complicaciones. Layún encontró el segundo gol gracias a otro yerro del guardameta, quien en su intento por rechazar el esférico, terminó por enviarlo a sus propias redes. Marco Fabián aprovechó un rebote para concretar la tercera anotación al minuto 84. Pero su gol no consiguió borrar la tímida  actuación del equipo mexicano. Cuauhtémoc Blanco, quien ya se había despedido de la selección nacional en septiembre de 2008, durante un juego entre las selecciones de México y Canadá, fue ovacionado por el público del estadio Azteca.

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