Avala Carstens iniciativa de Ley de Quiebras Bancarias

jueves, 10 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de junio (apro).- El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, apoyó la iniciativa de una Ley de Quiebras Bancarias, anunciada hoy el por secretario Ernesto Cordero, con la cual se pretende reducir el costo fiscal de eventuales rescates de instituciones bancarias y, al tiempo, blindar, aún más, al país de futuras crisis financieras.

Al clausurar el seminario La función de la banca para la estabilidad y el crecimiento económico, organizado por el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), Carstens calificó a ese proyecto –que será presentado en el próximo periodo de sesiones del Congreso-- como “una buena medida de prevención”.

“La experiencia (de las crisis financieras) nos deja siempre lecciones valiosas para mejorar no sólo nuestras previsiones, sino también para fortalecer las provisiones que debemos hacer para tiempos futuros, que siempre tendrán buenas dosis de incertidumbre”, dijo.

En ese sentido, para “fortalecer las provisiones”, el titular del banco central consideró que es necesario que el IPAB --cuyo antecedente fue el tristemente célebre Fobaproa-- defina un cobro de primas a las instituciones bancarias en función del riesgo.

Hasta ahora, las cuotas ordinarias que los bancos pagan cada mes al IPAB son equivalentes a una doceava parte de cuatro pesos por cada mil que tienen como saldo promedio diario, de sus operaciones pasivas, del mes que se trate.

En todo el año pasado, los 41 bancos en operación pagaron al IPAB un total de 9 mil 397 millones de pesos. Sin embargo, al término de ese año, el fondo de seguro al depósito sólo tenía 4 mil 525 millones de pesos.

Por eso, insistió, para que el seguro a los depósitos –con el que se protege el ahorro de los depositantes-- se fortalezca, es preciso que el IPAB, además de las cuotas, cobre primas en función del riesgo que cada institución presente.

Pero para ello, sugirió, debe perfeccionarse el seguro a los depósitos en cuanto a su diseño, atribuciones definidas y capitalización suficiente, que son las condiciones esenciales para un buen funcionamiento del seguro de depósitos.