La recuperación económica en México tardará seis años, advierte Banxico

jueves, 27 de agosto de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro). - La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) advirtió que a la economía mexicana le llevará hasta seis años recuperar los niveles de crecimiento vistos en 2018. En la minuta número 78 de la reunión de la Junta de Gobierno con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 13 de agosto de 2020, a la que asistieron el gobernador del Banxico, Alejandro Díaz de León; los subgobernadores, Irene Espinosa, Gerardo Esquivel, Javier Eduardo Guzmán, Jonathan Heath; así como el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, y el subsecretario del ramo, Gabriel Yorio. “La actividad económica se mantendrá deprimida por un largo periodo, con una afectación mayor sobre el mercado laboral. Ante una recesión de una magnitud no vista en 88 años, todavía no se vislumbra un patrón de recuperación. Diversos escenarios sugieren un periodo de entre dos y hasta seis años para que el PIB regrese al nivel observado en 2018”, advirtió uno de ellos. La mayoría destacó la incertidumbre sobre la recuperación económica y señaló que esta dependerá de los avances en la contención de la epidemia, así como del desarrollo de una vacuna y de un tratamiento eficaz. Mientras que algunos comentaron que, si bien se espera una recuperación debido al relajamiento de las medidas de confinamiento, esta será gradual y prolongada. Entre los riesgos para el crecimiento, algunos mencionaron la posibilidad de que se prolonguen las afectaciones en la producción de bienes y servicios y en los ingresos de empresas y hogares. Uno agregó que las presiones en los ingresos públicos podrían afectar las perspectivas del riesgo soberano y que problemas de solvencia en hogares y empresas podrían presionar la estabilidad del sistema financiero. En el ámbito externo, además de los riesgos globales ya descritos, otro añadió una recuperación más lenta de lo previsto en las economías avanzadas, en especial en Estados Unidos.

El voto disidente

La mayoría de los integrantes votó a favor de reducir la Tasa de Interés interbancaria en 50 puntos base, situándola en 4.50%, excepto la subgobernadora Irene Espinosa Cantellano quien votó por dejar dicho indicador en 4.75%. “A partir de marzo anunciamos medidas para proveer liquidez y complementariamente aceleramos el ritmo de relajamiento de la política monetaria para enfrentar los choques provocados por la pandemia. Desde entonces los mercados financieros han evolucionado favorablemente y la actividad económica parece haber cruzado un punto de inflexión”, explicó Espinosa Cantellano. Sin embargo, acotó, la inflación persiste por encima del objetivo, continúa al alza, ha rebasado recientemente los pronósticos de corto plazo y sus expectativas se han incrementado. “Este comportamiento, en medio de la más severa recesión histórica, sugiere que debemos reconsiderar la influencia desinflacionaria atribuida al componente cíclico de la actividad económica”, abundó. Adicionalmente, agregó, a pesar de la posición monetaria relativa, los flujos de salida de inversionistas extranjeros han destacado en comparación con otras economías emergentes. Ello apunta a un menor espacio para el relajamiento monetario, por lo que debemos ajustar el ritmo para reforzar la convergencia de la inflación y sus expectativas a la meta de 3%.