América Latina, en búsqueda de liderazgos

sábado, 7 de diciembre de 2002
Cansados de revoluciones y asonadas militares, agotado el esquema de confrontación ideológica, desilusionados de los partidos políticos tradicionales y de sus representantes oportunistas y corruptos, los pueblos de América Latina intentan construir estructuras alternativas y llevar al poder nuevos líderes, en un afán por solucionar sus problemas sociales sin renunciar al modelo democrático Hasta ahora, su apuesta no ha sido muy afortunada Mucho se ha hablado de esta búsqueda a raíz de las recientes elecciones en Brasil y Ecuador; pero lo cierto es que ya tiene antecedentes desde hace por lo menos un decenio, cuando el resquebrajamiento del Bloque Socialista abrió espacios a nuevos sectores y dio pie a una nueva correlación de fuerzas Considerado el modelo capitalista como el ganador natural de la contienda, no fue casualidad que, aunque todavía montados en la plataforma de partidos políticos tradicionales, importantes empresarios, de “buenas familias” y muchos de ellos educados en univesidades estadunidenses –como Endara en Panamá, Christiani en El Salvador, Collor de Melo en Brasil o Sánchez de Lozada en Bolivia– llegaran a la presidencia Pero, ¡oh sorpresa!, aparte de torpes e ignorantes en materia política, no hubo uno que no se viera involucrado en asuntos de corrupción o abuso de poder, echando por tierra el mito de la “decencia” del sector privado frente al sector público Pero quizás el ejemplo más acabado en los últimos diez años de que una cara nueva y no contaminada por la política no es una garantía de que las cosas mejoren, lo ha dado Perú En 1989, junto con los candidatos de los partidos habituales, se enfrentaron en forma protagónica dos neófitos: el escritor Mario Vargas Llosa, a la cabeza del recién formado Frente Democrático, y un desconocido ingeniero agrónomo de origen japonés, Alberto Fujimori, postulado por una agrupación nueva que se autodenominó como Cambio 90 Por una abrumadora mayoría, ganó el desconocido; un hombre de trabajo, de trayectoria limpia y modales suaves, que se mostró comprometido con los reclamos populares Lo que sucedió después es historia conocida Fujimori se reveló como uno de los gobernantes más antidemocráticos, déspotas, corruptos y criminales que ha padecido el país andino; aplicó sin misericordia los programas de ajuste de los organismos financieros internacionales y sumió –si cabe– al país en una pobreza todavía mayor Así retuvo el poder por diez años e iba por cinco más Para echarlo apareció otro desconocido: Alejandro Toledo De ascendencia claramente indígena, aunque formado en Estados Unidos y con una esposa europea, “el Cholo” contendió dos veces –una con y otra ya sin Fujimori– por la nueva coalición, Perú Posible Su compromiso: devolver la democracia al país, restablecer las instituciones, limpiar la corrupción, respetar los derechos humanos y sanear las finanzas públicas Barrió con todos, incluyendo el viejo APRA del expresidente Alan García A año y medio de gestión, su popularidad ha caído de la cima a la sima; varios miembros de su gabinete ya renunciaron y buena parte de su electorado está en pie de guerra contra él Hasta el momento, no hay propiamente indicios de corrupción y se ha procedido contra personeros del antiguo régimen –notoriamente el conspicuo asesor de Seguridad Nacional, Vladimiro Montesinos–, pero escándalos de tipo familiar, falta de sensibilidad política y, sobre todo, promesas incumplidas de campaña, que ya han llevado al enfrentamiento social, represión incluida, no sólo han generado decepción, sino también rabia Con un recorrido inverso, pero en la misma tónica de búsqueda, Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela Cuando en febrero de 1992 el entonces coronel comandó un fallido levantamiento militar, el fin del bipartidismo cómplice ya estaba en marcha La alternancia en el poder entre socialdemócratas y demócrata cristianos, que encubrió durante decenios los privilegios, la corrupción y la impunidad de una misma élite, se vino abajo con el fin de la bonanza petrolera Sin excedentes disponibles, la cruda división entre los pocos ricos y los muchos pobres hizo aflorar el desencanto y la ira social Chávez fue a dar a la cárcel; pero después de que fue amnistiado, lejos de aparecer como un golpista, muchos lo vieron como un héroe social Formó entonces su partido de la V República, radicalizó su discurso y anunció que ahora buscaría tomar el mando por la vía de la urnas; y lo tomó Bronco, deslenguado, arbitrario el pueblo venezolano sabía ya a qué atenerse cuando votó por él Muy lejos, sin embargo, ha llevado el exmilitar sus afanes de justicia social Más, inclusive, que los viejos partidos de la izquierda venezolana, que siempre tuvieron una representación minoritaria en el poder Y lo peor es que lo ha hecho de una manera atrabiliaria, que le ha ganado enemigos dentro y fuera de casa Hoy, Venezuela se encuentra prácticamente partida en dos, el riesgo ya vivido de un golpe militar sigue latente, la violencia se ha enseñoreado de las calles y la economía va en picada Si a esto se añade el desagrado con que Washington observa al “chavismo”, queda claro que su viabilidad democrática está prácticamente agotada Con estos antecedentes se llega a la reciente elección de Luiz Inacio da Silva, en Brasil, y de Lucio Gutiérrez, en Ecuador En su triunfo los analistas, sobre todo los de la izquierda que aún sobrevive, han querido ver un rechazo del electorado a las políticas neoliberales que se han enseñoreado de la región; la derecha más bien lo atribuye a un descuido de la Casa Blanca, que desde el 11 de septiembre de 2001 se encuentra concentrada en su guerra contra el terrorismo Probablemente tenga un poco de ambos, pero también coincide con la búsqueda de nuevos liderazgos En el caso de Lula, sin duda la novedad radica más en su persona, que en la organización política que representa El Partido de los Trabajadores ha estado presente desde la época de las dictaduras militares y aunque siempre fue combativo, de la manera más clásica, nunca logró hacerse del poder Lula mismo tuvo que contender cuatro veces para alcanzar la presidencia y, paradójicamente, sólo ahora que ha moderado sus planteamientos y sus maneras, logró sumar la mayoría de votos que le era necesaria Con su solo triunfo, da Silva ha roto varios hitos en el Brasil: el que haya ganado un candidato de la izquierda; que no se trate de un miembro de la élite económica o intelectual, sino de un hombre que se levantó, literalmente, de la más baja escala social hasta el puesto más alto y que, finalmente, lo haya hecho de la mano de fuerzas antes antagónicas Pero para convertirse en una verdadera alternativa, Lula tendrá que pasar primero por la dura prueba de gobernar Visto con recelo por el gran capital local y foráneo, cifradas en él las esperanzas de millones de brasileños pobres y de una izquierda latinoamericana que busca su reivindición y sin mayoría en el Congreso, el exobrero metalúrgico tendrá que ser muy hábil para lograr un equilibrio que le permita gobernar, mantener la estabilidad económica y sacar adelante algunos de los más sentidos rezagos sociales Hasta ahora se ha mostrado razonablemente prudente y se ha rodeado de gente con experiencia política y económica que puede ayudarlo a salir adelante Pero, el tiempo dirá… Por lo que toca a Lucio Gutiérrez, su sola historia ya mueve a controversia Aunque odia que lo comparen con Hugo Chávez, lo cierto es que saltó a la palestra pública cuando a principios del 2000, junto con otros militares, se puso a la cabeza de una revuelta indígena, contra las políticas económicas del presidente Jamil Mahuad La asonada fue resuelta en forma institucional y Gutiérrez fue a dar a la cárcel con los otros sublevados Amnistiado, formó la Sociedad Patriótica 21 de Enero, con la que contendió en las elecciones pasadas Notoriamente, en Ecuador, los dos candidatos punteros, el propio Lucio y el magnate Alvaro Noboa, dejaron atrás a los de los partidos tradicionales, ratificando la tendencia de nuevas opciones en la región No ocurrió empero así con el Congreso, donde las agrupaciones políticas de siempre retuvieron el control y ya advirtieron que presentarán una férrea oposición al gobierno de Gutiérrez Aunque niega ser de izquierda y prefiere definirse como “patriota”, lo cierto es que el coronel llegó a la presidencia apoyado por una coalición de organizaciones comunistas, socialistas, indígenas y el grupo de militares que lo acompañó en la intentona golpista Sin embargo, ya sintiendo el triunfo en la mano, con gran disgusto de sus correligionarios se acercó a otros sectores para conformar un gobierno de unidad nacional, que el gusta de llamar el “Arca de Noé” Con definiciones vagas y llenas de lugares comunes, como el combate a la corrupción y la defensa de la soberanía nacional, Gutiérrez ha intentado no entrar en colisión con nadie, pero ya ha despertado recelos en todos En materia económica dijo que no aplicaría ningún programa de ajuste, pero mantendría la dolarización y los compromisos con el FMI; y falta todavía saber cuál será su postura ante la lucha antinarcóticos y el Plan Colombia que Estados Unidos adelanta en la región De antemano, algunos puntos parecen irreconciliables Para no dejar de mencionar algunas otras opciones novedosas que se quedaron en el camino, está el caso del líder cocalero, Evo Morales, en Bolivia Indígena puro, no sólo representa a la mayoría de la población boliviana, sino también a los sembradores de hoja de coca, cuya producción, sin duda, además de cubrir la demanda tradicional, nutre los mercados del narcotráfico Boicoteado descaradamente por el embajador de Estados Unidos en La Paz, Morales no se alzó con la presidencia debido a la alianza que sellaron los expresidentes/candidatos Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Lozada, éste último reelecto Evo, sin embargo, se mueve ahora con más soltura en los pasillos del poder y en días pasados, desde La Habana, llamó a Lula, a Hugo Chávez y a Lucio Gutiérrez a rechazar la formación de un Area de Libre Comercio para las Américas, porque dijo que había que “ponerse del lado del pueblo y no de las transnacionales” Sin duda, esto y más sería lo que los pueblos latinoamericanos esperarían de sus gobernantes La gran interrogante es si estos líderes emergentes serán capaces de lograrlo, sin llegar a la confrontación, al autoritarismo o al caos, como ha ocurrido hasta ahora

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